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La pereza

La pereza, en un concepto más amplio, podría tener que ver con la tristeza o la depresión

MANUEL ZAPATERO |  EL UNIVERSAL
lunes 25 de febrero de 2013  12:00 AM
Se dice que la pereza tuvo sus inicios cuando el ser humano comenzó a hacer preparaciones para un tiempo fuera del presente, es decir, el futuro. San Agustín aseguraba que no hay nada tan fatigoso como no trabajar, que la pereza derrocha una fortuna en la mitad del tiempo que necesita el trabajo para ganarla.

Para el tipo, la pereza era uno de los pocos esfuerzos a los que reconocía haberse entregado con verdadero ahínco. Afirmaba que la pereza era el estado natural del hombre y que en eso, lo que influye sobre todo, no es la educación recibida, sino la ley de la gravedad. Como le gustaba balancear los pecados, una vez vencida la virtud de la diligencia, contra pereza diligencia, pensó que debía reducir su cuota de lujuria y aumentar la de la gula. Y repetía su máxima favorita: no hay un solo esfuerzo que no resulte baldío si no concluye en el cansancio que lo explique, ni una sola virtud que no sea a veces el odioso resultado de la incapacidad para sucumbir a algún vicio. La decencia no le atraía, y es más, pensó que tal vez tuviese razón aquel amigo, que le dijo que en determinadas personas la decencia paraliza el talento. Y el talento para él era sagrado y el derecho a la pereza, también. Por eso no le importaba que la religión cristiana clasificara la pereza como un vicio capital. Lo más que podía admitir, era que la pereza, en un concepto más amplio, podría tener que ver con la tristeza o la depresión. Siempre pensó que la pereza iba aparejada con la comodidad y la buscaba porque la comodidad puede más que la nostalgia y mucho más aún que la conciencia. Y de esta última presumía de tener muy poca. Comprendía que para disfrutar de la pereza, debía conseguir algo de dinero, no mucho, y para ello contaba con el talento necesario para reunirlo.

En esos momentos de actividad, comprendía que un hombre perezoso es como un reloj sin cuerda, pero que una vez dada la cuerda, la pereza retornaba. Y afirmaba que no había que vencer las tentaciones, sino tener el talento necesario para reunir el dinero que cuesta caer en ellas.

mzapatero21@gmail.com



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Comentarios (1)
Por JOSE LABASTIDAS HERNANDEZ
25.02.2013
12:07 PM
VIVE EN LOS ARBOLES Y PIENSA MUCHO PARA MOVER UN DE SUS EXTREMIDADES Y CUANDO LO HACE DURA COMO MEDIA HORA PARA PODER UNA PATA EN EL ARBOL..SON ANIMALES ASOMBROSOS QUE MERECEN TODO EL RESPETO NUESTRO PORQUE SON TAN INDEFENSO QUE PUEDEN SER VICTIMAS DE LA EXTINCION EN POCO TIEMPO...
 
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