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Derecho de admisión

VERONICA PONTE AYALA |  EL UNIVERSAL
sábado 23 de febrero de 2013  12:00 AM
Está claro que todos somos partícipes de aceptar o rechazar personas, lugares y cosas de nuestras vidas, por diversas razones o porque en ese momento así se considere. Eso no se critica. Lo que sí entra en polémica es ese derecho que ejercen locales para permitir el ingreso a instalaciones donde aun cumpliendo con los requisitos (vestimenta, consumo, no violencia, entre otros), limitan el acceso. Ahora pregunto, ¿en qué se basa ese derecho? ¿Qué no todos seamos del mismo color, qué exista diversidad de criterio religioso, político, sexual o unos hayan nacido en la China y otros en Afganistán; eso nos hace vernos distintos?, ¿son esos entonces los motivos por los cuales nos enfrascamos en hacer uso de ese "derecho"?

No entiendo hasta qué punto algo tan discriminatorio fue concebido y aceptado, pero claro, no todos pensamos de la misma manera. En este caso me opongo, me niego a hacer uso de una palabra cuyo nombre aparenta ser una cosa y resulta totalmente lo contrario. No quiero situaciones donde solo valiéndome de un concepto tan vacío de derechos propiamente, me refugie en establecer un desacuerdo.

Bajo las líneas del respeto, en mi casa podrás entrar tú o tu hermano, si así lo quieren, bien sean de distintos "colores". En mi universidad puede estudiar el judío con el musulmán, será decisión muy de ellos si no lo quieren realizar. En mi bar podrá entrar la monja con el homosexual, solo si ellos se quieren sentar a hablar. En mi auto se podrán montar el venezolano con la china, solo si ellos se pueden comunicar. En mi mesa podrán comer el que está de acuerdo con el Gobierno, con aquel que no lo está, solo si ellos pueden manejar la situación.

Quiero decir que por lo que somos debemos decidir aquellas cosas a las cuales queremos pertenecer (o asistir), pero nuevamente, no es algo que se debería imponer ni algo con lo cual se debería decidir. Somos bastante complejos como para no poder decidir por nosotros mismos el equipo de fútbol que nos guste, el partido político que nos represente, la persona con quien queramos estar, el lugar donde queremos distraernos, la religión o los fundamentos que nos llenen de fe, aquello que decidiste estudiar (o dejar de hacer).

¿Derecho de admisión?, si en algún momento lo deseo aplicar es para reservarlo de sí mismo.

vpontea@gmail.com


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Comentarios (1)
Por Felipe Martínez
23.02.2013
9:18 AM
Ese derecho de admisión en Venezuela siempre ha sido simple racismo y clasismo. Es también flojera mental: En vez de poner un cartel que diga: "Se prohibe la entrada de personas bajo los efectos del alcohol", escriben: "Derecho de Admisión", lo cual se traduce sin discusión a que el lugar tiene "derecho" a discriminar. Por estas cosas es que la gente se cansa y personas como Chávez siguen en el poder. La discriminación sigue arraigada en el país.
 
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