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Sobre la muerte

MARÍA DENISSE FANIANOS DE CAPRILES |  EL UNIVERSAL
miércoles 20 de febrero de 2013  12:00 AM
Si hay algo seguro en esta vida es que todos vamos a morir. El pasado Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, fue un día muy propicio para comenzar a reflexionar sobre la muerte. El sacerdote repetía, en la larga fila de personas que iban a imponerse las cenizas: "Polvo eres y en polvo te convertirás". Y es que aunque a muy pocos les gusta hablar sobre la muerte eso es lo único seguro que tenemos en la vida. Esa es la "triste" realidad (para algunos que a lo mejor no tienen fe) o "gozosa" realidad (para otros que sí la tenemos).  Porque para quienes tenemos fe la muerte es el comienzo de la vida eterna.

En nuestra querida Venezuela, lamentablemente, la muerte puede llegar a nuestros hogares de manera inesperada y no precisamente a nosotros, sino lo que es aún peor: a un hijo u otro ser querido. Todo por la grave situación de delincuencia que hay en nuestro país y que no respeta lo que debería ser natural en la vida: que sean los hijos quienes entierren a sus padres.  Por esto hablar de la muerte, en Venezuela, se ha vuelto un tema corriente del día a día y muchos vivimos tratando de "prepararnos" para ese momento. Hablamos de la muerte frecuentemente con nuestros hijos, familiares y/o amigos y repetimos la frase: "que Dios nos agarre confesados".  Muchos aprovechamos esta situación para hablar del sacramento de la confesión y cada día uno ve más gente haciendo cola en los confesionarios de las iglesias.  En esta época de Cuaresma las colas siempre se hacen más largas.

A veces impresiona cómo algunos hablan con total naturalidad de sus confesiones en sitios públicos. Hace días me puse a conversar con una señora desconocida en un kiosco y ella, sin ningún reparo, me dijo que se había ido a confesar porque estaba sintiendo odio. Entonces el Padre le dio la Oración de Santa Teresa: "Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, solo Dios basta...", y me dijo que eso la tranquilizó mucho y que sintió un gran alivio al confesarse porque "el odio te va comiendo por dentro".

¡Qué bueno sería que todo aquél que siente odio, rencor, envidia, etc., fuera a confesarse (con el debido propósito de enmienda para tratar de no cometer más esos pecados) y se arrodillara para pedir perdón a Dios! Es maravilloso lo que se siente cada vez que uno se arrodilla (y baja la cabeza) ante Dios, para pedir perdón. Y saber que ese sacerdote que está en el confesionario nos da la absolución, no como hombre, sino como representante de Cristo en la tierra porque el mismo Jesucristo le dio esa potestad a los apóstoles: "A quienes le perdonen los pecados le serán perdonados y a quienes se los retuvieres les serán retenidos" (Jn. 20, 19-23).

Creo que si todos los venezolanos que sienten odio se arrodillaran ante Dios y pidieran perdón por sus pecados, en nuestra patria se respiraría una gran paz y una gran tranquilidad. Quizás así las energías que se gastan inútilmente en insultos, en peleas, en divisiones, etc., se podrían gastar en resolver los graves problemas de la delincuencia y carcelarios que tienen a este país sumido en una gran tragedia de violencia y deshumanización. De esa manera los padres y madres venezolanos (quienes sufrimos y vivimos un vía crucis todos los días, por los miles de problemas que nos agobian) podríamos vivir un poco más tranquilos sin temer que en el momento menos esperado le quiten la vida a uno de nuestros hijos o a un ser querido.

Aprovechemos entonces la Cuaresma para reflexionar sobre la vida y sobre la muerte.  Reflexionar que si Dios nos está dando vida es para vivirla bien, para actuar bien de cara a Dios y de cara a la sociedad en la que nos tocó vivir. Para saber que tenemos que aprovechar de la mejor manera posible los talentos, el poder y/o dinero que Dios nos ha dado, para hacer el bien. Reflexionar que si somos cristianos, y nos llamamos como tales, tenemos que ser sembradores de paz, alegría, respeto y conciliación; nunca de odio, división o mentira, porque esas son las armas del demonio. Y también es un momento propicio para experimentar lo grande que significa arrodillarse solo frente a Dios, para pedirle sabiduría y fortaleza para poder llevar adelante la misión que Él nos ha encomendado a cada uno de nosotros en esta tierra.

Porque más temprano que tarde todos estaremos cara a cara, frente a nuestro Amado Jesucristo, y tendremos que rendir cuenta de todo lo malo y todo lo bueno que hicimos en esta tierra. Porque al final nuestro cuerpo se convertirá en polvo y lo que quedará en nuestra biografía, y para la historia, será el bien o el mal que pudimos hacer. Así que como no sabemos ni el día, ni la hora, que la muerte llegará, es mejor que estemos preparados desde ya, para ese momento tan duro y tan maravilloso que significa dejar este "valle de lágrimas" para vivir para siempre en nuestra patria eterna.

mariadenissecapriles@gmail.com   

@VzlaEntrelineas


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Comentarios (8)
páginas:
1 |
Por Quintero Alfredo
21.02.2013
5:53 AM
Yo no tengo fe, y si leo la biblia. No porque crea que la biblia me orienta en cuanto a la moral, sino porque me ayuda a entender por qué los seres humanos nos gusta creer fantasías. Y precisamente porque no tengo fe, la muerte no es para mí causa de desesperanzañ absolutamente todo lo contrario. Si el cielo existe debe ser el lugar más horrendo del cosmos, porque quienes estén en el cielo contemplando a Dios por la eternidad, lo harán sabiendo que hay miles de millones sufriendo tormentos horribles, para quien no hay nada que hacer para aliviar su tormento. Yo estoy más contento sabiendo que cuando llega la muerte cesa la vida, y mi naturaleza y condición humana no me avergüenza, y no necesito rendentores ni bautizadores ni confesores para ser felíz.
 
Por Thomas Vega
20.02.2013
8:41 PM
Nadien dura por vida , ni que te aferres a cristo. Preparence para el dia final ,que nadien se salva.....
 
Por Olga Sánchez
20.02.2013
4:58 PM
Hermosas reflexiones Sra. Capriles, gracias por ponerle ese toque tan especial que la caracteriza en sus escritos, a un acto tan trascendental como lo es morir. Las personas que efectivamente creemos en Dios, nos preparamos a diario para cuando llegue ese momento y la mayoría de los comentarios que participan en este honorable foro, así lo señalan. Les pido a todos que demos Gracias a Dios igualmente, porque el Sr. Robinson Tamayo nos demuestra que él también cree en Dios (aunque no vaya a la iglesia, ni se confiese); en sus palabras, quizás sin haberse percatado, nos indica que practica el Mandamiento Nuevo que nos dejó nuestro Señor Jesucristo: "Que se amen los unos a los otros como El nos amó"; en su familia y amistades que lo aman y ayudan; y a su vez, el mismo Sr. Tamayo retribuye esos sentimientos hacia esas personas, está la presencia de Aquel quien lo inspiró sin verlo. Amén y que Dios lo siga bendiciendo.
 
Por Romulo Ochoa
20.02.2013
2:16 PM
bueno señor tamayo,sus observaciones y criterios son respetables pero no compartidos por la gran mayoria,a quienes tambien hay que respetar,le digo lo siguiente,si ud cree en dios o no,si lee la biblia o no,es cosa suya,lo que si es cierto es que ahi esta todo lo importante para la vida de una persona,es cuestion de estudiarla,y darse cuenta que la fe viva es algo increible y que vale la pena cultivarla,sin embargo se le respeta si ud no piensa asi,pero no le pida a los demas que lo emulen,porque lo que logrará es el desprecio de un gran grupo social.
 
Por mario altuve
20.02.2013
12:37 PM
tamayo, tu con tu religio o con tu secta falsantes crees en lo que te de la gana y deja que los demas crean en lo que quiera,por lo que escribes eres envagelico, ustedes tienen que darle el diezmo al pastor para que salga a bonchar y nosotros para ayudar
 
Por Conrado Serrano Coll
20.02.2013
11:41 AM
EXCELENTE A MAS NO PODER TU REFLEXION Y MUY ADECUADA, NO SOLO PARA EL TIEMPO DE CUARESMA, SINO PARA TODA NUESTRA VIDA. ERES UNA GRAN INSTRUMENTO DE DIOS MARIA DENISSE, DE ESO NO CABE DUDA.
 
Por Rosa Malave
20.02.2013
8:20 AM
Soy fan d Jesucristo. Es el único Ser a quien le entrego mi fe ciega porque sin verlo puedo reconocerlo en cada acto d buena voluntad q observo en la calle, en una buseta o en una oficina; está en la buena fe de un humano hacia otro, sin aspavientos y sin esperar nada a cambio. Aunque la calle sea dura y olvidemos "Amar al prójimo como a nosotros mismos" el hecho de conducirnos bajo la premisa: "No le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a tí" es bastante. Esa es la Vida, aquí y más allá. Lo contrario es la muerte, aquí y más allá.
 
Por Robinson Tamayo
20.02.2013
3:44 AM
Te voy a decir una cosa: Tengo 13 años que no piso una iglesia y es lo mejor que me ha pasado en la vida. A diferencia de ti, cuando me sucede algo malo, no me aferro a una deidad invisible que ni siquiera nombre le inventan, sino a personas de carne y hueso que han compartido conmigo toda mi vida. Es la familia y las personas que te rodean las que ayudan verdaderamente en un momento de necesidad. ¿Rezar? Eso es para los que no tienen a quien acudir y se crean falsas ilusiones. ¿Confesarse? Sin duda JAMAS voy a permitir que un cura, que puede ser tan "pecador" como yo, me juzgue, y mucho menos tenga los santos riñones de "perdonarme", como si yo le debiera algo a él. Y por cierto, someterse a una figura de madera colgada de una pared no es "maravilloso", es lo más patético que hay, junto con decir que Halloween es una celebración de los muertos y te salen espíritus y blablabla.
 
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