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Borges, ultraísta

SAUL GODOY GÓMEZ |  EL UNIVERSAL
sábado 16 de febrero de 2013  12:00 AM
Jorge Luis Borges y su familia llegan a Europa cuando estalla la Primera Guerra Mundial; residenciado inicialmente en Ginebra, Suiza, el joven comienza el bachillerato. A principios de 1919 la familia se muda a España, iniciando en la isla de Mallorca, luego  Sevilla y, por último, Madrid.

Durante los próximos tres años Borges hará un circuito de lugares, pletóricos de tendencias culturales y artistas vanguardistas, impregnándose del expresionismo y del ultraísmo, este último movimiento artístico, influenciará notablemente su pensamiento y obra de juventud.

Con apenas 20 años, funda revistas, hace traducciones, mantiene contactos con lo más avanzado del movimiento creativo europeo, es corresponsal y colaborador de diversas publicaciones avant-garde de España; su trabajo va parejo a su educación, profundizando con esmero su conocimiento del latín. 

Lamentablemente, fueron muy pocas las obras de Borges que se conocen de este interesante período, ya que fueron destruidas por él mismo (entre ellas, un libro de ensayos, Los naipes del tahúr, y uno de poesía, Los salmos rojos).

"Yo era todavía anarquista, un libre pensador y estaba a favor del pacifismo", confesaría años después, recordando esa época de experimentos y riesgos literarios, aunque algunos críticos señalan que se trató de su época "socialista".

Recogía como una antena las manifestaciones del expresionismo alemán, se convirtió en su difusor en España en extraordinarias traducciones: le siguió la pista al imaginismo, al cubismo, al futurismo, al surrealismo que, como bien decía, era un arte "matinalmente intuicionista, de superar la realidad ambiente y elevar sobre su madeja sensorial y emotiva una ultra-realidad espiritual".

En Sevilla hizo contacto con un grupo de escritores que se llamaban así mismos ultraístas y que se habían impuesto como tarea renovar la literatura, desechando las formas y los cánones impuestos por la cultura oficial.

De su breve ensayo titulado Al margen de la moderna estética,  tomo prestadas estas líneas:

"Se nos ha querido imponer la obsesión de un eterno y mustio universo, de ramaje agobiado bajo las grises telarañas y larvas de pretéritos símbolos. Y nosotros quisimos descubrir la vida. Queremos ver con ojos nuevos".

El ultraísmo dio pie para interesantes experimentos con el lenguaje, muchos de ellos tan complicados y absurdos que perdían todo sentido, pero algunos abrieron puertas a otros mundos. 

Fue en la poesía y en la pintura donde se dieron los más importantes hallazgos del ultraísmo y, dentro de lo poco que se ha podido rescatar de Borges de estos vitales años de juventud, hay algunos versos que subsisten y que dan fe de su genio desbocado, entre ellos esa rara pieza Himno del mar que canta, entre otros versos: 

Ansío aún crearte un poema / Con la cadencia adámica de tu oleaje / Con tu salino y primeral aliento / Con el trueno de las anclas sonoras ante Thulés ebrios de luz y lepra, / Con voces marineras, luces y ecos / De grietas abismales / Donde tus raudas manos monjiles acarician constantemente a los muertos... / un himno / Constelado de imágenes rojas, lumínicas.
 
En una entrevista que dio a Georges Charbonier, para la radio francesa en los años sesenta, Borges dijo de aquella época: "Se quería imitar a poetas del género de Pierre Reverdy. Se quería imitar a Apollineire, al chileno Huidobro... Creo que ese movimiento [el ultraísta] no tiene ninguna importancia... estoy avergonzado de haber firmado sus manifiestos".  

En su vejez, mientras escribía los prólogos de la Biblioteca de Babel y reseñaba a Lugones, Borges comentó con ironía la tendencia avanzada de su compatriota en hacer de la literatura un juego verbal, "Quince años antes que la secta ultraísta quiso reducir la poesía, tan diversa tan misteriosa, a una sola figura, la metáfora...", es una dura autocrítica para uno de los períodos más fantásticos y poco conocidos de este gran escritor latinoamericano, que murió renegando de ella como la hija no deseada y rechazada.

saulgodoy@gmail.com
 


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Comentarios (1)
Por JOSE LABASTIDAS HERNANDEZ
16.02.2013
4:07 PM
COMO SERA DE IGNORADO ESTE ARTICULO QUE NI SIQUIERA A ESTA HORA HAN PUESTO ALGUN COMENTARIO PARA RECONCER QUE EXISTE UN TAL JULIO BORGES...¿¿QUETALCO??'
 
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