La trampa de las utopías
Se trata de la eterna lucha sobre el destino de la humanidad. Entre el bien y el mal...
LUIS ENRIQUE OBERTO G.
| EL UNIVERSAL
miércoles 6 de febrero de 2013 12:00 AM
No es ajena a la conquista del poder total de alguna naturaleza la lucha que a escala mundial contendores visibles y ocultos realizan en diferentes planos. En el armado, bajo alguna de las tantas formas de enmascararla hoy: el terrorismo, la delincuencia aparente o las acciones de protesta por reivindicaciones cuyo logro no son el objetivo final de la indignación expresada; y, en el comunicacional por el control de sus medios fundamentales, para asegurar la imposición del mundo virtual que le facilite el éxito en sus propósitos y la difusión de sus mensajes sin la interferencia de las exposiciones disidentes que los contraríen.
Aquí y allá, sin distingo de los grados de desarrollo de los pueblos ni de sus potencialidades económicas, cuanto menos predispuestos están a sostener en todas las circunstancias los valores intrínsecos a la persona humana -a cabalgar sobre el relativismo-, son más proclives a caer en la trampa de las utopías que los totalitarismos de todo tipo: político, económico, religioso o militar, les ofrecen realizar a cambio de su sumisión absoluta, vía el control por la ley de su capacidad de decidir sobre su destino.
El costo
Por eso, no resulta ociosa tal observación a la luz de lo que está sucediendo en diversas zonas del planeta -que en algunos casos abarcan varios países-, en las que como si nada hubiera ocurrido que lamentar en el mundo en el siglo XX, en el que tantas vidas y padecimientos costó a numerosos pueblos recuperar la libertad perdida a manos de los regímenes totalitarios cuya crueldad puso a prueba el alma de la humanidad, ahora parecen aceptar bajo cualquier nuevo ropaje la prédica de los que derrotados entonces todo movía a pensar que habían quedado atrás para siempre.
En esa siembra de trampas para atrapar a los pueblos -la seducción por la utopía- que tanto desasosiego hoy causa a la humanidad, figuran en la primera línea de acción los totalitarismos emergentes, especialmente los de corte comunista y religioso.
Por ello, es necesario aceptar que cualquiera sea su apariencia y las causas que promuevan, si la libertad y la salvaguarda de la dignidad de las personas aparecen comprometidas, la batalla que está planteada no es entre posturas sobre cosas sencillas, se trata de la eterna lucha sobre el destino de la humanidad. Entre el bien y el mal, entre los que sostienen la defensa integral de la gente -con todos sus atributos como personas- y aquellos para los cuales el hombre es no-persona, apenas un instrumento para alcanzar el poder que pretenden detentar por siempre.
luisoberto@yahoo.com
Aquí y allá, sin distingo de los grados de desarrollo de los pueblos ni de sus potencialidades económicas, cuanto menos predispuestos están a sostener en todas las circunstancias los valores intrínsecos a la persona humana -a cabalgar sobre el relativismo-, son más proclives a caer en la trampa de las utopías que los totalitarismos de todo tipo: político, económico, religioso o militar, les ofrecen realizar a cambio de su sumisión absoluta, vía el control por la ley de su capacidad de decidir sobre su destino.
El costo
Por eso, no resulta ociosa tal observación a la luz de lo que está sucediendo en diversas zonas del planeta -que en algunos casos abarcan varios países-, en las que como si nada hubiera ocurrido que lamentar en el mundo en el siglo XX, en el que tantas vidas y padecimientos costó a numerosos pueblos recuperar la libertad perdida a manos de los regímenes totalitarios cuya crueldad puso a prueba el alma de la humanidad, ahora parecen aceptar bajo cualquier nuevo ropaje la prédica de los que derrotados entonces todo movía a pensar que habían quedado atrás para siempre.
En esa siembra de trampas para atrapar a los pueblos -la seducción por la utopía- que tanto desasosiego hoy causa a la humanidad, figuran en la primera línea de acción los totalitarismos emergentes, especialmente los de corte comunista y religioso.
Por ello, es necesario aceptar que cualquiera sea su apariencia y las causas que promuevan, si la libertad y la salvaguarda de la dignidad de las personas aparecen comprometidas, la batalla que está planteada no es entre posturas sobre cosas sencillas, se trata de la eterna lucha sobre el destino de la humanidad. Entre el bien y el mal, entre los que sostienen la defensa integral de la gente -con todos sus atributos como personas- y aquellos para los cuales el hombre es no-persona, apenas un instrumento para alcanzar el poder que pretenden detentar por siempre.
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Comentarios (1)
Por juan peres
06.02.2013
7:50 AM
Han desaparecido la monstruosa suma de US$ 1.200.000.000.000 equivalente a 36 millones de apartamentos de estreno o 105 millones de unidades Ford Fiesta de paquete. Si esa cantidad se hubiera distribuido entre las tres millones de familias con menos ingresos del país (la mitad de la nación, la más pobre) le correspondería a cada familia la cantidad de US$ 400.000 equivalente a 12 apartamentos para estrenar o 35 unidades Ford Fiesta de paquete. Aquí los grandes engañados han sido los pobres, a los que se les ha dado bagatelas, educación de bajísimo nivel académico y becas miserables, que en conjunto promedio por familia no alcanza a lo que vale un (1) Ford Fiesta de paquete. Así los pobres siguen siendo pobres después de 14 años.
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