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Justicia y confianza

La crisis de la justicia penal se manifiesta en cinismo, violencia pública y privada...

LUIS GERARDO GABALDÓN |  EL UNIVERSAL
lunes 4 de febrero de 2013  12:00 AM
Locke sostenía la necesidad del Juez como árbitro para la resolución de conflictos con criterios de previsibilidad. Un siglo después, Montesquieu advertía frente al riesgo de violencia y opresión derivado de la fusión entre Judicatura y Ejecutivo, recomendando tribunales temporales y ajustados a la letra de la ley. Cien años más tarde Carrara enfatizaba la presunción de justicia basada en actos concordantes con la razón y la ley, destacando que, a los efectos políticos, es lo mismo que la sentencia sea injusta o que el pueblo tenga motivos para sospechar que lo sea. Estos personajes son bien conocidos por juristas, politólogos e historiadores y constituyen iconos de la modernidad y la legalidad. No es función del Poder Judicial suplir argumentos al Legislativo o al Ejecutivo, sino contribuir al equilibrio en el ejercicio del poder. Éste es el programa de un Estado de derechos y garantías.

Un planteamiento sobre la reforma de la justicia penal requiere trabajos de distinto perfil y áreas temáticas en función de los postulados constitucionales y las necesidades de la población. Un hilo conductor de estas reflexiones en torno a un concepto unificador permitiría enlazar los estudios con un propósito común. Este concepto es la confianza, que se aplica a diversas áreas del conocimiento; forma parte de la teoría de las organizaciones, ha sido postulada en la teoría política como la base del pacto social, se discute como un elemento fundamental en la teoría de la legitimidad, figura expresamente como una de las funciones simbólicas de la pena y frecuentemente se cita como base de la eficacia y el capital social.

La confianza en la justicia penal se puede abordar a través de diversas dimensiones. En el desarrollo normativo y producción de la legislación, por la medida en que las normas, en su proceso de discusión, aprobación y aplicación, pasan por procesos abiertos de consulta y son comprensibles, mesuradas y razonables, en función del carácter nacional. Por lo que toca al rol y funciones de los agentes del sistema de justicia penal, confianza supone definición precisa de atribuciones y adecuación a parámetros de desempeño exigibles.

En cuanto a las decisiones mismas, ella supone equilibrio entre intereses contrapuestos y proporción entre infracción y sanción, entre daño y reparación; en el tratamiento de los casos, un balance entre expectativas frente a la adjudicación sustantiva y la legalidad procedimental.

En cuanto a la formación profesional, la confianza pasa por la dotación de destrezas y habilidades que permitan la adopción de decisiones previsibles y auditables conforme a reglas preestablecidas. La confianza se puede investigar a través de representaciones de funcionarios y ciudadanos, generando indicadores de desempeño institucional. La crisis de la justicia penal se manifiesta en cinismo, violencia pública y privada, retraimiento y abandono de la ciudadanía. Se necesita confianza en el sistema judicial para avanzar en la gestión social.

luisgerardogabaldon@gmail.com



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Comentarios (2)
páginas:
1 |
Por Ulises Pedrique
04.02.2013
4:10 PM
...Entretanto, debemos, como usted dice, cultivar la confianza y la paciencia, pero con obras. La fe sin obras dice el apóstol- muere solita.
 
Por Ulises Pedrique
04.02.2013
4:09 PM
Más que a las autoridades del mundo, debemos implorar a Dios por Su justicia y Su misericordia. Dejemos de percibir a nuestra patria por los difusos y deformados espejos de la injusticia social. Dios nos ha dado la vida, la conciencia y el libre albedrío. Somos soberanos para tomar decisiones inherentes a nuestra realidad existencial: de progreso, de revolución o de involución. Podemos resentirnos del mundo o perdonarnos mutuamente. Todos, de una u otra manera, somos responsables de lo lejos que ha llegado esta situación. Por acción u omisión. Las pruebas se hacen ya insostenibles. No sabemos si seguir callando ante la ignominia o elevar nuestra voz al mundo y cantar abiertamente nuestras verdades. Debemos ir más allá de lo que estos facinerosos, con sus actos, pretenden imponer. La dispersión y el miedo, les hace temibles. La unidad y el valor, nos hace fuertes. Ése es el Regalo de Dios: Su Fortaleza...
 
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