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La desaparición de los Khazars

SAUL GODOY GÓMEZ |  EL UNIVERSAL
sábado 2 de febrero de 2013  12:00 AM
Leí en navidad la versión femenina (existe la versión masculina) del libro del profesor servo-croata Milorad Pavic , El Diccionario de los Khazars, una novela-léxico de exactamente 100.000 palabras sobre el conocimiento oculto de los Khazars.

La obra tiene una complicada estructura de tres libros, el rojo, de fuentes cristianas, el verde, islámico y el amarillo, judío, está estructurado a la manera de un diccionario y sus entradas son con base en personajes, lugares y hechos históricos. 

La narrativa es desbocada y poética, preñada de conceptos iniciáticos, aprovecha la mezcla de las tres religiones para producir una versión "cuántica" de la misteriosa historia de ese pueblo.

Esta lectura coincidió con una investigación que realizaba sobre los árabes en España,  y me topé con el libro de Jane Gerber, Los Judíos en España, una historia de la experiencia Sefardí . 

En la obra, nos refiere la vida de Hasdai ibn Shaprut de Córdoba (915-70) un importante personaje en la Corte del Califa Abd ar-Rahman III.  Heredero de una gran fortuna, médico experto en antídotos contra venenos, estudioso del hebreo y del latín, embajador ante las cortes cristianas de su tiempo, cabeza de la comunidad judía, magnánimo filántropo y mecenas, Ibn Shaprut fue el fiel de la balanza entre las relaciones de la España islámica y Bizancio, gracias a su influencia y prestigio logró evitar persecuciones contra judíos en las diferentes partes del mundo, su gestión le valió el título de "Príncipe de Israel".

Gerber nos habla, sobre el intercambio epistolar entre el noble cordobés y Josefo, Rey de los Khazars, para ese momento convertido al judaísmo, lo que hacía de este reino, el único Estado judío en el orbe y al cual la diáspora dirigía esperanzada sus miradas.  En sus cartas se preguntaba Ibn Shaprut, si el reino de los Khazars era la señal de Dios para poner fin al exilio de los judíos.

Efectivamente, estas gentes que, según Pavic , se preciaban de sus jarras de sal, espejos en que se ve el futuro y nobles que usaban uñas de vidrio y exhortaban a sus tropas diciéndoles que sólo en el combate el hombre vive en perfecto balance y armonía, fue uno de los pueblos guerreros más temidos de Europa y Asia.  Sus orígenes son un misterio, se supone que los Khazars fueron tribus turcas e iraníes confederadas, que se establecieron en el norte de la región del Cáucaso y que era parte del Imperio turco Turkestán.  En la segunda mitad del siglo VI ya hay registros de tropas Khazars combatiendo al lado de los bizantinos en contra de los persas.

"Los Khazars eran una tribu autónoma y poderosa, nómadas guerreros que aparecieron del Este en una fecha desconocida, movidos por el hirviente silencio, y quienes del siglo VII al X se establecieron en la tierra entre los dos mares, el Caspio y el Negro.  Es conocido que los vientos que los trajeron eran masculinos, de los que nunca traen lluvia..."- nos dice Pavic .

En el siglo VIII entran en guerra contra los árabes, pero son empujados al norte donde establecen su capital, en Itil (cerca del río Volga), dejando que sean las montañas del Cáucaso su límite más al sur. Durante ese mismo siglo, empiezan a expandirse hacia el Oeste y someten a húngaros, alanos, griegos, búlgaros y tribus eslovacas desparramadas en las montañas y llanuras.

Controlaron todas las rutas comerciales entre el Este y Bizancio, si los árabes querían que sus caravanas comerciaran con los eslavos del norte, tenían que pagarles impuestos.  Fue un imperio rico y bien administrado por el Khagan y los jefes tribales, pero en el siglo X les llegó el final de una manera tan contundente y sangrienta como su aparición.  El príncipe Svyatoslav de Kiev, hijo dilecto del naciente Imperio de la Rusia Blanca, en una campaña en la cual, se dice,  no tuvo que bajarse de su caballo, arrasó con los Khazars para siempre.

Lo que más atención atrae sobre la civilización Khazars es el momento en que se convierten al judaísmo; sabemos que, por su posición geográfica los Khazars atrajeron tribus de las tres religiones y por razones que escapan esta breve disquisición, al igual que en el Al-andalus, se impuso una tolerancia y una convivencia entre las mismas que no ha sido usual en la historia de la humanidad.

Judah ha-Levi, de España (1075-1141) nos narra cómo el rey de los Khazar, un hombre piadoso y sereno que para ese momento no profesaba ninguna de las religiones de los libros, soñó que un ángel se le aparecía y le dijo "Tus intenciones placen al Creador, pero no tus acciones". Decidió el rey convocar a su Corte a un monje cristiano, un derviche islámico y a un rabino judío y, tras escuchar sus argumentos, decidió convertirse al judaísmo, ejemplo que siguió la mayoría de la corte, y luego el pueblo.

El Diccionario de Pavic se convierte en una obra mágica sobre la historia de los Khazars, un pueblo que duerme ese sueño entre el mito y la realidad, cobijado por las brumas del pasado.

saulgodoy@gmail.com


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