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La tormenta perfecta constitucional

DANIEL LANSBERG RODRÍGUEZ |  EL UNIVERSAL
viernes 18 de enero de 2013  12:00 AM
Habiendo reflexionado anteriormente sobre este tema, en mi columna del 12.7.2012 titulada "Constitucionalismo Revolucionario", y tomando en cuenta acontecimientos recientes en Venezuela, el tema sin duda merece ser discutido en este nuevo contexto.

Ante todo, es de esperarse que el gobierno de Venezuela intente eludir inconvenientes normas constitucionales. Que exista tensión entre una Constitución nacional y los gobernantes que la dirigen es un constante alrededor del mundo. Después de todo, uno de los beneficios fundamentales de tener una Constitución reside en su capacidad para limitar las acciones del Ejecutivo, y es normal que dichos ejecutivos busquen –de cierta manera– esquivar estas limitaciones mientras les sea posible.

Con esto en mente, lo más preocupante de la situación actual en Venezuela se trata menos de las intenciones de nuestros gobernantes y más de la facilidad con la que pueden pasarle por encima a nuestra Constitución nacional con impunidad.

Históricamente la manera "ideal" con la cual un gobierno suele violar una Constitución, ha sido a través de una hazaña de prestidigitación jurídica. "Interpretar" el texto constitucional de alguna manera novedosa, ofrece la mejor opción, ya que mantiene una apariencia externa, un barniz de constitucionalidad. De esta manera un gobierno logra mantener un máximo margen de maniobra, y a la vez incurrir en el mínimo costo a nivel de legitimidad o reputación. Quedándose así con su chivo y su mecate.

Una Constitución puede, en potencia, aumentar los costos asociados con acciones del gobierno que queden por fuera de sus parámetros. Agravando la percibida ilegitimidad y daño a reputación tanto en el ámbito nacional como internacional o, generando espectros inquietantes de posibles sanciones contra los participantes a largo plazo.

Pero para que éstas sean efectivas es necesario que la nación haya desarrollado una cultura de moderación política y que el propio pueblo vea al constitucionalismo como algo que tiene valor por sí mismo: y no solo cuando se beneficia su lado de la ecuación. Lograr esto requiere tiempo, energía y educación; hasta que un aura de respeto y permanencia rodee al documento tanto en el ámbito político como popular. Sin lo anterior, ninguna Constitución será capaz de resistir los intentos del gobierno hacia la "interpretación creativa".

Desgraciadamente la realidad que vivimos en la República Bolivariana es otra. En términos constitucionales, Venezuela se encuentra en el medio de una tormenta perfecta: régimen arraigado, poca independencia judicial, y una Constitución larga, nueva y con ambigüedades todavía por definir. Esta combinación hará que prácticamente cualquier acción que el gobierno cometa en violación de la Constitución se vea como una simple "formalidad".

Cuando los venezolanos permitimos que el chavismo reescribiera la Constitución completamente en 1999, renunciamos a todos los precedentes, las tradiciones e interpretaciones que se habían acumulado durante más de 30 años. Esta nueva Constitución nunca ha pasado por transición presidencial de ningún tipo, y mucho menos una tan complicada como ésta. En ausencia de antecedentes citables, el TSJ esencialmente puede definir estos hechos como si ocurrieran por primera vez. En un país que carece de independencia judicial, ¿quién les llevaría la contraria?

El electorado venezolano ha demostrado en numerosas ocasiones, que los argumentos racionales de académicos y abogados (al igual que los de economistas profesionales, ONGs de derechos humanos, etc.) valen poco. Para una masa crítica del público las propias fuentes se ven con tal sospecha que los argumentos resultan automáticamente descartados: simplemente "los oligarcas quejándose".

Tanto como venezolano y como constitucionalista, me duele mucho decirlo, pero el diseño y la terminología constitucional resultará irrelevante para lo que suceda en Venezuela durante las próximas semanas.

Toda Constitución es –a su nivel más básico– un intento del presente por enlazar el futuro. Para que esto funcione, la Constitución tiene que estar arraigada en la psique nacional, o al menos tener instituciones suficientemente independientes y fuertes como para poder crear un obstáculo verdadero al Ejecutivo. Sin eso: una Constitución es sólo papel.

Resulta una desgracia que Venezuela nunca haya desarrollado una cultura de moderación constitucional capaz de proteger la Constitución nacional de aquellos que buscaran violarla. Pero el futuro comienza hoy.

Tenemos que negarnos a aceptar una sociedad donde violar a la Constitución se considera rutina. Al final, el chavismo logrará "legalmente" cualquier propósito en el corto plazo, sin embargo, debemos repetidamente, seguir agitándonos. Necesitamos responderle a cada nueva violación con el mismo nivel de indignación, incredulidad y conmoción como si fuera la primera.

Pase lo que pase, no podemos permitir que esto se convierta en la nueva normalidad.

@Dlansberg


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Comentarios (3)
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1 |
Por Ana White
18.01.2013
6:49 PM
No hizo falta el día 10E la juramentación prevista en el Art. 231 Constitucional, para que el temiente, ENFERMO Y AUSENTE, siguiera en la primera magistratura de este expaís. O sea, de acuerdo con el bodrio de la Sentencia Constitucional del 9 de enero de 2013: Chávez es presidente, AUSENTE y SIN JURAMENTARSE y el Vicepresidente, los ministros y etcs., SIGUEN EN SUS PUESTOS, no porque hayan sido ratificados por el presidente ENFERMO AUSENTE Y SIN JURAMENTARSE, sino porque como antes estaban ejerciendo, PODÍAN SEGUIRLO HACIENDO. Ellos saben que a partir del 10E sus actos son ÍRRITOS: NULOS DE TODA NULIDAD. Ya es lo suficientemente difícil vivir en un país gobernado por el hampa para ahora también vivirlo en donde la Constitución no vale nada. Hay que averiguar quien (nes) tiene (n) la Clave Electrónica del temiente para hacer uso de su Firma Electrónica. ¿MUD donde están?
 
Por José R Pirela
18.01.2013
12:58 PM
El respeto se logra con base a equilibrios. Un pistolero no se atreve a desfundar frente a otro certero pistolero. El Estado Presidencialista le ha otorgado al gobierno todas las armas, dejando al resto de las instituciones sin posibilidad de defensa ¿Se inmuta un pistolero por la desaprobación de los mirones? ¿Cómo se puede desarrollar una cultura de moderación política en una nación que conceptualiza a la política como una lucha por el Poder, y al gobierno, el trono donde reside el Poder político y el económico? La democracia no proviene de ideales imaginarios, sino de los equilibrios de intereses particulares e institucionales que se van consolidando con la dinámica de la convivencia.
 
Por DAniel Anzoátegui
18.01.2013
10:10 AM
Hugo Chávez no firmar o ni tomar decisiones. El mismo gobierno de facto ha hecho público esto. Hugo Chávez fue operado hace más de un mes. NO EXISTEN DOCUMENTOS FIRMADOS por Hugo Chávez posterior a su operación, los presentados hasta fecha demuestran que fueron firmados en la última visita de Chávez a Venezuela. La postergación de la juramentación no fue firmada por Hugo Chávez y no existe documentos posterior al 10 de enero 2013 firmado por este. El mismo gobierno de facto con estos hechos lo demuestra haciéndolo un hecho público y notorio que Chávez no firma, ni tomas decisiones de gobiernos. Son tan incompetente hasta para hacerle los mandados a Raúl Castros, no tiene limite su incompetencia.
 
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