Compartir

La batalla final

FRANCISCO GÁMEZ ARCAYA |  EL UNIVERSAL
miércoles 16 de enero de 2013  12:00 AM
Son varios los puntos de apoyo que han sostenido al chavismo en estos catorce años: el dinero, el carisma, la confrontación. Gracias a una inmensa renta petrolera dilapidada sin control alguno, se ha llevado el populismo y el chantaje a su extremo más aberrante. El carisma de Chávez, por su parte, ha funcionado como eje central de la estabilidad política de su gobierno. Todos han atado sus vidas en torno al líder omnipresente de verbo dorado. Además, su liderazgo excluyente fue la única voz válida entre sus filas, lo que resultaba en cohesión. En cuanto a la confrontación, Chávez utilizó la polémica, la división y la lucha social como elementos aglutinadores de sus seguidores y como distracción mediática para ocultar su pésima gestión pública.

Hoy resulta evidente la erosión de esos apoyos. En el plano económico, padecemos una actividad productiva paralizada, una devaluación postergada y un desabastecimiento galopante. Los recursos que otrora servían y sobraban, ya no son tales. En lo que al carisma se refiere, mientras Chávez permanezca hospitalizado, su liderazgo será una mera referencia sujeta a la memoria. Un recuerdo que además lesiona la imagen de Maduro, haciéndolo ver como una mala copia del líder.

Ante la ausencia de estos factores, dinero y carisma, el Gobierno acelera el paso de la confrontación. Son útiles los atropellos que cohesionan al chavismo en torno a un enemigo común. Esos conflictos le sirven para ocultar los inmensos problemas de gestión y desviar la atención hacia asuntos importantes, pero etéreos. Muchos creyeron, por ejemplo, que la reciente sentencia del TSJ sería el detonante de la batalla final contra el chavismo. Nada le convendría más a Maduro que la oposición tome esa bandera. Sería una resistencia insostenible en el tiempo y con poca incidencia popular. Tal situación no significa que estos desmanes deban estar exentos de denuncia y de protesta o que carezcan de importancia. Ciertamente, deben formar parte del elenco de acciones. Pero la protesta que socava al Gobierno es aquella que apunta hacia los problemas permanentes y cotidianos de la gente.

Reclamos laborales, reclamos contra la inseguridad, contra el desabastecimiento, por la falta de viviendas y la crisis eléctrica. Protestas organizadas por sus dolientes directos. Esos son los reclamos que no desea el Gobierno. Mientras puedan, mantendrán a la oposición luchando por la democracia, la libertad de expresión y la institucionalidad. Así, hasta llegar a la eventual falta absoluta que resulte en elecciones, en cuya campaña intentarán mantener el debate sobre el legado ideológico de Chávez, excluyendo toda palabra que se refiera a los problemas de la gente. La oposición no debe pisar esa trampa.

@GamezArcaya


Más artículos de esta firma

Compartir
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
ESPACIO PUBLICITARIO
fotter clasificados.eluniversal.com Estampas
Alianzas
fotter clasificados.eluniversal.com Estampas
cerrar