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La batalla

EDILIO PEÑA |  EL UNIVERSAL
martes 1 de enero de 2013  12:00 AM
Dos soldados enemigos son arrojados por la metralla y los bombardeos a la misma trinchera. En un claro de la humareda, sus ojos reconocen en la cara de uno y otro, el instante del miedo y el desamparo que los junta en ese inesperado encuentro, que al igual que un ser presa del asombro y el estupor, comienza a mirar la guerra como algo ajeno a la vida. Terminada la refriega, los soldados se separan y mientras vivan, no podrán olvidarse jamás. Habrán quedado  marcados por ese breve instante de compasión y reconciliación. Inspirativo pasaje de la novela de Vasili Grossman, Vida y Destino, haciéndonos pensar en que las batallas militar y política, con sus diferencias instrumentales, están separadas y unidas, a la vez, por una delgada e invisible línea existencial, la cual no es más que el mismo espíritu que las cobija.

Comparada la batalla de Stalingrado con  las batallas electorales venezolanas, este espíritu ha estado presente como un deseo de unos y una negativa de otros; la una estaba protagonizada por una sociedad convertida por la adversidad en soldados, la otra, acá en Venezuela, por un gobierno con un sistema electoral militarizado a su servicio, que ha convertido al elector en un tarifado militante y en un obstinado y desesperado votante. Todos los resultados electorales vividos hasta ahora en Venezuela, inducen a un ciego y engañoso triunfalismo, y a una derrota impotente que se consume en depresión y rabia. Pasado el evento electoral, la realidad comienza a transparentarse y la razón despierta, al comprender, más allá de los arrebatos de la emoción, lo que ha sucedido. Pero no por mucho tiempo, porque ambos adversarios políticos todavía no terminan por reconocerse, ni siquiera un instante, en términos sustantivos, como lo hicieron  aquellos personajes de la novela de Vasili Grossman.

La mayor responsabilidad de este drama que agobia a Venezuela, corresponde al líder del llamado proceso revolucionario, quien comenzó a transformar el ejercicio de la política del país con la gramática de la guerra. Los mismos procesos electorales se han asumido como batallas por un bando y otro. Lo grave es que ese espíritu intangible que une y desune tanto a la política como a la guerra, expresado en dos palabras emblemáticas, negociación en la primera y capitulación en la segunda, aquí en Venezuela han sido desterradas del vocabulario político, pero también de su práctica, como posibilidad cierta de una reconciliación. Pero en donde más priva esta negativa es en el Gobierno, atrincherado en la soberbia del poder. Advertidos quizá por un genio dramaturgo, que derrotada el paradigma de la revolución en el siglo XX, la cual llegaba tradicionalmente al poder a través de insurrecciones cruentas, se hacía necesario e imprescindible coronar su fin ahora, minando con progresivos fraudes y ventajismos  los mecanismos eleccionarios democráticos. En las madrugadas que anteceden los actos eleccionarios en Venezuela, se hace escuchar una diana que anuncia las próximas horas de una batalla. Las diferencias políticas han derivado en enemistad personal, en desarreglo afectivo y familiar. El líder de esta revolución jamás reconoce la existencia del otro, y cuando lo hace, es para inducir a sus partidarios a su destrucción y pulverización.

Lo novedoso del posesionamiento de este proceso revolucionario, es que el adversario político convertido en enemigo, no es abatido en un campo de batalla real,  sí, intensa y progresivamente, en su propio territorio psíquico. Se le ha introducido tanta dosis de expectativa, que la idea de un pronto desenlace, se le hace agónico y tormentoso. La víctima no ha sabido desactivar la situación límite donde se le ha colocado emocionalmente, optando por asumir la política como una obsesión que lo desgasta y depreda en medio de una enfermiza ansiedad. Como el Macbeth de Shakespeare, el líder de la revolución, ha comenzado a  asesinar el sueño de todos. Nunca antes se llegó a pensar que la democracia brindaría una hendija demasiado abierta por donde se colaría, como una serpiente, tamaña perversión. Lo paradójico es que los entes internacionales,  comprometidos en velar por la defensa de la democracia, actúan impotentes ante el  extraño fenómeno, porque lo que ocurre lo confunden con un espejismo de normalidad y legitimidad,  haciéndolos cómplices de este drama a punto de convertirse en  tragedia.

El drama político de Venezuela no ha llegado a convertirse en guerra, ciertamente, pero agotada la política, ésta podría desencadenarse y convertirse en  tragedia. El drama puede soportarse y aun tolerarse, sin cruzar los delimitados umbrales de la paciencia, pero la tragedia no, porque ésta es la culminación definitiva del drama, del agotamiento del sentimiento y el tiempo.

edilio2@yahoo.com


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Comentarios (5)
páginas:
1 |
Por José Pérez
01.01.2013
3:37 PM
La batalla que está dando el pueblo de Venezuela tiene 14 años de vigencia y ninguna de las partes a consolidado victorias que enorgullezcan a su partidarios. Los chavistas han ganado 17 elecciones que dan vergüenza y en donde dejan dibujado el fraude, el ventajismo y los robos. La oposición a pesar que no gana, en las 17 elecciones a sumado cada vez más simpatizantes pero no ha sabido administrar el resultado, que para muchos es un triunfo cuando observamos el ventajismo y los dineros del estado imponiendo candidatos por donde quiera.
 
Por Eugenio Marcano
01.01.2013
11:38 AM
Tan interesante, bueno y verdadero lo planteado en el artículo como la interpretación o comentario realizado por Josr Rammón Barboza (2:25AM); lo que pasa es que en esta disyuntiva uno ostenta el poder y el otro intenta reemplazarlo lo que hace pensar a los poseedores del poder que cualquier intento de diálogo, o aceptación de alguna recomendación de parte del oponente se traduciría en demostración de debilidad y darle ventajas al contrario en su intento de consolidar el apoyo para una esperada victoria electoral.
 
Por ALAN ALVAREZ
01.01.2013
10:29 AM
Excelente artículo Edilio Peña! Directo al grano sobre la realidad Venezolana. Sin embargo, será verdad que esos entes internacionales estan impotentes, o son simplemente cómplices del drama Venezolano. Recuerda el comentario de un "famoso" político del país que limita al Sur: "Ahora Venezuela voltea la mirada al Sur para comprar nuestros productos que antes compraba de USA", siempre sigue la pista del DINERO!
 
Por jose manuel cortez cortez
01.01.2013
8:50 AM
huele a polvora y sangre de pobres imbeciles!!! 2013 año de la "consolidacion" las cifras han venido en aumento progresivo...este 2012 terminaron sobre 22000... 2013 "LAS CONSOLIDARA"
 
Por Jose Ramon Barboza
01.01.2013
2:25 AM
Ha buen entendedor, pocas palabras bastan. Dice el proverbio popular, no me atrevo ni a tratar de desarrollar el tema por temor a utilizar palabras delicadas en esta delicada situacion actual. Pero asi estan las cosas y asi son las cosas como aqui se plantean y tan es asi, que si se leen las razones argumentadas para suspender los legitimos y acostumbrados festejos de chacao por ejemplo, las razones de "prudencia y seguridad" argumentadas por el alcalde grateron, concuerdan con los expuestos en este desarrollo.Excelente, perfecto y esperemos, amanecera y veremos. Yo, aspiro que halla gente hablando, estoy seguro que asi es, quienes? No, se, pero deben estar comunicandose. "ESTO ESTA MAS TENSO, QUE UNA ENTREGA CONTROLADA", la cosa no esta facil, los chabistas como el chantaje les ha surtido efecto hasta hoy, piensan que les va a durar toda la vida.Lo cual es simplemente imposible, por antinatural, el chantaje, la amenaza, la agresion y el saboteo son ambientes insostenibles.
 
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