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¡Con Herodes... no hay inocentes!

JOSÉ DOMINGO BLANCO (MINGO) |  EL UNIVERSAL
viernes 28 de diciembre de 2012  12:00 AM
Las vueltas que da el mundo. ¿En qué momento, una conmemoración tan sangrienta y nefasta como la matanza de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, ordenada por el rey Herodes para eliminar al recién nacido Jesús, degeneró en un día en el que todo el mundo está pendiente solo de mamar gallo? Porque en eso se transformó el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes: en una mamadera de gallo. Y, a pesar de los tiempos que corren, los venezolanos como que seguimos llevando la batuta.

Lo cierto del caso, es que en esta fecha siempre hay alguien dispuesto a hacer alguna travesura. Mi papá cuenta que, estando él muy pequeño, una de sus hermanas mayores, para tomarle el pelo, le preparó su torta favorita; pero el relleno del bizcocho lo sustituyó por algodón. Quién sabe cómo se las arreglaría mi tía para que el algodón asemejara a la crema y lograr que mi papá, muchacho goloso al fin, probase un bocado y se convirtiera en el hazmerreír de sus hermanas.  Porque al fin y al cabo, ese es el objetivo de la fecha: conseguir a alguien, inocentón, que se transforme en el blanco de las bromas.

Hace algunos años, bastantes para ser honesto, cuando comencé a trabajar en publicidad, lo hice en una agencia que se llamaba Corpa Publicidad. Si hay alguien a quien recuerdo con aprecio y admiración era a Armando Lovera: un creativo mordaz, ingenioso, de humor fino y ácido, quien siempre tenía una broma para mí. Fueron muchas las oportunidades en las que Lovera me hizo "caer por inocente" y sin necesidad de que fuera 28 de diciembre. Yo, que estaba cursando el último año de la carrera, deseoso de aprender y agradecido por la oportunidad de trabajar en una de las mejores agencias publicitarias de Caracas, no rechistaba cuando Armando Lovera me decía: -Mingo, búscate la cuenta de una toalla sanitaria porque ya tengo el slogan: "Toallas sanitarias Modess... ¡la excepción de la regla!".  Y me dejaba ponchado; porque, aunque el momento parecía solemne, la tarea, obviamente, era una broma más de las  tantas que me hizo.

Pero, dentro de ese fino humor que caracterizó a Armando Lovera, también había chistes un poco más tétricos y lúgubres, que todavía hoy me causan gracia. Recuerdo que en aquella época estaba surgiendo, o comenzaban a promocionarse, los terrenos del Cementerio del Este. Y Lovera me insistía: -Tienes que conseguir esa cuenta, porque se me ocurrió todo para desarrollar la campaña publicitaria. Imagínate, por ejemplo, una valla gigantesca a la salida del aeropuerto que diga: "Venga a echar raíces. Ofertas: dos parcelas por el precio de una... Cementerio del Este: donde la gente se muere por ir". Eso -proseguía- lo acompañamos con un roba página donde  digamos: "¡Una oferta para quedarse frío: dos parcelas por el precio de una!... Cementerio del Este: donde la gente se muere por ir". Así era Lovera, mamador de gallo emblemático, un insigne publicista de creatividad desbordada, capaz de inventarse las campañas más jocosas y geniales. En otra de esas tantas oportunidades, me dijo: -Sería ideal si consiguiéramos la cuenta de unos preservativos, porque ya tengo listo hasta el nombre y el lema: "Condones Herodes: Con Herodes, ¡no hay inocentes!".

El asunto es que hoy tenemos que estar pendientes para no ser víctimas de fiascos menos inocentes como los que se tramaban otrora. Las travesuras de hoy pueden llegar a ser muy crueles, y hay cosas, definitivamente, con las que no se juega. Porque, imagino, que en más de una ocasión alguien debe haber sufrido un patatús tras ser el blanco de un bromista; pero, de uno cruel, de esos que no se detienen a pesar en las consecuencias de su musaraña. Sin embargo, apreciados lectores, les puedo recomendar (si tienen ánimo de celebrar el Día de los Inocentes y sumarse a la festividad) que busquen y lean los diarios oficialistas porque sus titulares y noticias, siempre, parecen un chiste. Les aseguro que soltarán la carcajada y les dará repertorio suficiente para vacilarse a sus allegados.

Por cierto: ¿cómo reaccionarían ustedes, queridos amigos, si hoy 28 de diciembre, en cadena de radio y televisión, desde la República Bolivariana de Venezuela meeesssma, después de tener al país sumergido en la incertidumbre, aparece el presidente Chávez anunciándonos que todo no fue más que una broma y que ¡caímos por inocentes!?... al final, de eso se trata: el Día de los Inocentes es el día de las historias de un mundo imposible... ¡qué historia, amigos!

Ahhh, pero eso sí ¡corran a comprar sus condones Herodes! que con Herodes... ¡no hay inocentes!

mingo.blanco@gmail.com

@mingo_1


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Comentarios (1)
Por Quintero Alfredo
29.12.2012
8:26 AM
Sr. Mingo, ¿Usted investigó bien las fuentes antes de escribir la introducción de su artículo? Herodes el grande vivió entre 73 AC y 4 AC. ¿Cómo pudo haber ordenado la matanza de los inocentes si murió cuatro años antes de que Jesús naciera? Además que esta matanza no está documentada en ningún otro documento aparte del Evangelio de Mateo. No lo describe ningún otro evangelio, ni ninguna otra fuente. Una matanza de esta magnitud hubiese causado una revuelta social, y el Imperio Romano muy probablemente no se hubiese calado que un agente de su imperio pusiera en riesgo la paz en una de sus provincias solo para sosegar sus temores. El mismo Mateo nos dice hacia el final de su libro que los santos salieron de sus tumbas. Nuevamente nadie más menciona esto, que además revela cuán trivial era considerada la resurrección en esos días. Sus consejos anecdotales a veces son interesantes, pero le recomendaría que revisara las fuentes, especialmente si va a usar a la historia como ejemplo.
 
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