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La patria y los gobiernos

La salud de un presidente es un asunto público, aunque hasta hace poco se creyera evidente

GUSTAVO LINARES BENZO |  EL UNIVERSAL
domingo 16 de diciembre de 2012  12:00 AM
Hoy son las elecciones de gobernadores. El presidente Chávez se encuentra muy mal de salud y sus partidarios llaman a preparar al pueblo para cualquier circunstancia. Enlazar ambos hechos es muy importante, porque implica recordar verdades elementales en una república. Pues la reacción oficial ante la enfermedad de Chávez pone en duda ese concepto esencial. Hablar de la enfermedad, si lo hace quien no se identifica con su política, significaría odio visceral, necrofilia y traición. Estos días, al fin, se nos informa con más frecuencia de su estado, lo que baja un poco esta persecución ante cualquier comentario, pero aún así el miedo al tema lo ha hecho tabú.

Pues como dijo Gerardo Fernández, hablar de la enfermedad de un presidente no puede ser tabú. No lo es en ninguna democracia, por más mediocre o frágil. No lo fue ni en la Argentina de Cristina ni en la Colombia de Santos. Hasta la enfermedad de Juan Pablo II fue escrupulosamente reportada oficialmente minuto a minuto. A estas alturas, a pesar de las cadenas, todavía no sabemos qué tiene el Presidente, qué tipo de cáncer, qué pronóstico, qué terapéutica, no sabemos el nombre de ningún médico tratante, mucho menos alguno nos ha hablado.

Preguntarse estas cosas, exigir su respuesta por parte del Gobierno no es pedir un favor, esperar una cortesía: es el más elemental derecho ciudadano. Mucho menos es desear el mal a nadie, todo lo contrario: si ocurre lo peor tengan la seguridad de que muchos venezolanos sospecharán siempre de responsabilidad cubana, como sospecharían de cualquier cosa hecha, donde sea, a escondidas y en secreto.

Si Venezuela quiere seguir siendo una democracia, debe operar mucho más allá de lo electoral, entre otras cosas informando a sus ciudadanos. La salud de un presidente es un asunto público, habría que decir aunque hasta hace poco se creyera evidente. Pero Venezuela tiene hoy cosas de una teocracia: quien está enfermo es mucho más que un simple Presidente, es el comandante del país, el líder de la revolución, el refundador de la república. Es el padre de los venezolanos, se llegó a decir. Su ausencia es impensable, imposible, ajena a cualquier elección. Chávez hasta el 2021, hasta el 2030, hasta siempre. Los comicios de hoy nos recuerdan que una democracia es todo lo contrario, los gobernantes pasan, la patria queda.

glinares@cjlegal.net



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