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Cómo influyen los hábitos

AGUSTÍN ALBORNOZ S. |  EL UNIVERSAL
viernes 7 de diciembre de 2012  12:00 AM
Las malas costumbres se vencen con buenas costumbres   Tomás de Kempis

Hace poco comentábamos sobre la necesidad de modificar hábitos de conducta tanto individuales como colectivos, si de verdad deseamos presenciar cambios importantes en nuestra sociedad. Ahora bien, todos sabemos que cambiar en lo personal no es nada fácil. Lo que más cuesta modificar son los hábitos, las reacciones automáticas y los esquemas que uno ha tenido prácticamente durante toda la vida. Es más, no deja de ser curioso el hecho de que la palabra "hábito" proviene de una expresión en latín que indica que los hábitos se adueñan de nosotros, en lugar de nosotros poseerlos a ellos. De acuerdo a este concepto, en lugar de decir que alguien "tiene un mal hábito", en realidad sería al contrario, o sea que "un mal hábito lo tiene a él". Es por ello que es fundamental desarrollar buenos hábitos para remplazar malos hábitos que ya "nos posean". Sin duda se trata de todo un desafío cambiar hábitos predominantes en nuestra existencia, y para ello va a ser fundamental que deseemos con toda el alma ese cambio, para lo cual vamos a tener que estar dispuestos a renunciar a lo que sea necesario para lograrlo. No es mi intención en este momento asustar tanto a nuestros amables lectores con esto del cambio de hábitos que piensen "caramba, si va a ser algo tan difícil mejor ni lo intento"; más bien lo que procuro es plantear el hecho de que, si he mencionado varias veces la necesidad de hacer de los valores un modo de vida, debemos estar claros desde un principio y reconocer, poniendo en práctica el valor honestidad, que esto de cambiar nuestros hábitos es algo que no va a ser fácil, ni va a ocurrir de la noche a la mañana, y va a requerir de un esfuerzo sostenido de nuestra parte.

Por otra parte, uno de los grandes obstáculos que se nos va a presentar cuando queramos hacer de los valores nuestro modo de vida va a ser precisamente cada costumbre en nuestras actitudes que no esté basada en dichos valores. Por ejemplo, cada vez que faltamos el respeto a otras personas, o que no somos solidarios con quienes precisan de nuestra ayuda, o que afirmamos algo que no es cierto, o que tratamos de evadir alguna responsabilidad intentando de paso achacársela a otra persona, etc., estas cosas van convirtiéndose cada vez más en una costumbre y al mismo tiempo cada vez nos damos menos cuenta de que actuamos así. Todo lo que se vuelve un hábito, se hace automáticamente, y por eso cada vez nos damos menos cuenta, porque lo hacemos sin pensar. En eso consisten las costumbres, cuando una cosa se vuelve una costumbre, es posible que ni nos demos cuenta de que la hacemos. Además si la rutina en la que en algún momento nos metemos va justo en contra de los valores, tal como en los casos que mencionamos un poco más arriba, notaremos que de verdad cuesta deshacerse de los malos hábitos, y que hay que esforzarse mucho por superarlos. En cambio, si empezamos por no dejar que algo se convierta en un hábito, luego no tendremos que tomarnos la gran molestia de deshacernos de él.

Por otro lado, si ya tenemos un mal hábito que deseamos cambiar, para que ese cambio sea duradero, para consolidarlo, hay que estar impulsado por un deseo y una razón que supere ampliamente la pereza humana, el interés innato del ser humano por sí mismo, y su tendencia natural a seguir como está y dejar las cosas como están.  Hay que comprender que el rumbo que se lleva, la tendencia a seguir como se está, a la larga no va a hacer bien ni a nosotros ni a los demás, y es necesario el deseo de dejar de lado las cosas tal como se conocen para adoptar los cambios que hacen falta. En definitiva, debe volverse algo prioritario. Hay que comprender que es necesario; de lo contrario, no se dejaría naturalmente la comodidad de ser como se es. Es fácil ser como se es. No hay que pensar para reaccionar de esa forma.  Pero cambiar significa que uno mismo tiene que tomar las riendas. Tiene que empuñar el timón y esforzarse por revertir la dirección en que iba.

Finalmente, perder una mala costumbre es deshacerse de ella. ¡Y hay que deshacerse de ella echándola de nuestra vida sin miramientos, enérgicamente, y una y otra vez, porque por lo general las costumbres no se pierden de una forma tan rápida y fácil!

¡Cada día es importante! Cada día que pasa es significativo tanto si estamos reforzando los hábitos negativos como si estamos consiguiendo algunos progresos que nos alienten a seguir en esa senda del cambio. Y en ese proceso no olvidemos lo que dijo una vez el famoso escritor estadounidense Mark Twain: nadie se desembaraza de un mal hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.

agusal77@gmail.com

@agusal77


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Comentarios (3)
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Por José R Pirela
07.12.2012
9:42 AM
El caos que nos ha traído el orden social establecido nos obliga a buscar respuestas. Y es en las costumbres, hábitos y valores de los habitantes de una sociedad como se expresa la organización política-económica establecida en el origen de la república ¿Qué ocurrió primero, los habitantes o la república? Los valores contenidos en los habitantes los adquirió de la república, y su comportamiento es una respuesta a la república, de modo que no puede y no le conviene desarrollar otros distintos. No le conviene cultivar honestidad si lo que recibe a cambio es lo contrario. Las costumbres y valores del habitante no se desarrollan independientes de la república, sino que son la consecuencia. La reflexión valorativa es producto de la intelectualidad, no de la masa popular que simplemente responde al orden de la república. El comportamiento animal y humano es una respuesta al entorno ¿Quién y cómo se construyó la escalera de Mark Twain?
 
Por Marycarmen Reinoso M.
07.12.2012
8:28 AM
Aaaaaaay yo tengo los hábitos de triunfar y ser FELIZ!...HOHOHOHOHOOOOO!
 
Por carmen rojas
07.12.2012
4:23 AM
ES un muy mal hábito vivir a costillas de otro, o adueñarse de cosas o casas ajenas. Cómo cambiar este hábito que lo tiene incrustado en algún lugar de su cerebro, a ALEJANDRO ILICH MONASCAL ASSAD? En Maracay, desde hace más de dos años no paga nada, ni el agua que bebe. Con cadafe tiene una deuda de más de dos mil setecientos Bs. y no se la cortan. El agua, se la roba con un "ladrón" en el medidor. Y yo necesitando mi propiedad pues estoy hacinada con mi familia. En mal día y recomendado por un "experto en negocios" alquilé mi casa a este ser
 
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