El vicio opositor y chavista

RUBEN RODRÍGUEZ DE MAYO |  EL UNIVERSAL
jueves 6 de diciembre de 2012  12:00 AM
La fobia al fumador no cundió primero entre nosotros, menos mal, sino del primer mundo: de la prepotente Europa y de Estados Unidos. Y nosotros, a través de esta revolución bonita, no quisimos quedarnos a la zaga.

Amantes de la vida, en un país en el cual mueren mensualmente unas 500 personas en las fauces violentas de la delincuencia, nuestros filántropos revolucionarios han tomado la decisión de que no se fume en ninguna tasca, restaurante, taguara, chiringuito y cuanto lugar haya para un encuentro festivo del paladar.

Tal medida ha sido aplaudida por los histéricos de siempre, los filántropos de la vida, que aman la naturaleza y los pulmones bien limpios, que bien cabrían en un uniforme nazista o en un sobrio atavío de inquisidor, y que para que entiendas, a la fuerza, que eso de fumar es malo (incluso es contrario a la moral, piensan), serían capaz hasta de asesinarte por tan noble causa: ¡un mundo sin fumadores donde se respire aire puro!

Coincido con tales filántropos en que en un restaurante no haya siquiera ambiente de fumadores (sin embargo, sería un detallazo que lo hubiera, como en otrora, cada quien respetando la libre elección de sus vicios); comprendo que sea molesto para las personas no fumadoras el hedor del tabaco y que éstas aludan, con aire de erudición, muy sesudos estudios en los cuales se señalan los peligros del fumador pasivo. Lo comprendo. Pero lo que me resisto a entender es que en una taguara de mala muerte, un bar de mesoneras o en un restaurante chino en los cuales solamente se despacha cerveza y licor, sin comensal alguno, obliguen al fumador (que probablemente es de ocasión, dado a las bocanadas de humo solamente cuando hay una bebida fraterna y una interesante tertulia), a eso de las dos o tres de la mañana, a exponer su vida fumando a las afueras del negocio, entre la delincuencia y la mendicidad desatadas, para que los demás no mueran de cáncer en los pulmones pero sí de cirrosis o un coma etílico, para no hablar de otras muertes por efecto de sustancias que podrían estar consumiendo clandestina y secretamente en el lugar; y que encima un histérico filántropo (los peores son los exfumadores) y amante de los animales y la naturaleza, de esos que aplauden que en una corrida de toros el torero reciba una cornada, so pretexto de que se está maltratando a un cándido e indefenso animalito de 600 kilos, te observe con aire malicioso diciendo para sus adentros (uno lo puede sentir): ¡bien hecho!

"Por qué no prohibir las grasas, que engordan; o toser en la calle, que contagia; o vivir, que al final siempre mata", nos dice mordazmente el escritor español Pérez Reverte. Estos histéricos, que igual da sean oficialistas u opositores, son los mismos extremistas que han divido a este país, haciéndonos creer que una ensalada ideológica como el chavismo o la oposición representa, en realidad, una forma clara y distinta de ver el país, diferente y totalmente opuesta a la otra, dividiendo a Venezuela en dos bloques estancos e independientes entre sí; y esto obviando, en caso de darles la razón de tal división y confrontación de principios y procedimientos, que los opuestos, para justificarse en su ser, necesitan de la presencia continua del otro.

Aquí no habrá medias tintas hasta que no nos ocurra algo que nos obligue a pactar, a respetarnos mutuamente; y más en los vicios, que tan respetables son que algunos eligen amistades y parejas por compartir alguno de ellos.

Estos son los dos bandos encontrados que irán a votar el 16 de diciembre en las elecciones para gobernadores (dudo que lo haga el ni-ni, el indeciso; el que expresa su opinión desde la abstención), extremistas y excluyentes, que piensan que el país se va a perder en las manos del contrario; viciosos de la separación y la rivalidad; viciosos del desencuentro y del país a dos bandos. Sin embargo, fumándome este cigarro, deseo decirles: "los respeto a ambos, así no comparta ese vicio"; aunque solo sea por aquello que dijera Molière: "prefiero un vicio tolerante a una virtud obstinada".

@rubdariote 

rub_dario2002@yahoo.es


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