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Del horror a la fascinación superficial

GABRIEL VARGAS-ZAPATA |  EL UNIVERSAL
viernes 30 de noviembre de 2012  12:00 AM
Genndy Tartakovsky es un prometedor director de animación, entre otras cosas, esperamos de él una adaptación del clásico Popeye para 2014. Su primer largometraje, Hotel Transylvania se estrena hoy en Venezuela, y es una de esas películas animadas que sencillamente divierten y hacen taquilla.

Por una parte cumple con todos los requisitos de cine de animación fácil y comercial. Su argumento no presenta ninguna complicación y no hace falta pensar demasiado para comprenderlo y disfrutarlo. Es en suma, entretenido y ágil. Colores bien usados y animación bien ejecutada. Cosas que en realidad podemos encontrar en casi cualquier película de animación en la actualidad. ¿Existe algo que la haga especial, dentro de este mar de películas (digitales o no), que se producen a chorros cada año?

En definitiva: no. Su argumento esta desgastado, se ha repetido ya demasiadas veces, y con especial frecuencia precisamente en el género de animación. Sin embargo, es destacable el tratamiento que propone, de personajes clásicos del horror como Drácula, el Hombre Lobo o Frankestein, una vuelta de tuercas alusiva más al disfraz que a lo psicológico. Infantilizado, caricaturizado y absolutamente universal. Lo cual resulta al menos elocuente.

Es bien sabido que, ante el panorama actual, prevalecen las historias originales y de sustancioso contenido. Historias que quieran contarnos algo de verdad y que pongan en invidencia temas interesantes, y que además lo hagan con madurez y fascinación. En Hotel Transylvania hay un mensaje excesivamente tópico, pero es una película de género, una película que funciona con cierto público y en cierto momento cinematográfico. En ese sentido es fantástica porque respeta los lineamentos universales del cine de animación que vienen pujándose desde Blancanieves y los siete enanitos (D. Hand, W. Cottrell, L. Morey, P. Pearce y B. Sharpsteen, 1937), que se reinventaron con Toy story (J. Lasseter, 1995) y que no dejan de revisarse (Stop motion, captura de movimientos, etc.) desde hace unos diez años, cuando el género comienza a experimentar una verdadera masificación a niveles de producción.

Hotel Transylvania, recurre entre otras cosas a la comedia, al romance adolescente que, equilibrados con lo fantástico, proporcionan una historia bien contada pero frágil, llena de gracia pero inevitablemente perecedera. Una cinta que no propone muchas más lecturas que las que superficialmente propone, lo cual no será transgresor, pero funciona.

@gvargaszapata

gvargaszapata@hotmail.com    

www.gvargaszapata.blogspot.com


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