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¿Cómo deben portarse las niñas?

JOSÉ DOMINGO BLANCO (MINGO) |  EL UNIVERSAL
viernes 30 de noviembre de 2012  12:00 AM
Tengo una amiga a quien muy pocas veces,  (y eso porque no puedo decir nunca) le he escuchado decir groserías. Si bien en ocasiones he criticado con firmeza su tono de voz, demasiado dulce y sutil incluso en los momentos cuando está muy furiosa, lo que aprecio es su capacidad, aun en esta época, de hablar sin decir malas palabras. Según ella, manejando se transforma y, ante las impericias de los otros, es capaz de decir sus buenas palabrotas. Pero, salvo esa "merecida mentada de madre" que reciben los motorizados que se le atraviesan cuando está frente al volante, su vocabulario excluye las groserías de manera tajante.

El secreto para que su léxico sea así libre de ordinarieces _  estuvo, insiste, en su formación. Su mamá, tanto a ella como a sus hermanas, cuando todas aún eran unas niñitas (y de eso hace ya bastante), les enseñó y recalcó cómo debían comportarse; cómo debían hablar. Así, antes de salir a visitar a la familia, la señora Mercedes les preguntaba: "¿Cómo deben portarse las niñas?". Y ellas recitaban, cantadito: ¡Amables, finas, dulces y educadas! Y puedo dar fe de que la enseñanza caló de tal manera, que esos atributos destacan en su personalidad y manera de proceder. Pero sobre todo, en su forma de hablar. No respondo por sus hermanas.

Y es que cada vez es más frecuente que las señoras, las jóvenes señoras, las muchachas, las jovencitas, mis hijas, las amigas de mis hijas, hablen con el desparpajo y el vocabulario propio y exclusivo, otrora, de nosotros los hombres. Es más, si intentase en este artículo transcribir algunas de las conversaciones que sostienen las adolescentes, el periódico me pediría moderación en el lenguaje ¡y con toda razón! Me tocaría escribir el diálogo con caracteres especiales, de esos que parecen dibujitos, para que ustedes, mis amigos lectores, se hicieran una idea a lo que me estoy refiriendo.

"Las muchachas están hablando muy feo" eso le he escuchado decir varias veces, no sólo a mi mamá, sino a sus coetáneos, quienes aseguran que antes, expresarse de esa manera, les hubiera costado a las jovencitas una buena enjabonada. Y es que tal vez todos, sin distinción de géneros, estemos hablando así de mal. Pero, sin ánimos de ser o parecer machista, creo que en las mujeres se oye peor. He visto señoras bellas, elegantísimas, emperifolladas, maquilladas, entaconadas, como sacadas de una revista de modas que, cuando abren la boca, se les acaba el encanto. Incluso, no entiendo por qué ahora les ha dado por "cambiar" sus nombres. Escuchen a dos mujeres echándose los cuentos para que sepan a lo que me refiero: todas se llaman "mie%*^/&@s". Y los maridos (aunque el calificativo se aplique más a los exesposos)  son siempre unos "g$%= ¿es de mie&=%$# que no sirven pa un co=)(/&%$".

Sin embargo, recuerdo claramente, a propósito de un programa que hice hace muchos años atrás sobre este tema, que mi amigo Javier Vidal aseguraba que las groserías no existen, porque la palabra no tiene moral. A su juicio, no hay ni buenas ni malas palabras porque la moral es una facultad sólo del hombre.

Otros respetados lingüistas y letrados, con un manejo impecable del lenguaje culto, reconocen que las groserías constituyen una válvula de escape para la tensión por la que pasamos porque, al decirlas, drenamos la rabia, la impotencia, el dolor; es decir, las malas palabras tienen, en esos momentos específicos de emociones intensas, una función catártica y liberadora. Y si no que lo diga el Presidente quien, luego de unas elecciones, tuvo que reconocer, con la ira aún reflejada en su rostro, que la oposición había obtenido una ¡"victoria de mie&%$##a!" adjetivo que, sin duda, utilizó no sólo para minimizar el triunfo de sus contendientes sino también para hacer catarsis.

Lo cierto del caso es que las palabrotas han pasado de la "terapia" para aliviar el enojo, a formar parte del habla común. Hemos vulgarizado con lenguaje soez la forma de comunicarnos, a pesar de lo extenso y rico que es el idioma español.  Es verdad que las lenguas son entidades vivas que se transforman y evolucionan a lo largo del tiempo. Lo que ayer se decía como insulto, hoy pudiera ya no serlo. Pero, el asunto que me llama la atención e invito a reflexionar sobre él es que las muchachas cuando hablan, disparan una ráfaga de groserías, sin distingo ni respeto del lugar donde están, sin importarles frente a quiénes se encuentran. ¡A la par de los varones! a quienes también he escuchado decir, en su jerga particular: "esa chama habla como un pana"; es decir, sin reparo ni mezquindad en el uso de vulgaridades.

Así que de pronto nos sale lanzar una campaña institucional como las que se hacen contra el cigarrillo: ¡Este espacio está libre de groserías! Se me ocurre incluso poner como imagen a la mamá de mi amiga preguntando  "¿Cómo deben hablar las jovencitas?  ¡Amables, finas, dulces y educadas...".

mingo.blanco@gmail.com

@mingo_1


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Comentarios (14)
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1 | 2 |
Por Marfa Alvez
03.12.2012
8:36 AM
EXCELENTE ARTICULO SERIA UNA MARAVILLOSA CAMPAÑA Y EMPECEMOS POR NUESTROS PROGRAMAS MATUTINOS DONDE LOCUTORAS REALZAN EL DOBLE SENTIDO VULGAR LA CHANZAS DE MAL GUSTO Y OTRO ANIMADOR CON UNA GUITARRA CUAL MAMARRACHO EN LO MISMO CON BROMAS VULGARES DE MAL GUSTO...ME PREGUNTO DONDE ESTAN LOS PATRONES PARA QUE NUESTRA JUVENTUD COPIE...ES URGENTE QUE SE HAGA UNA CAMPAÑA COMO USTED DICE DONDE SE INVOLUCRE TODA PERO TODA NUESTRA SOCIEDAD EN RECUPERAR EL BUEN HABLAR BUEN COMPORTAMIENTO BUENOS MODALES Y SOBRE TODO LA DUCACION EN TODOS LOS AMBITOS DE NUESTRA SOCIEDAD DEBEMOS EMPEZAR POR NUESTROS MEDIOS SUS PROGRAMACIONES MUY MEDIOCRES POR ESTOS TIEMPOS PARA QUE SOBRE TODO NOS LLEVE A RECUPERAR NUESTRA AUTOESTIMA FAMILIAR¡ NOVELAS CON PERSONAJES QUE DIALOGUEN SIN EL LENGUAJE MARGINAL POR DELANTE QUE VISTAN DECENTEMENTE (SIN FRANELILLAS UNIFORME A MI PARECER DE LA FALTA DE RESPETO) QUE NO GRITEN ENCIMA DE LA GENTE¡ INCENTIVE A OTROS COLEGAS EL FUTURO SE LO AGRADECERA EDUCACION¡ ES URGENTE¡
 
Por Simón Palacios
03.12.2012
2:02 AM
Interesante tesis, pero las excepciones abundan. Tengo una amiga cuya madre es sinónimo de recato y educación. Mi amiga, una escritora célebre, agraciada con el don de la palabra excelsa, paradójicamente, cuando habla, es raro no escucharle decir alguna palabrota. De igual modo, mi madre profiere groserías todo el tiempo. Yo, por el contrario, soy lo opuesto a un zafio.
 
Por Isabel Pozo
02.12.2012
5:09 PM
Este articulo es prejuicioso y sexista, de sobra es sabido que muchas damas de compañía se entrenan para tener el más fino comportamiento y acceder a clientes de alto perfil y nivel económico, en cambio otras que hablan como camionero con resaca en plena tranca de autopista. Son dignas madres, trabajadoras y cabezas de familia ejemplos en una sociedad machista que se fija más en la apariencia que en la esencia.
 
Por ana arias
02.12.2012
2:45 PM
EL HOMBRE SIEMPRE SE HA CREIDO SUPERIOR A LA MUJER, Y NO LO HA SIDO, NO LO ES, NI LO SERA, ESO ES LO QUE LES HACE CREER SU BAJA AUTOESTIMA, SOMOS TOTALMENTE DIFERENTES, ELLOS SON HOMBRES, ALGUNOS SON MACHOS Y SOLO SON DONADORES DE ESPERMATOZOIDES, PORQUE NO VOLTEAN A VER AL HIJO MAS NUNCA, YO AFIRMO QUE UNA DAMA PUEDE DECIR TODO LO QUE SE LE VENGA EN GANAS PERO BUSCANDO SINONIMOS ACORDES Y LA HACE LUCIR ELEGANTE, CLARO QUE ES HORRIBLE UNA MUJER VULGAR, ES TERRIBLE, TANTO COMO SON LOS HOMBRES QUE SE TOCAN SUS PARTES DELANTES DE LAS FEMINAS, ESO ES DE UNA VULGARIDAD ENORME, AL IGUAL QUE MUCHOS ESCUPEN DELANTE DE NOSOTRAS, TAMBIEN ES UNA GROTEZCA FORMA, FEO, FEO, FEO, Y LOS MUY TONTOS NI SIQUIERA SE HAN DADO DE CUENTA DE ESO TAN HORRIBLE, TANTO EXIGIRLE A LA MUJER Y ELLOS NO CONTRIBUYEN EN DAR BUENOS MODALES Y BUENAS COSTUMBRES.
 
Por Marycarmen Reinoso M.
02.12.2012
2:43 PM
Aaaaaay papá a mi como que no me entró el consejo entonces porque me encantan las groserías!.....y me torno ordinaria como Liliiiita la de Rafucho!
 
Por Joselyn Quintero
02.12.2012
8:28 AM
Siempre he tenido claro que tu vocabulario crea tu imagen ante los demás con mayor efectividad que tu porte.... la gente te puede recordar por lo que dijiste, aún si tu presencia fue impecable. Una cosa es ser mujer y otra es ser dama, donde el último es el que garantiza el respeto que se recibe. Es imposible que una dama sea ofendida, sea irrespetada e inclusive cualquier hombre se detiene a pensar lo que va a decir, cuando está frente a una dama.Puede que el reportaje tenga connotación machista (y sería sólo una observación en mi rol de lectora), pero decido llevarme la información constructiva que Mingo aporta, y dejo la criticadera ácida para los demás foristas, que parecen no aportar nada pero si quejarse mucho. Gracias por compartir tu punto de vista Mingo!
 
Por Mayte Zavarce
01.12.2012
5:29 PM
Todos (sin distinción de sexo) deberíamos preocuparnos por hablar mejor no solo se trata de groserías que es una mala costumbre muy generalizada sino de la pronunciación y uso de las palabras, si sería bueno una campaña pero dedicada a las jovencitas como usted dice sino a toda la población en general para rescatar el buen uso de nuestro idioma y muchos otros valores.
 
Por JOSE TOMAS MILANO PARMA
30.11.2012
2:32 PM
JEJE,amigo Mingo fuiste por lana y saliste trasquilao con alguno que otro comentario ácido, quizás por no entender tu mensaje.Comparto tu planteamiento,y en mi época nunca decíamos alguna mala palabra delante de las amigas,mucho menos delante de los padres.En esta era,las féminas nos han ganado el juego,no solo con las palabras,sino por la contundencia con que las dicen,y si echan cuentos coloraos,ni hablar. Pregunten a los peluqueros,que son receptores de quejas y resabios.
 
Por Pedro López
30.11.2012
2:16 PM
Si que es machista el artículo, aunque si no lo fuera, podría ser valioso en el sentido de que deberíamos darle un poco mas de importancia a las formas de expresarnos... y con esto, me vino un recuerdo y se me generó una duda, aquella vez que Mingo habló con su madre por teléfono acerca de una orden que había recibido en el canal en que trabajaba y que no quería cumplir, ¿estaba haciendo catarsis o solo exteriorizaba su mala educación?.
 
Por Maria Cruz
30.11.2012
1:10 PM
Es parte de la decadencia y mediocridad en que se vive
 
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