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El país se nos quedó chiquito

WILFREDO FRANCO |  EL UNIVERSAL
jueves 29 de noviembre de 2012  12:00 AM
No importa lo que usted busque, donde transite o adonde llegue, desde una panadería, un aeropuerto, una calle o una autopista, el país se nos quedó chiquito. Es como si se nos hubiera encogido todo menos la población y sus vehículos, que se incrementan cada día. Ya veníamos así desde los últimos gobiernos de CAP y Caldera, pero el proceso de encogimiento del país se aceleró en los últimos 14 años. Usted, amigo lector, debe sentir muchas veces como que ya no cabemos en este país, que los espacios y las cosas ya no nos alcanzan, ya no hay suficiente oferta. Para muestra observe el tráfico de vehículos y personas en cualquier ciudad, se duplicaron los carros pero las calles y aceras son las mismas de hace 20 años, pero además muy deterioradas. Si va a la playa, a un mercado, a una panadería o al cine prepárese a hacer la cola, los establecimientos son los mismos pero los usuarios nos multiplicamos. ¿Cómo diablos caímos en esta malévola espiral de deterioro de la calidad de vida, que nos afecta a todos por igual?

Son varios los factores, el primero que la población venezolana crece en promedio 500 a 600.000 personas anualmente, entre nacidos aquí e inmigrantes. El segundo que el Gobierno no parece darse cuenta de ello, ni tampoco tiene mucho tiempo ni dinero para la gestión de gobierno, pues está permanentemente muy ocupado en las actividades políticas para mantenerse por siempre gobernando. Y en ello, y en corrupción e ineficiencia, se va la mitad del presupuesto oficial (que incluye el IVA, el ISR y otros impuestos más 50 dólares por barril de petróleo) y también del presupuesto paralelo que maneja el señor Presidente (de 50 dólares hasta 100 o más por barril). Aquí vale la pena destacar que a su comienzo hace 14 años, el barril estaba a menos de 10 dólares, y que los adecos y copeyanos gobernaron 40 años con petróleo entre 7 y 30 dólares por barril y el país nos alcanzaba para todos.

Otro factor influyente es que no nos gobiernan los mejores y en cualquier cargo, desde los más altos hasta los más pequeños de la administración pública, se selecciona al personal en base a Lealtad al señor Presidente y no a capacidad y competencia para el cargo. Por cierto, al inicio del régimen se hablaba de "lealtad con el proceso", pero eso ya quedo atrás, pues ahora, importa más el "líder fundamental", como en Cuba, Norcorea o la Libia de Gadafi, modelo hacia el cual nos llevan como anestesiados. Pero en realidad la anestesia que nos aplican, por ahora, es "lechuga verde" para los muy exigentes y bolívares debiluchos, Mercal, Pdval y cuanta misión se le ocurra al equipo cubano-venezolano para amarrar lealtades al líder supremo.

Pero, además de todo ello, un factor clave para la caída libre en la calidad de vida, que incluye la drástica disminución de la oferta en bienes y servicios, a pesar de los 50.000 millones de dólares que pulverizamos en importaciones, es la paralización de inversiones de las personas y organizaciones que trabajan con dinero propio y no derivado del petróleo. El dinero criollo y el de inversionistas extranjeros, que buscan dónde crear empresas y generar empleo y producir bienes y servicios, se ha ido y se sigue yendo cada vez más a Colombia, Panamá, Costa Rica, Perú, Méjico, Brasil y Estados Unidos, entre otros destinos. Y el dinero de la corrupción se dice que va a Madagascar, Isla Caimán y otros paraísos de dineros mal habidos, cosa que, por supuesto, algún día se sabrá con detalles.

A pesar de todo ello, no podemos aceptar la conseja: "este país se lo llevó quien lo trajo" o cualquier otra parecida. Aceptemos que se trata de un ciclo, que se cumple en etapas. Pasamos la 4ta. República, estamos en la 5ta y luego vendrá la 6ta. Aun regímenes "a prueba de todo", como el de la Unión Soviética, la Europa comunista, la China de Mao, la Libia de Gadafi y de otros países árabes fueron simplemente etapas de su historia. En los 40 años de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas el gobierno y el partido único persiguieron con ansias de aniquilamiento a las iglesias y a los credos religiosos, pero desde la caída de la cortina de hierro, las iglesias están en Rusia más llenas que nunca.

La pregunta es, en nuestro caso, ¿cuánto va a durar esta fase y cuán profundo puede llegar tratando de cambiar la economía, la mentalidad, las costumbres y la cultura venezolanas, esa con la que vivimos desde siempre? Ambas cosas dependen en primer término de su Majestad el Petrodólar, el anestésico que nos aplican, es decir, del precio del petróleo y el volumen exportado. Y el precio lo fijan en el Norte. En segundo término, dependen de nuestra actitud y, muy especialmente, de nuestra determinación como votantes. La actitud no puede ser de rendición y entrega, debe ser de lucha y de entusiasmo por la Libertad y la Democracia. ¡Salgamos a votar por esos muros de contención que serán los Gobernadores de Oposición! ¡Sigo creyendo que no seremos otra Cuba, aunque estemos a medio camino! 

wfranco01@gmail.com


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Comentarios (1)
Por José Pérez
29.11.2012
5:57 PM
Un buen periodista llama las cosas por su nombre, aunque estas no le gusten a muchos. No es que el país se encoge todos los días. Es que el gobierno está atrasado en cuanto a poner orden en casa. No existe un programa que controle los nacimientos de bebes en niñas menores de edad. No existe una verdadera planificación familiar que nos permita el control y poner frenos a "esas" libertades que deformar la sociedad. Un servicio de imigración no selectivo que permite que ingresen al país extranjeros no deseado y que solo buscan "cedulación" para votar por el comandante y ponerse en una pensión del IVSS. Mientras tengamos esa política, Venezuela se encogerá todos los días. Ya somos 29 millones en donde la población extranjera supera los 8 millones, de los cuales 5 son nacionalizado venezolano para beneficiarse con iguales derechos a los nacidos en esta patria.
 
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