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Los intereses y los interesados

Nadie puede asegurar que los líderes de la oposición actuaran como la dirigencia del PAN

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ELÍAS PINO ITURRIETA |  EL UNIVERSAL
domingo 25 de noviembre de 2012  12:00 AM
Se sabe que las comparaciones son peligrosas porque habitualmente juntan situaciones que no permiten similitud, pero son útiles. Lo que sucede en un lugar y en un tiempo determinado no se repite en otras latitudes mientras el reloj hace su tiránico trabajo, pero puede servir para explicar situaciones que en principio parecen alejadas por una total falta de conexión, por la diferencia de los detalles que las distinguen y por las necesidades de sus protagonistas. Hecha la aclaratoria, acudo a unas declaraciones del presidente mexicano Felipe Calderón que pueden ayudar en el entendimiento de un preocupante rasgo que parece distinguir a la oposición venezolana.

Ya a punto de entregar el poder, el presidente Calderón fue entrevistado por Pascal Beltrán del Río para el periódico Excélsior sobre los motivos que condujeron a la estrepitosa derrota del PAN, su partido político y partido de gobierno hasta que el PRI y el PRD lo condujeran a un tercer lugar lamentable en la preferencia de los electores. Veamos la interesante respuesta: "Existen liderazgos, dirigencias, que están muy cómodas en el status quo, no solo dentro de la derrota sino incluso gracias a la derrota misma". Y agregó, ante la insistencia del periodista: "Hay intereses creados a los que conviene el status quo. No les convendría el cambio que el partido necesita para ganar en 2018".

Muchos líderes del PAN apostaron a la derrota porque la derrota les venía bien, aunque la derrota significara la pérdida del poder supremo. Palabras más, palabras menos, eso afirmó el presidente Calderón sin que los aludidos lo desmintieran después. Ninguno de los miembros de la alta dirigencia de su partido objetó las afirmaciones, ni siquiera un poquitín. Prefirieron el silencio, quizá por la contundencia de una acusación cargada de sentido aunque pudiera considerarse, en principio, como la referencia a una conducta que solo pueden desarrollar los locos y los idiotas. ¿A quién en sano juicio le conviene perder el poder?, ¿quién se va contento del Palacio Nacional, o del despacho del ministerio, como si se tratara de casas de vecindad?, pudieran preguntar las voces candorosas, pero es evidente que Calderón no se equivoca ni exagera. Dado que no es la política una faena de santos y sabios, lo normal es que sucedan en su interior las cosas que en otra parte resultarían insólitas. En especial cuando las gentes y los hechos se revuelven en su interior para auxiliarse con un sálvese quien pueda que parece adecuado mientras las aguas vuelven a su cauce, aun cuando difícilmente permita el fuelle del torbellino que las corrientes se aquieten para pensar con prudencia el futuro.

Nadie está en capacidad de asegurar que los líderes de la oposición venezolana actuaran como la dirigencia del PAN durante la campaña electoral, hasta el punto de promover la derrota de Capriles. Quizá no hicieran las cosas con el entusiasmo que se requería, o algunos factores del entorno del candidato impidieran el desarrollo de ese entusiasmo, pero no se llegó a la situación de los panistas mexicanos que ha descrito el presidente Calderón. El predicamento de la oposición venezolana no parece electoral, por lo tanto, sino pos electoral. Aunque también preelectoral, si pensamos en los comicios regionales que sucederán en breve. Da la impresión de que, después del conocimiento del nuevo triunfo del presidente Chávez, no han faltado entre los líderes de nuestra orilla los que piensen en la oportunidad de retornar a sus viejas casas de antes para convertirlas en fortalezas de su ambición, pese a que están tan maltrechas como antes o tal vez más; para fraguar desde allí una cruzada orientada por el interés personal, o por las necesidades de un sector de allegados y clientes, mediante la cual puedan obtener los dividendos que se frustraron en la víspera. Si fulano no sirvió en su momento estelar, puedo servir yo junto con mi gente de confianza, probablemente piensen algunos después de hacer a su manera el inventario de los sucesos recientes. No es un mal cálculo frente a las cabezas visibles del equipo derrotado, si se aprecia desde la superficialidad y la inmediatez, pero no deja de traer las consecuencias a las que refiere Calderón cuando termina la lúcida entrevista sobre el caso de su país.

La actitud de la dirigencia del PAN, concluye el mandatario saliente de México: "conspira contra la identidad ideológica, debido a que no permite la creación de mecanismos diferenciadores que hagan distinguible a una organización como alternativa política". De sucederse aquí conductas como las aludidas, se perdería la ocasión de buscar una identidad que se ha perdido, de aproximarse con la debida contundencia a una comunión de pensamiento y a un compartir inequívoco de inquietudes sin los cuales da lo mismo votar por cualquiera, o simplemente no votar, debido a que nada se plantea con claridad frente a la opción del chavismo. ¿Por qué apoyar posibilidades sin personalidad, sin rasgos que no permitan confusiones, sin nada capaz de distinguirlas de un oponente al que, mal que bien, no le faltan elementos propios, exclusivos y excluyentes? En especial si, como dice el presidente Calderón para la situación que le preocupa, la falencia se debe a la existencia de dirigentes que se sienten bien en la derrota, o piensan que pueden sobrevivir gracias a ella. Como México no hay dos, dice un popular corrido, pero nunca faltan las imitaciones.

eliaspinoitu@hotmail.com



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Comentarios (1)
Por José R Pirela
26.11.2012
1:55 PM
Tanto al chavismo como a la oposición no les conviene cambiar el petróleo en manos del gobierno. Aunque la política social es de corto plazo para el político, la visión de su ejercicio es de largo plazo. Tanto políticos como ciudadanos nos identificamos con el petróleo centralizado en el gobierno. Esa es la ideología que nos unifica, y conserva nuestra identidad.
 
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