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Cuentos chinos

¿Democracia? ¿Libertad? Eso no le importa a nadie. Mejor un Ipad que unas elecciones

GUSTAVO LINARES BENZO |  EL UNIVERSAL
domingo 25 de noviembre de 2012  12:00 AM
El nuevo politburó del Partido Comunista Chino acaba de estrenarse, en lo que ya se ha convertido en una tradición única en la historia de ese país, luego de que los emperadores eternos eran sustituidos por herencia o por guerras de sucesión muy cruentas. Así que ya se trata de un avance, logro de Deng Xiao Ping y los demás sucesores de Mao.

En realidad, los logros chinos se deben en buena medida al presidente Mao, por contraste. La postración de toda especie en que dejó a China las decenas de millones de muertos del Gran Salto Adelante y de la revolución cultural, la pobreza abyecta en las zonas rurales, todo ese panorama desolador significó que cualquier avance, por pequeño que fuese, sería visto como algo espectacular. Aun los salarios de hambre de los obreros que se necesitaron para la apertura económica de los ochenta, que en buena medida siguen siendo los normales, eran y son una mejoría fundamental frente al pasado.

Además, la apertura china coincidió con una de las más largas épocas de prosperidad en los países ricos, desde sus comienzos con Reagan hasta las presidencias de Clinton y Bush junior. China prosperó gracias a la prosperidad occidental, tanto que ya en este milenio las cosas han empezado a ser al revés, la demanda de todo tipo de productos, materias primas y manufacturas, aumenta exponencialmente a medida que los chinos se enriquecen, fue el motor de la expansión hasta la crisis del 2008.

El precio del petróleo, que ha alcanzado récords en la pasada década, se ha sostenido gracias a la subida espectacular de la demanda de China. Ahora, el gran reto es convertir al consumo interno como principal fuerza de crecimiento. Existe una importante clase media y las elites han demostrado tener un probado gusto por la riqueza y el lujo. Tanto la familia del presidente saliente Ju como la del nuevo han amasado fortunas milmillonarias. El escándalo del defenestrado Bo Xilai abrió la compuerta de una clase dirigente tan cleptocrática como la que más.

¿Democracia? ¿Libertad? Eso no le importa a nadie. Primero, porque tales no son valores orientales, mucho menos chinos, sociedad acostumbrada al poder sin límites de emperadores y luego del Partido Comunista. Luego, porque la riqueza reciente ha sido bien acompañada de propaganda para hacerla ver compatible con el totalitarismo. Mejor un Ipad que unas elecciones.

cjlinares@cantv.net



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Comentarios (1)
Por Jose A. Fajardo Puertas
25.11.2012
6:39 AM
Buen artículo. Aunque desde Europa esta expansión económico-industrial china nos han cerrado bastantes fábricas, curiosamente son los chinos grandes compradores de artículos de lujo y super-lujo de Europa (tienen buen gusto y compran Ferraris, champán, Channel 5, etc.) y recientemente una ley china adoptada prohíbe usar el término "lujo" en la publicidad de estos productos.
 
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