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Pensando en voz alta

Desde 1900 hasta casi 1976, Venezuela alcanzó una de las tasas de crecimiento más altas

MICHAEL ROWAN |  EL UNIVERSAL
martes 13 de noviembre de 2012  12:00 AM
He aquí dos sugerencias para gobernar y encaminar a Venezuela hacia un futuro constructivo, incluyente y próspero. Primero, nivelar el terreno de juego para que las elecciones sean verdaderas contiendas. Segundo, abandonar la distribución de la riqueza y retomar la creación de riqueza, de forma que Venezuela vuelva a ser próspera para todos.

Solo se cumple la voluntad del pueblo por vía de elecciones justas y transparentes. Ello implica que ninguna de las partes tenga el ventajismo para influir en el resultado, lo cual no es el caso hoy en Venezuela. El gasto público, los poderes Judicial y Legislativo, las fuerzas armadas y los cuerpos policiales están por demás parcializados y predispuestos contra la oposición, vista como el enemigo. El registro, el proceso y las máquinas electorales, así como el secreto del voto, son un hoyo negro que amerita transparencia. Las elecciones en Venezuela se celebraban a la luz del día y con el escrutinio de la ciudadanía. Hoy, se producen en la hora más obscura de la noche con el escrutinio de una computadora del Gobierno.

Más importante aún es recordarles a los venezolanos su mensaje para el desarrollo. Desde 1900 hasta casi 1976, Venezuela alcanzó una de las tasas de crecimiento más altas y uno de los índices de inflación más bajos del mundo gracias a un sistema de creación de riqueza que abrió la economía para todos. Casi una de cada tres familias integraba la pujante clase media. A partir de 1976, cae la productividad casi todos los años, a la vez que la miseria, la inflación, la corrupción y la inseguridad han rebasado todos los límites. La clase media está casi desaparecida. Este declive coincide con el modelo estatal de distribución de la riqueza que depende del petróleo para todo, y que ha dilapidado ingentes sumas de dinero en proyectos nacionales y foráneos sin ningún sentido.

La Venezuela de 1900 - 1976 generó riqueza para la clase media en ciernes; brindó a los pobres la oportunidad de ascender en la escalera económica, igualdad ante la ley, educación universal, la primera democracia en Suramérica y esperanza para todos en el país. Valdría la pena reflexionar sobre esa etapa maravillosa de Venezuela y la manera de capturar de nuevo ese espíritu.

michaelrowan22@gmail.com

Traducción: Conchita Delgado



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Comentarios (1)
Por Danilo Tortosa
13.11.2012
10:50 AM
Alejandro Uribe, Economía y Política Ingeniero Consultor de Empresas escribe en enero 2012: "después de la crísis petrolera de 1973 y aunque se nacionalizó el petróleo en 1976, se comenzó a relajar la relación existente entre las reservas en divisas en el BCV y la cantidad de moneda nacional emitida y así empezaron a aparecer los primeros síntomas de la alta inflación, que ha arruinado al país y su gente hasta el día de hoy, producto de las devaluaciones, los endeudamientos y las emisiones de dinero inorgánico, que los economistas keynesianos recomendaron a todos los gobiernos sin excepción y que estos aceptaron independientemente de su pensamiento político". El apego de todos los gobiernos desde el 1976 a un socialismo que no produce riqueza ha sido y es el origen y la causante del caos económico, político y social que vivimos hoy en día. Para encontrar un nuevo camino, hay que tener estas realidades como referencia de partida. ¡Olvidémonos de socialismo y pongámonos a trabajar!
 
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