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El temor a la palabra

RICARDO GIL OTAIZA |  EL UNIVERSAL
viernes 9 de noviembre de 2012  12:00 AM
En la búsqueda de un epígrafe para un nuevo libro encontré varios textos del escritor argentino Alberto Manguel (en su ensayo La biblioteca de noche), que me llamaron poderosamente la atención.  El primero de ellos se refiere a que "la tradición nos dice que fueron las palabras, no la luz, lo primero que surgió de la oscuridad primordial". Primero fue la palabra ante que la luz. Interesante. Si nos vamos al Génesis hallamos que efectivamente Dios dijo: "Haya luz y hubo luz". Léase: "Dios dijo...". La palabra en todo caso vence la oscuridad. La palabra trae consigo aparejada la noción del lenguaje, y éste a la lengua. Mi fascinación por la lengua escrita me lleva de inmediato a pensar en el texto escrito, y en la lectura. 

De seguidas hallé otro párrafo interesante del mismo Manguel, que vale la pena que comparta con ustedes: "Si leer es un arte que nos permite recordar la experiencia común de la humanidad, los gobiernos totalitarios tratarán de suprimir la memoria que contiene la página. En estas circunstancias el lector lucha contra el olvido". Esta referencia a los "gobiernos totalitarios" no es ociosa en este autor, ya que como recordarán hice alusión a que es argentino, y de ese país guardamos no muy garata memoria de regímenes que en su pasado reciente violentaron con suma impunidad los derechos humanos (permítanme recordarles la Comisión Nacional de la Desaparición de Personas - Conadep, presidida por el ya fallecido escritor Ernesto Sabato, de cuyo trabajo nació el estremecedor volumen Nunca más, llamado también Informe Sabato, que lo sumió luego en un largo y profundo silencio, roto en 1998 con su libro de memorias Antes del fin ).

Hoy en "democracia", esa nación se enfrenta con gallardía a las pretensiones de la señora Cristina Fernández de perpetuarse en el poder. Este "enfrentamiento" del que hablo en el caso argentino, no ha sido hasta ahora con armas de fuego, sino con el poder de la palabra, que a la sazón puede surtir los mismos (cuidado, y no mayores) efectos prácticos. Se ha creado en dicha nación tal matriz de opinión (y de repudio) contra las manipulaciones del gobierno para quedarse in perpétuum, que hoy luce casi una realidad que la susodicha presidenta se quede -como solemos decir aquí- con los crespos hechos.

Un caso tan emblemático como el referido, nos lleva al inefable reconocimiento del porqué entonces el poder político siente como antinómica (y enemiga) a la palabra propalada desde sus distintos soportes materiales o virtuales. Sólo así podemos entender su desazón frente a ella (llámese página de periódico, de libro, de revista, volante, programa de radio y de televisión, Internet, redes sociales, etc.), su molestia frente a su hacedores, sus deseos irrefrenables de liquidarla a como dé lugar; y que no queden vestigios de ella, ni de sus autores.

Desgraciadamente, existe también el veto, la censura previa, la no renovación de concesiones, las listas infames, la fetua, los despidos, la quema de libros, el control y cierre de los medios (aquí llamada Ley Resorte), la intimidación, las trabas para la adquisición de papel periódico, la amenaza, la cárcel y el cementerio. Cualquier vía que conduzca a silenciar la palabra, que no sea lógicamente afecta a la "causa", es "válida" para el usufructo desenfrenado y a ultranza del ansiado poder político.

Ayer y hoy, en nuestro contexto y en muchos otros, estas vías han sido -y son, lamentablemente- caminos expeditos para quitar a la palabra su peso e impedir que a través de ella se haga, como a comienzos de la historia, la luz que desvanezca las tinieblas. Vista así, la palabra leída y escuchada, implica, como lo dice el autor, y como lo constatamos en la realidad, una lucha denodada por parte de quien emite el mensaje y de quien lo recibe (y de la humanidad, ¡qué dudas caben!) contra el olvido. 

rigilo99@hotmail.com

@GilOtaiza


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Comentarios (2)
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1 |
Por Enrique Navas
09.11.2012
2:02 PM
Y contra la palabra de un hombre existe la avalancha de campañas de descrédito y descalificaciones perfectamente orquestadas de corporaciones y consorcios mediáticos internacionales, ataques y acusaciones permanentes y sistematicas desde gobiernos y organizaciones extranjeros de derecha, programas,artículos, notas y noticias en medios nacionales que a diario emiten opiniones de burla y abiertamente ofensivas,manipulando,tergiversando las realidades,ocultando hechos positivos y magnificando lo negativo,por lo que le preguntaría al articulista de cuantos presos y cuantos muertos,cuantos medios cerrados,cual veto,censura y quema de libros habla usted y si se atrevería a comparar y revisar estos hechos en los gobiernos anteriores o en gobiernos como el de USA y Chile,para dar solo dos ejemplos.
 
Por Sergio Serrano
09.11.2012
3:58 AM
Existe también la deformación de las palabras en boca de personas que pueden disparar miles de ellas durante horas sin fin desde los más poderosos medios de transmisión de palabras que haya conocido la humanidad. Pese a esas cataratas verborreicas, tales palabras sólo arrojan luz sobre las intenciones del que las pronuncia por amor a su vanidad, por ignorancia de su ignorancia, por el más vil egoísmo y la absoluta desconexión con todo tiempo futuro, con toda generación de venezolanos en crecimiento o por venir. Venezolanos que se asombrarán un día por la pobreza moral del personaje y sus servidores, lamentarán la ceguera de sus padres y abuelos, y sufrirán atrozmente por el peso de la oscuridad y la deuda que se les impuso pagar a través de las decisiones y los aplausos multitudinarios a esas decisiones en un grotesco pasado.
 
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