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Temporada navideña en España se convierte en temporada de ahorro

Hasta los comerciantes con larga experiencia en el menudeo o en la moda están tomando prestadas algunas de las prácticas de los mercadillos, como una forma de atraer clientes.

EL UNIVERSAL
martes 25 de diciembre de 2012  04:17 PM
Madrid.- Esta es la temporada en la que las plazas de piedras desnudas y amplias aceras de esta ciudad, se llenan con mercados navideños en los que se venden dulces, velas, decoraciones y artesanías. Sin embargo, junto a los festivos puestos este año, surgió otro tipo de mercado en respuesta a los tiempos difíciles que vive España.

Son los "mercadillos", donde quienes tienen mentalidad emprendedora han encontrado un nicho al recoger y vender los inventarios que minoristas más establecidos no vendieron y cuyas ventas se han caído, o ropa y otros artículos que ya no quiere gente con necesidad de efectivo.

Compradores y vendedores dependen muchísimo de Facebook y otros sitios de redes sociales para promover los improvisados intercambios, que han transformado la forma en la que los españoles compran para las festividades.

Para quienes están en apuros, los mercados son el paraíso del buscador de ofertas, y ofrecen a los desempleados sustento económico y una oportunidad de remodelar su fortuna.

Cristina Aresti y Sofía Bourne nunca habían pensado en trabajar en la moda hasta que perdieron el empleo, integrándose al más de 25 por ciento de los españoles que están desempleados. Sin embargo, este mes, abrieron el Abo Cool Market, una tiendita emergente que vendió ropa de segunda mano para dama durante seis días dentro de una mueblería de Madrid.

Las dos mujeres dijeron que pretendían limitar sus ventas a 500 artículos. Sin embargo, dada la avalancha de ofertas de personas que querían vender su guardarropa, terminaron seleccionando 800 prendas de vestir, con valor combinado al menudeo de más de 59,000 dólares.

"Simplemente, no podíamos creer cuántas personas quieren vender ahora ropa que apenas habían usado", dijo Bourne. Entre los artículos más caros a la venta _ un tótem a épocas más prósperas _, estaba un vestido nuevo, de seda, de Gucci, todavía con la etiqueta original de venta. Estaba de oferta en 650 dólares, cerca de un cuarto del precio original.

Aresti y Bourne conservarán 35 por ciento de los recibos de venta; el resto será para las mujeres que proveyeron la ropa. Las dueñas originales tienen, entonces, la opción de recuperar los artículos que no se vendieron o donarlos a organizaciones de beneficencia.

Muchos de los que operan los mercadillos de este año tenían poca, si no es que ninguna, experiencia en ventas al menudeo. A Bourne la despidieron de un compañía que organiza conferencias de negocios.

"Todavía no sé si mi futuro realmente está en la moda", dijo Aresti, "pero llega un punto en un mercado laboral tan desesperado en el que al menos debes tratar de reinventarte".

Hasta los comerciantes con larga experiencia en el menudeo o en la moda están tomando prestadas algunas de las prácticas de los mercadillos, como una forma de atraer clientes.

"Las ventas en las tiendas se han estado desplomando, así es que necesitas esforzarte para que sea divertido y que valga la pena que la gente salga de compras esta Navidad", comentó Cristina Terrón, una estilista de modas, cuyo mercadillo vendió alguna de la ropa que había seleccionado inicialmente para producciones cinematográficas y de televisión. "Algo que comenzó por una necesidad económica, ahora también se está convirtiendo en moda".

En promedio, los hogares españoles gastarían de 790 a 920 dólares en compras navideñas este año, menos de cerca de un 38 por ciento que en 2007, antes del inicio de la crisis económica, según un estudio publicado este mes por Esade, una escuela española de negocios.

Jaime Castello, un profesor de Márquetin y uno de los autores del estudio, dijo que la crisis no sólo está reduciendo el gasto, sino que también está acelerando los cambios en los hábitos del consumidor.

Alrededor de 70 por ciento de los hogares españoles dijo que buscaría en internet antes de comprar cualquier regalo de Navidad, y 25 por ciento, que ni siquiera entraría en una tienda departamental, de acuerdo con el estudio. Los mercadillos, indicó Castello, son "otra alternativa a los canales tradiciones para comprar de esta crisis". Ana María Delgado, de 26 años, dijo que se "divirtió mucho" buscando los sitios web de los mercadillos navideños cuando se puso a buscar los regalos de su lista. En el mercado Abo Cool, con ayuda de su madre, terminó con dos bolsas de mano de diseñador, una falda y un abrigo, con un gasto total de 659 dólares.

Aunque la búsqueda de las ofertas es parte del atractivo, varios compradores dijeron que, simplemente, prefieren los mercadillos a las tiendas departamentales.

"Ya no aguanto caminar por una lujosa tienda convencional, donde es probable que te reciba una vendedora bonita y joven, pero totalmente gruñona", dijo Irene Trigueros, corredora en materias primas, mientras se probaba un par de anteojos oscuros de segunda mano.

Se han realizado algunos de los mercadillos en bares. "Tomarte un coctel mientras te pruebas ropa bonita, me parece una forma perfecta de finalizar el día", señaló Alberto Martínez, el dueño del 1862 Dry Bar, quien permitió que su sótano se convirtiera en un mercadillo durante tres días este mes.

Martínez no cobró renta, pero algunos de los mercadillos más grandes agregan ingresos rentando puestos en su espacio a vendedores más pequeños, normalmente en 200 a 400 dólares el fin de semana.

Una bodega se transformó en el mercado La Galería del 32, en Alcobendas, en las afueras de Madrid, donde se vendían, entre otras cosas, vino, jamones, esculturas, joyería y bolsas de mano. Hasta hace tres años, se solían guardar equipos electrónicos y otras mercancías en la bodega, cuando la demanda de espacio para almacenar se agotó conforme se desplomaron las ventas al menudeo.

"Este tipo de actividades es una forma grandiosa para quienes exhiben a fin de atraer más compradores, mientras que nosotros ganamos algo por rentar el espacio, en lugar de dejar que siga vacío", expresó Leticia Martínez Rubio, una de los organizadores.

La beneficencia Fundación Dar también participó en las actividades de este fin de semana, alentando a los compradores a traer juguetes que ella distribuiría entre niños desamparados en el área de Madrid.

"Además de tener una exitosa venta de fin de semana, creo que también es importante conservar parte del espíritu navideño", dijo Martínez Rubio.
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