El llevar a cabo una actividad bélica cuyo blanco sea
civiles inocentes es terrorismo. No importa si esa acción
se efectúa en nombre de una ideología, la toma de
rehenes, el secuestro, el encarcelamiento, la tortura y el
asesinato, forman parte del moderno entramado en el que se
escudan guerrillas, movimientos y gobiernos para amenazar,
acobardar y aterrorizar a la población en general para
de una manera no democrática imponer su ley. Las FARC
se esconden bajo una fachada de luchadores románticos
para traficar con drogas, eso y todos los delitos antes descritos,
los convierten en una organización criminal.
El régimen de Chávez ha puesto en marcha una campaña
internacional con el apoyo de la izquierda trasnochada para
lavar la cara y presentar el lado "humano" de los terroristas,
en Europa esto se presenta como la lucha del pobre y explotado
"indígena" en contra del imperialismo.
Venezuela gasta cerca de tres millones de dólares diarios
en relaciones públicas en el exterior y sus "clientes"
son lo que ahora vociferan a favor de esos pobres muchachos
de las FARC, Hezbolá, Hamas y Al Qaida, a los cuales
"el imperio" no les dejó otro camino que la violencia.
Un ejemplo claro de esta apología del crimen es la cobertura
de Telesur sobre el tema; hasta el día de hoy las personas
secuestradas y encadenadas hasta por 10 años son solamente
"retenidos", ese sufrimiento es el mismo que si uno fuese
retenido en una alcabala de tránsito. En otras palabras,
la banalización de la violencia.
Para ellos Hezbolá es sólo un partido político
y se olvidan muy convenientemente que es una organización
terrorista patrocinada por Irán y que mantiene rehén
a todo un país, Líbano, al ser poseedores de una
milicia con mayor poder de fuego que el propio ejército
libanés. ¡Será!
seppel@cantv.net