Con absoluta discreción, el Gobierno de Álvaro
Uribe planificó el magnifico rescate de Ingrid Betancourt.
No conozco ningún detalle sobre la operación, pero
creo que ya se puede adelantar que este es el triunfo de la
inteligencia y de la planificación sobre la improvisación
y el pantallerismo que vivimos aquí en Venezuela.
Desde el rescate de rehenes israelíes en Entebbe, en
épocas de Didí Amin, el mundo no había presenciado
una operación tan espectacular como la realizada por
los militares colombianos. Sin transigir, sin pagos, ni carantoñas
a las FARC y a sus numerosos amigos internacionales, Uribe
logró el sueño de Chávez. Me pregunto que dirán
ahora todos los tontos útiles del mundo que vinieron
a rendirle pleitesía al mandón de Miraflores, afirmando
que sólo sus buenos oficios podían lograr la liberación
de los rehenes.
En lo que se ha transmitido, hasta ahora, sobre la espectacular
noticia me ha llamado la atención la sobriedad del anuncio
por parte del Ministro Santos, sin presencia de celebridades,
ni desplazamientos millonarios de cámaras y aviones.
Extraordinaria la sencillez del General Padilla, quien ejecutó
la operación "Jaque", y transmite una impresión
de eficiencia a la que no estamos acostumbrados en Venezuela.
El Ejército colombiano tiene una clara idea de su misión,
mientras que en nuestro país se arresta a un General
porque se atreve a cuestionar los lemas importados que ahora
repiten nuestros soldados.
Uribe ha sido un gran Presidente. Entiendo a los amigos colombianos
que quieren volver a votar por él. Pero qué lección
más extraordinaria de democracia le daría al mundo
si después de este triunfo decide no postularse nuevamente
a la Presidencia y se retira cuando todos los colombianos
lo consideran un héroe en esta larga lucha en contra
de la violencia.
maru1789@yahoo.com