El diario londinense The Daily Telegraph publicó
el viernes pasado un amplio reportaje en el cual dice que
Venezuela es actualmente "la ruta clave para el tráfico
de la cocaína que se vende en las calles de Gran Bretaña".
Si se tienen en cuenta los volúmenes del tráfico
que revela ese reportaje el papel de Venezuela en el negocio
de la droga es mucho mayor que el de simple "ruta clave".
En realidad nuestro país se ha convertido en una
verdadera autopista de la droga.
Según el Telegraph, el 50% de la cocaína que se
consume en el Reino Unido pasa por Venezuela y agrega que
esa cifra podría ser de hasta del 75%. Se calcula que
el año pasado transitaron por Venezuela, con destino
a Europa, cerca de 250 toneladas de cocaína, cifra que
quintuplica la del año 2004. La mayor parte se quedó
en Inglaterra.
Coincidiendo con esa información, el domingo pasado
el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela y ahora embajador
en Colombia, William Brownfield, señaló que el tránsito
de droga a través de Venezuela ha experimentado un "aumento
geométrico" ya que ha pasado de 20 o 30 toneladas anuales
a cerca de 300 toneladas.
El diario londinense destaca que esto ocurre bajo el "régimen
revolucionario" de Hugo Chávez y agrega que altos funcionarios
de las fuerzas de seguridad del país estarían beneficiándose
de ese tráfico, ayudando a los contrabandistas y permitiéndoles
el uso de aeropuertos militares.
El reportaje del Telegraph comenta que Colombia sigue siendo
el principal productor de coca bruta, que luego de refinada
es convertida en cocaína y posteriormente introducida
en Venezuela. Aquí la droga destinada a Europa es cargada
en aeronaves de largo alcance (Gulfstreams, Boeings 727 o
DC-9's) y transportada a través del Atlántico
hacia África Occidental e introducida en países
que tienen poca capacidad para vigilar sus costas y
sus espacios aéreos como Guinea-Bissau, Senegal
y Sierra Leona. Allí se descarga la droga y luego
es enviada a Europa. El diario londinense revela que las autoridades
norteamericanas han monitoreado numerosos embarques de cocaína
hacia las costas de Trinidad y Tobago y señala que el
Informe Estratégico sobre Control de Narcóticos
(Narcotics Control Strategy Report) dice que esos vuelos son
frecuentemente facilitados y protegidos por miembros del ejército
venezolano.
Según el Telegraph, bajo el gobierno de Chávez,
Venezuela se ha convertido en el eslabón fundamental
de esa cadena. Los narcotraficantes se movilizan libremente
en este país sin temor de ser aprehendidos. En
1998, el año antes de que Chávez asumiera el gobierno
-dice el Telegraph- se produjeron 11.581 arrestos relacionados
con la droga. Para el 2005 esa actividad se redujo a apenas
1.082, aunque reconoce que este año el desempeño
ha sido mejor porque entre enero y marzo se produjeron 1.979
arrestos. Sin embargo este total sigue estando muy por debajo
de lo que se hacía antes de que Chávez fuera presidente.
Según el Telegraph, la transformación de Venezuela
en país de narcotráfico tiene varias causas, pero
la principal consiste en que Chávez interrumpió
toda cooperación con Estados Unidos en la campaña
antidroga. Otra causa es que Chávez puso fin a la cooperación
con los servicios de seguridad de Colombia. Su activa
cooperación con la narcoguerrilla colombiana ha servido
para facilitar las actividades de contrabando de droga hacia
Venezuela.
Detrás de todo esto, destaca el Telegraph, se mueve
furtivamente la corrupción que prevalece dentro de las
fuerzas de seguridad de Chávez. Existe documentación,
asegura el diario, que indica que miembros del ejército,
de la policía y de la Guardia Nacional colaboran
activamente con los traficantes. El periódico recuerda
que el año pasado fueron arrestados cuatro traficantes
en el aeropuerto de Margarita y que ellos nunca se imaginaron
que serían apresados porque cinco funcionarios del CICPC
formaban parte de la banda y los habían escoltado hasta
el aeropuerto.
El reportaje del Telegraph contiene mucha más información
y datos que no podemos presentar aquí por limitaciones
de espacio.
Hasta ahora no ha habido reacción de las autoridades
venezolanas hacia ese bien documentado reportaje. Seguramente
no tardarán en aparecer declaraciones de personeros del
Gobierno y del oficialismo denunciando al diario londinense
de ser instrumento de una conspiración imperialista contra
Venezuela para desacreditar al régimen y debilitar o
derrocar a Hugo Chávez. Pero el Daily Telegraph, que
es uno de los periódicos más serios y de más
tradición en Londres, difícilmente se arriesgaría
a publicar un reportaje como el que hemos comentado si no
estuviera basado en informaciones provenientes de fuentes
confiables y seguras. Además, no es la primera vez que
aparecen denuncias como las que formula el Daily Telegraph,
no solamente dentro de Venezuela sino en el exterior.
Es triste constatar que fuera del país a los venezolanos
se nos comienza a mirar como posibles narcotraficantes, corruptos,
contrabandistas de dinero, cómplices de terroristas,
metiches en los asuntos domésticos de otros países.
Esa es la fama que nos estamos ganando como resultado del
desempeño del régimen de Chávez.
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