Los altos precios del petróleo no son una bendición
como pensamos sino, en cierta forma, una ilusión. Creemos
que tenemos dinero para botar pero todo cuesta más. El
aumento del precio del petróleo que comenzó hace
siete años, fue seguido por un aumento en el precio de
las materias primas, incluyendo el oro y otros metales y ahora
aparece el aumento del precio -a nivel mundial- de los alimentos.
Lo que parecía un fenómeno aislado que sólo
favorecía a los productores de petróleo, ahora enseña
su verdadera cara: un proceso de inflación global. En
el mundo estamos enfrentando una nueva ola de inflación
parecida a la de los años 70, pero más compleja
tanto en sus causas como en su universalidad. Los índices
de precios al consumidor en todos los países se han acelerado
en el último año. Las razones de este aumento incluyen
la política monetaria norteamericana, la expansión
del gasto público y el aumento de la demanda de bienes
por parte de China y de la India debido al fuerte crecimiento
de estos dos países. Igualmente, el aumento del petróleo
está apareciendo con efecto retardado en el costo del
transporte y de la industria.
Hoy en día la inflación individual de un país
tiene una correlación con el promedio del resto de los
países: la inflación a nivel global arrastra la
inflación interna. Esto se explica por el alto nivel
de integración comercial y financiera del mundo. En contraste
con el carácter global de la inflación, los bancos
centrales se siguen comportando como entes aislados, adoptando
políticas que no están coordinadas. Así, la
Reserva Federal adopta una política de tasas de interés
sobre el dólar sin tomar en cuenta a su homólogo
europeo; el Banco Popular de China mantiene el valor del yuan
débil en contraste con las monedas del resto de los países
asiáticos. Un poco más de "déjame hacer lo
mío" sin tomar en cuenta a los demás.
jorodner@telcel.net.ve