El municipio Chacao es pequeño, rico y contrarrevolucionario.
Es decir, el sueño dorado de cualquier dirigente de la
oposición. Por eso no es de extrañar que sea allí
donde estén aflorando las más notorias divergencias
preelectorales del antichavismo.
La guerrita intraescuálida es rocambolesca y hasta jocosa,
especialmente porque entre los personajes que la libran hay
algunos salidos de la picaresca cuartorrepublicana y otros
más modernos aunque con las mañas de siempre. Unos
de alta cuna y otros de baja cama, diría Serrat.
El partido Un Nuevo Tiempo ha lanzado para la alcaldía
soñada a la eternamente joven Liliana Hernández,
atleta política muy talentosa que posee el récord
nacional femenino de número de partidos en los que ha
estado. Esta candidatura contrarió los planes del alcalde
saliente, Leopoldo López, quien aspira a dejar el municipio
en manos de uno de sus muchachos, Emilio Graterón.
Elba Quiroz me dice, con su tradicional mordacidad, que para
UNT "Liliana es el hombre" una manera harto machista de decir
que está mandando en las encuestas. López, por su
lado, ha dejado colar que su príncipe heredero no se
la pasa de pantalla en pantalla, pero en los pequeños
confines chacaenses es un líder.
El propio Graterón salió a dar una rueda de prensa
y denunció que si las encuestas las ganan los que más
salgan en Globovisión, el gran elector terminará
siendo Ravell, porque todos tendrán que bailar al son
-o al bolero- que él les toque. Bravo, Graterón,
ni Mario Silva lo habría dicho mejor.
Como cambian los tiempos, reflexiona Elba. En el pleistoceno
de Alfaro Ucero -uno de los tantos ex jefes directos de Liliana-,
los dirigentes se propinaban trompadas estatutarias. Ahora
se halan de las greñas mediáticas.
Los dos precandidatos a la joya de la corona opositora, Liliana
y el chico de Leopoldo, se han arañado duro. Por fortuna,
acota Elba, los partidos de la oposición tienen buena
prensa. Por eso, en algunos trabajos periodísticos publicados
sobre el tema, se habla de pequeños roces y ligeras discrepancias
subsanables. "¡Qué diplomáticos pueden llegar a
ser tus colegas cuando se lo proponen!", ironiza la chismosa.
En cambio, en los foros digitales de páginas web, blogs,
grupos de correo y en las llamadas a los programas radiales
y televisivos más disociados, los opositores silvestres
de uno y otro bando no se andan con anestesias. A Graterón
le han dicho niñito malcriado, gafo, llorón y hasta
chavista disfrazado. Y a Liliana la han llamado cogollérica,
ravellista, ladrona y beoda. "Es que Chacao se parece tanto
a la oposición -apostrofa Quiroz-. Municipio chiquito,
infierno grande".
clodoher@yahoo.com