Transitaba yo (o intentaba hacerlo) por mi municipio, El
Hatillo. Y tengo que regresar con este tema, porque no alcanza
uno expresar en 2.000 caracteres, la anarquía y el caos
que padece nuestra localidad, otrora tierra de placer, verdor
y seguridad. Ya no es un tema que se agota en el desorden
urbanístico. Es el desparpajo y la irresponsabilidad
que se sufre en ruptura improvisada de calles, patrullas abandonadas,
ornamentos descuidados, inseguridad, sobrepoblación y
crimen ambiental.
El ciudadano alcalde se ufana afirmando que El Hatillo es
el municipio más seguro de Venezuela. A decir de los
30 secuestros express que promedian cada mes en el
sector, una decena de hogares asaltados (conservador); plagios
y robos a mano armada a cualquier hora (madrugada, tarde y
noche), y un vandalismo creciente tanto en avenidas como en
centros comerciales, El Hatillo se ha convertido en un target
fácil para los victimarios. No se trata de medir estadísticas
confrontadas con el presente Se trata de hacer un cotejo respecto
a lo que fuimos, un municipio tranquilo, transitable y costumbrista,
destino turístico de muchos.
Atascado en una de las interminables trancas del Hatillo,
observo una calcomanía que dice "Catalán paga
ya". No creo que sea otra la connotación de la etiqueta,
que pedir cuentas de su gestión. Pero aprovecho para
alertar a los vecinos: tampoco es la Sra. Solórzano la
opción para nuestro municipio. La razón es sencilla.
Hay que vivir El Hatillo y, sobre todo, gerenciarlo. Apostar
a un candidato por "méritos" estrictamente anclados en
la telepolítica o recostados de maquinarias, es volver
a elegir conforme se eligió al actual edil. El Hatillo
esta en emergencia, y demanda un vecino, un gerente y un doliente
como alcalde... no una opción cuyo esencial interés
es trepar el poder.
vierablancl@cantv.net