Esta popular expresión resume las propuestas del economista
Carlos Urdaneta en su más reciente obra: Erradicación
drástica de la pobreza en Venezuela. Salir de abajo
implica una mejor calidad de vida, lo cual requiere empleos
bien remunerados con beneficios sociales; vivienda propia
y amplia para la familia; educación de calidad incluyendo
formación para el trabajo; servicios de transporte óptimos
y un saneamiento del entorno que conlleva mejoras sustanciales
en los barrios: calles y aceras, servicios de agua potable
y de cloacas y de recolección de basura.
Urdaneta plantea innovaciones en la formación para el
trabajo, pues de ella depende un empleo productivo con mayores
ingresos para los hogares. Concibe la escuela como complemento
del núcleo familiar donde los niños reciben una
formación integral, útiles, uniformes y realizan
sus labores con alimentación balanceada.
Visualiza la formación técnica bajo tutela gubernamental
y del sector privado, brindando a los jóvenes la oportunidad
de adquirir calificaciones necesarias para la actividad productiva
del país. Se forma a los habitantes de los barrios para
asumir responsabilidades ciudadanas compartidas en temas de
seguridad, mejora de servicios ayudando en la creación
de una verdadera convivencia comunitaria, imbuida de valores
morales.
A través de estrecha cooperación de los sectores
público y privado, los gobiernos pueden dedicarse a invertir
en mejorar la infraestructura física mientras que los
empresarios, en un marco legal propicio, invierten en ampliar
sus empresas para generar empleos.
El autor ofrece experiencias mundiales aplicables a Venezuela,
tales como el banco para microempresarios en Bangladesh, los
fondos de ahorro chilenos, la difusión de la propiedad
en zonas marginales de El Cairo, la implantación de salarios
participativos en Japón. Medidas destinadas a dar más
poder a los individuos para que dependan menos del Estado
y de gobernantes populistas a los cuales interesa mantener
la pobreza para sojuzgar al pueblo.
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