Hay una candidatorragia inocultable en la oposición.
Cuatro, cinco y hasta más precandidatos se alzan en pendones,
recorren las calles y se paran en las esquinas a conversar
con los vecinos, varios incluso son del mismo partido. Todos
quieren ser alcaldes o gobernadores en las elecciones del
próximo 23 de noviembre. Todos creen tener chance de
ganar o de retirarse en una negociación política
que los deje a tiro para el próximo evento electoral
que deberían ser las parlamentarias de 2010. A todos
les gusta hacer política y darse a conocer. Una campaña
electoral se disfruta enormemente, los egos se desatan, el
patriotismo también, el precandidato está vivo,
todos le darán su voto hasta el día de elección,
es pues un cuarto de hora de gloria gratuita. Como diría
Gonzalo Barrios, no hay ninguna razón para no ser precandidato.
Es facilísimo serlo, del lado de la oposición no
hay filtros ni cogollos, se imprimen algunos afiches y franelas,
se buscan algunos postes no muy saturados y estás en
carrera, incluso con un poquito de suerte te mencionan en
Buenas Noches y con lo espléndidos que son Kiko
y Carla, hasta te invitan.
Para mi tengo que ello es muy positivo, con todo y la angustia
que produce a buena parte del electorado opositor. Esa multitud
de precandidatos denota tres aspectos de gran significación;
el primero que hay deseos de participar, de luchar, de dar
la batalla en la urnas electorales lo cual reconstituye la
institución del sufragio, bendito el 2D, se acabó
el abstencionismo. El segundo es que aparecen nuevas caras,
sangre fresca que está dispuesta a dar la cara y eso
implica que hay grandes reservas humanas. El tercero es que
obviamente este deseo de participación se insufla en
la oposición pues se avizora claramente un cambio de
correlación de fuerzas políticas en la regiones
y en poco tiempo en la AN, digamos trilladamente que ya se
deja ver un nuevo mapa más variopinto. A no dudarlo la
unidad será imperiosa, pero con seguridad se logrará.
La oposición ha sufrido mucho como para volver a cometer
estupideces a estas alturas, además los propios precandidatos
y las toldas políticas con peso saben que quien se revire
contra la unidad quedará en el hombrillo y le costará
mucho levantar cabeza. Vendrán negaciones y encuestas,
pero al final habrá unidad.
jmrhab@yahoo.com