Otro más que Marvel hace saltar de las tiras cómicas
a la gran pantalla. Es indiferente cuan larga sea la lista
de la productora, ya por lo menos se espera para mediados
de año, el estreno de la versión cinematográfica
de la popular serie animada de los sesenta: Meteoro. Tampoco
importa las historias que tengan que inventarse, ni cuan incoherente
puedan ser los guiones, lo que verdaderamente preocupa, es
que el producto final sea tan visualmente apetecible, de manera
que nadie se quede en casa sin verlo.
Para ello, otras grandes no sólo son capaces de apostar
capital al insumergible proyecto, ni respaldar con sus prestigiosos
nombres la producción, sino que además participan
en el proceso creativo, para que sus ideas también tomen
cuerpo en la historia. De manera que el resultado termina
siendo todo un circo de intervenciones, en el que se trata
de aglomerar tantas ideas, como inversionistas hay. Algunas
pueden ser de mucho beneficio y de alto contenido ético,
o pueden incluir mensajes ecologistas, políticos, económicos
y morales de corte muy cursi y extremista.
Lo cierto es que todo esto, aunque Jon Favreau su director,
haya tratado de sumergirlo muy en el fondo de la trama, los
marcados rasgos de dichos argumentos, hacen tan evidente su
verdadera intención, que no permite al público concentrarse
en el superhéroe de hierro que finalmente llega al cine
con toda la algarabía de efectos especiales, y que por
tanto tiempo había estado esperando, y lo aburre con
el absurdo contenido, o más bien, con el contenido absurdamente
compuesto.
El reparto, como era de esperar, se mantiene al margen de
los efectos visuales y el sonido, en lo cual no se han equivocado,
son muchas las asombrosas secuencias construidas con la tecnología,
impresionantes por demás y técnicamente competentes,
pero no lo es todo. A diferencia de otros superhéroes
de historietas llevados al cine -como Superman o Batman- Iron
man posee un estilo repetitivo, que se ha venido sembrando
desde X-Men (2000), los guiones tienen la misma estructura,
y los argumentos, aunque parezcan distintos, no lo son, son
sólo distintas configuraciones de un mismo programa,
en donde existe un pequeño esfuerzo por presentar diferentes
y muy llamativas caretas, pero cuyos interiores son siempre
los mismos. Esto se puede tolerar por algún tiempo, por
razones más bien de caprichoso origen, pero la algarabía
no ha de durar mucho, la historia misma del cine así
lo demuestra, y el público también.
gabrielmovie@hotmail.com