Lo que es igual no es trampa. Ya que el gobierno de Estados
Unidos ha puesto de moda que en el Tercer Mundo cada quien
quiera tener su propio pedazo de país, las naciones afectadas
deberían devolver la moneda y atizar las ansias separatistas
y los clamores de independencia que afloran en el gigante
del norte.
Les hice este comentario -por puro provocar- a Marty Fair
y Ña Magda, reputadas damas de la organización Venezolanos
Voluntarios con Bush (VVB). A coro exclamaron que estaba más
crazy que mistar Chávez. "Qué tonterías dices
-comentó Fair-. Por el contrario, muchos pueblos quisieran
anexionarse a iu-es-ei, el mejor país del universo".
Les respondí que, a beneficio de inventario, hay grupos
separatistas activos en los estados de Alaska, California,
Michigan, Hawai, Texas y Vermont y movimientos independentistas
en las colonias Puerto Rico y Guam. Además, los indígenas
lakota, como en realidad se llaman los cinematográficamente
famosos sioux (de la estirpe de Toro Sentado), se declararon
ya una nación aparte. Están emitiendo pasaportes
y procurando establecer relaciones diplomáticas.
Marty y Magda me dejaron hablando solo. Ellas no pueden creer
que eso sea verdad porque sus medios favoritos, tan acuciosos
a la hora de encontrar hermosos y democráticos movimientos
autonómicos en otros lugares del orbe, nunca les contaron
que en Vermont repudiaron a George W. Bush por enviar soldados
de la Guardia Nacional estadal a la invasión de Irak.
En 2005, en una obra teatral de los secesionistas -partidarios
de la Segunda República de Vermont-, un actor declamó:
"Que lo metan preso si se atreve a pisar Vermont, ese canalla
nefasto, sonriente chimpancé y trasero de caballo, George
W. Bush, por robarnos y realizar aventuras bélicas con
nuestra milicia". Ni los bebés de la Juventud Cruceñista
lo hubiesen dicho con más odio.
Me pregunto cómo reaccionaría Washington si el
embajador Bernardo Álvarez se pusiera a promover, por
ejemplo, un referendo junto al Alaskan Independence Party,
por la soberanía de un estado que se parece mucho a nuestro
Zulia, no en la temperatura, lógicamente, sino en el
petróleo.
"Me temo que a esos separatistas les saldría Ley Patriota
y pa' Guantánamo o quien sabe si inyección letal
por alta traición o terrorismo", especula el Profesor
de Historia. Dice que basta ver cómo han tratado por
décadas a los independentistas de Puerto Rico. "El FBI
ha asesinado a decenas. El último fue en 2005, el machetero
Filiberto Ojeda Ríos, del Ejército Popular Boricua.
Le metieron unos tiros y luego lo dejaron desangrarse -recuerda
el profe-. Menos mal que Evo no es tan democrático como
los gringos".
clodoher@yahoo.com