Hace pocos días tuvimos que ir a una oficina concesionaria
de CANTV en el este de la ciudad. Era sábado al mediodía
y aunque anuncian servicio de atención en horario corrido,
nos encontramos con un letrero que decía "volvemos a
la 1:10". Huelgan comentarios.
Para ocupar el tiempo de espera descubrimos unos papeles
que, junto a una urna y directamente sobre el suelo, aspiran
a ser llenados y tratan de configurar una encuesta relacionada
con la nueva Misión, la nueva Visión y los ocho
Principios o Valores que deben identificar a la "nueva" CANTV.
Al revisar los textos nos encontramos que en los tres capítulos
se habla de "servir con ética socialista", de "empresa
socialista" y de "ser socialista".
Como es obligatorio para todo opinador que se precie de tal,
consultamos inmediatamente el texto de la Constitución
vigente y revisado con detenimiento el TíTULO I que nos
habla de los Principios Fundamentales, llegamos a la conclusión
de que el establecer en la CANTV, o en cualquiera otra empresa
del Estado venezolano, misiones, visiones o valores que se
enuncien como socialistas, está flagrantemente en conflicto
con lo que establece nuestra Carta Magna.
Dice la Constitución de 1999: Artículo 6. El gobierno
de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades
políticas que componen es y será siempre democrático,
participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable,
pluralista y de mandatos revocables.
Sin duda, la redacción tiene fallas graves, también
es definitiva cuando dice que "el gobierno… es y será
siempre…". Pareciera que quiere decir que no es posible que
se le cambien sus características de democrático,
participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable,
pluralista y de mandatos revocables.
Creemos que no sólo se están violando las disposiciones
constitucionales sino que se hace impunemente, a espaldas
de la sociedad que ya emitió su veredicto al negar las
modificaciones constitucionales propuestas y votadas el dos
de diciembre y todo ello se está generalizando en las
empresas que se han estatizado últimamente.
Nos decía un amigo recientemente, "todo pueblo tiene
el gobierno que se merece… también tiene la oposición
que se merece".
Luchar por nuestros derechos y contra sus violaciones no
es una tarea fácil. Especialmente cuando las instituciones
relacionadas con la justicia se encuentran totalmente postradas
ante los deseos de Miraflores, pero la inacción de la
oposición llega a ser cómplice de las barbaridades
a que se nos quiere someter.
Impedir las primeras vueltas a la tuerca es mucho más
fácil que impedir la consolidación del proceso.
Hace falta decisión y compromiso. La lucha es contra
un sistema que trata de sumirnos en una penumbra similar a
la sufrida por el pueblo cubano durante el último medio
siglo. No nos dejemos.
rafael862@yahoo.com