El líder y su séquito no se cansan de decirnos
que la calidad de vida de todos nosotros está cada vez
mejor. Que si el consumo ha crecido, que si ahora sí
se puede comprar carros, que si los restaurantes están
full, que si hay un gentío viajando, que si ahora las
familias están comiendo mucho más y un largo etcétera
de versiones más o menos extensa dignas de un verdadero
paraíso capitalista, por cierto. Si no fuera porque son
falsas todo sería estupendo¿
Lo del consumo y las neveras llenas es cada vez un mito mayor,
los autos¿ muchos venían de Colombia y ahora que
el caudillo decidió establecer sus límites del vecindario
con las FARC y no con el Estado del hermano país el asunto
se pone difícil, los viajes al exterior sin dólares
son casi imposibles y la inflación hace que cambiemos
nuestros hábitos de compra para lo que sea estrictamente
necesario.
Pero si todavía nos queda alguna duda de cómo cada
vez somos más pobres sométase a la prueba del teléfono.
Marque el número de su banco, al sonido de la computadora
con voz de locutora marque su cédula, luego su clave
secreta y escuche su verdad, por más fuerte que sea,
hágalo¿ Esa vocecilla que en diciembre le daba el
monto de su saldo buchón luego del cobro de las utilidades,
ahora muy dulcemente, eso sí, le dirá: "su saldo
es de 100 bolívares fuertes"¿ ¡¿Qué?!
¿ ¡No puede ser! ¿ Imposible¿ Sí, claro
que es posible. De la noche a la mañana y pese a toda
la estrategia propagandística sobre las supuestas bondades
de la reconversión monetaria todos estamos "esmirriados"
y disminuidos. Todo gracias a estas maravillosas estrategias
económicas que, a punta de maquillajes monetarios, solidaridades
globales y modelos de producción endógena y socialista
nos están llevando al borde del abismo y lo peor es que
gracias a los "a mí se me ocurren insomnes" del líder,
estamos a punto de saltar.
La congelación de activos de Pdvsa por el caso de Exxon
Mobil es un precedente más que negativo, la prórroga
del pago de la deuda de la petrolera con BNP Paribas es otra
señal de alerta. En términos musicales aunque el
comandante Presidente insiste en aquello de "Entren que caben
cien", la realidad le impone el estribillo de otro popular
tema: "No hay cama pa´'tanta gente". En términos
reales, nuestro principal producto de exportación, de
donde comemos los venezolanos está más que comprometido.
O lo que es lo mismo tenemos en puntos suspensivos nuestro
futuro, no ya solo por el tema político, sino porque
a punta de ineficiencia y corrupción el Gobierno desplumó
a la gallinita de los huevos de oro.
El que una computadora de nuestro banco nos diga por teléfono
que nuestro saldo es chiquitico expresado en bolívares
fuertes, no es sino la metáfora de lo que está pasando
en el país. Más endeudado. Más pobre. Desmantelado.
¿Quién pagará por ello?
mariaisabelparraga@gmail.com