La verdad es que cuesta imaginarse a un Tyson hablando de
que está al borde de un reimpulso, a un Bush o
a tantos otros a quienes su tiempo se les venció.
Claro que alguien podría responder: "cuidado que en política
no hay nada más peligroso que intentar expedir certificados
de defunción". Allí están, para quien quiera
constatarlo los ejemplos, de Nixon, De Gaulle y, por qué
no, hasta de un criollo que hace rechinar los dientes a nuestro
estimado: el siempre presente Rómulo Betancourt.
Todos ellos, sin embargo, tuvieron muy, pero muy claro, que
su re-nacimiento imponía un "nuevo comienzo",
que siempre implicaba abandonar, cuando no abjurar
de lo que habían sido, o por lo menos, de lo que la gente
creía representaban. Todos ellos tuvieron que
vestirse de "otra cosa" para poder lograr su "retorno". Ya
lo hizo claro Rómulo cuando emitió su famoso "We
will come back", en lo que quizás fuera el momento
más negro de la historia democrática de su partido.
Ante aquello, ¿cómo lucen las omnipresentes vallas
del rancio "por ahora"? ¿Y cómo las fotos, en todas
las poses, de cuanto funcionario chavista asola la comarca,
como tan bien lo hizo ver Milagros Socorro? Es tan agónico
ese llamado a un re-impulso, que uno ni cuenta se da
que el término no es considerado siquiera por el Diccionario
de la Real Academia Española. Está fuera de lugar,
fuera de época, pues.
La izquierda continental, cuyos funerales ya entonó
en premonitoria jeremíada el ubicuo Heinz Dieterich,
parece haber cruzado la esquina y lo peor, o no se ha dado
cuenta o está leyendo al revés los signos
que ve por doquier. ¿Será que Hugo Chávez cree
que es sólo que la "pava" de la cual ha sido asiduo portavoz
(pregúntenselo a Sean Penn) se volvió en su contra?
¿Cree realmente que, como algunos portadores del virus
VIH, él nunca desarrollaría el sida?
Ni hizo caso del parto del movimiento estudiantil -algo que
muchos creían imposible- ni entendió lo que desencadenó
el ya famoso "por qué no te callas". Fue, en efecto,
la resonancia de la interjección de un monarca
harto de tener que callar, lo que Hugo Chávez ni entendió
ni midió.
Y luego, cuando contempló que su enfrentamiento con
Uribe fue comprendido por muchos de sus compatriotas como
el exasperado "hasta aquí", (que muchos todavía
no se atreven a pronunciar, aunque lo tengan en la punta de
la lengua) esperó, en vano, una solidaridad espontánea
del gentilicio, que nunca se materializó.
A Hugo Chávez le está pasando lo que a muchos maridos
que no captan cuando ya el amor de su mujer comenzó a
desfallecer. Peor aún, que no ven que la misma disculpa,
el mismo perdón llorón, ya no logra eco alguno.
No hay respuesta ya porque el amor murió.
Como siguiendo el inexorable guión de una tragedia
con final esperado, sus palabras se ven huérfanas de
acciones que las certifiquen, menos aún que las autentiquen.
Así, torpemente deja en el dolor a los más desvalidos
entre quienes padecen su persecución, por ello el desviacionismo
que su apresurada amnistía intentó, termina provocando
ira en el país entero. Sabemos que se la sacó de
la manga por el fiasco monumental de su operación Emmanuel,
pero, ¿era necesario infligir dolor a madres, esposas
e hijos desventurados? ¿Cuál es el sino que te persigue
para que todo lo hagas tan mal?
No pararon allí las disonancias, sino que en
un "replay" de la desafortunada afirmación de
Raúl Castro el pasado 26 de Julio ("debemos proceder
a la construcción del socialismo en Cuba"), que
debió lucir a sus compatriotas como una burla cruel,
Hugo Chávez acaba de proponer a los suyos que "ya se
va conformando el equipo"¿ ¡luego de 9 años de novatadas
y descalabros!
Y eso lo hace cuando "re-estructura" a los mismos militares
retirados, arquitectos del desastre. La misma gente, el mismo
fastidio, la misma radical incompetencia y cuándo no,
el mismo despilfarro. Y ni cuenta se ha dado de que ya no
lo recibe la misma paciencia resignada -alegre incluso- como
lo hacía en antaño.
Y para colmo estrujó en la herida sal abundante. Sí,
en esa herida que vimos supurar en el video que Aporrea hizo
circular por internet. La herida de llanto rabioso de esos
hombres y mujeres que concurrieron a desahogar su rabia a
las puertas de Miraflores, él les respondió¿
¡imponiendo a Jorge Rodríguez en la cúpula -¿podrida?-
de ese aborto que llaman PSUV!
Sin asambleas, sin elecciones, les clavó al arquitecto
de sus desgracias. ¿Se lo calarán, o le pagarán
con la misma sal pa' su herida? ¿Es ese el re-impulso
que quiere?
antave38@yahoo.com