La publicidad nos tiene tan acostumbrados a estas tres
palabras, siempre añadidas a cualquier maravilla
que anuncian, que ni cuenta nos damos de cómo estas "condiciones"
muchas veces anulan lo que nuestra imaginación crea.
Con eso en mente examinemos la situación venezolana post
2D.
Tan peligrosamente acostumbrados estamos los venezolanos
a las perversas triquiñuelas de la banda que pretende
gobernarnos, que hemos desarrollado una especie de "reflejo
condicionado" que nos conduce a pensar siempre que
ninguna tarea está completa, que la pesadilla sigue,
que la amenaza está latente y que la realidad -sobre
la cual juramos tienen control total- en cualquier momento
se revertirá para favorecerles. Porque, desde su Olimpo
inexorablemente deciden nuestras vidas.
Esta actitud vital hace que siempre condenemos como
"optimista" (que, traducido al lenguaje criollo, acompañado
de unas palmaditas condescendientes en la espalda, siempre
se lee como "retardo mental") cualquier intento por hacer
ver cómo las condiciones cambiaron por efectos
del 2D. E independientemente de lo que quiera o entienda
la pandilla gobernante, esas condiciones aplican.
A mediados del siglo XX, el gran sociólogo norteamericano
Talcott Parsons dijo que, para que un actor pueda emprender
acciones, necesita comprender la situación en
la que va a operar, y es precisamente esa situación la
que le provee, no sólo de las posibilidades, sino también
de las herramientas que le posibilitarían que ella resultare
exitosa. Si el actor pertinente no lo entiende: peor para
él.
Si Hugo Chávez no entiende lo que le pasó,
allá él. En primer lugar, porque entre quienes le
acompañan -y que mucho han invertido en esta pesadilla-
que sí entendieron¿ y están sacando
sus conclusiones. El hombre tiene un talón de Aquiles
y ya saben todos dónde. En segundo lugar, porque los
electores ya aprendieron que esos votos tienen mucho poder,
y son defendibles. ¡Si hasta les libraron de un cataclismo!
Lo peor que podría intentar en este momento la pandilla
gobernante es anular la proeza del 2D. Si lo hicieren
se arriesgan demasiado, porque ya el mundo entero -y Venezuela
en primer lugar- saben lo que pasó. ¡El hombre perdió
3 millones de votos! dando pruebas de un despilfarro sin precedentes.
Haga lo que haga, sólo añadirá injuria al desafuero.
Ni más ni menos.
Pero supongamos que sí, que lo hacen con los eunucos
que saben correrán a cumplir sus deseos -después
de todos ellos también están implicados- ¿cuál
sería la alternativa propuesta? Imaginémosla por
un instante.
En efecto, la reforma quedaría en el limbo, al declarársela,
para todos los efectos, inexistente. Y ya eso sería
una fenomenal derrota. El mensaje sería poco más
o menos: "Cáiganse, ¡no hubo propuesta alguna!" que es,
en resumen, lo que terminaría expresando el régimen.
O sea, todo un tiempo perdido, toda una performance
de eso que llaman Asamblea Nacional en el más profundo
descrédito y el TSJ viniendo a certificar a estas alturas
que, para todos los efectos, ¡Bolívar está muerto!
Pero, si la reforma nunca existió, es más,
si con eso se afirma que nunca fue propuesta: o peor, que
el clamor popular la mató antes de salir del cascarón,
¿cómo queda ahora el Emperador? ¿Más desnudo
que antes? Este callejón sin salida de carácter
político es obvio que nos lleva a otra ineludible posibilidad.
Hay que hacer un nuevo referéndum. Sería
realmente espeluznante lo que podría pasarles en tal
escenario. En primer lugar, la abstención entre opositores
podría reducirse sensiblemente, más si el liderazgo
propone aprovecharla para asestar una contundente derrota;
o mejor, rematar al toro ya herido de muerte. Esa perspectiva
es lo suficientemente aterradora, pero podría ser peor
la otra: ¿qué pasaría en el electorado que
hasta ahora votaba por Chávez?
Si con su ausencia le dijeron NO, lo hicieron a conciencia,
pero todavía con un dejo de cariño. Forzarles ahora
podría llevarles a no ser tan amorosos esta vez. Si encima
los "empleadores" del chavismo han aplicado represalias, un
voto por el NO sería un rechazo directo hacia ellos.
En cualquier caso el régimen estaría provocando
una especie de operación San Rafael de Onoto en Portuguesa.
Allí, con triquiñuelas impusieron un revocatorio
para su alcalde, el único de la oposición en ese
Estado. La población vio la obra del Alcalde, y la perfidia
de sus enemigos. Y fue a votar: Le confirmó ¡con muchos
más votos que la primera vez! Amigos chavistas: inténtelo,
inténtelo y veremos.
antave38@yahoo.com