La Dictadura de Carmona
La brújula del régimen anda alterada, lo cual explica
su búsqueda afanosa de justificaciones históricas
y de motivos trascendentales. Uno de ellos, ilustrativo, es
su referencia constante a lo que proclaman como "la dictadura
de Carmona", refiriéndose al gobierno que iba a dirigir
a Venezuela desde la tarde del 12 de abril de 2001. Los funcionarios
del régimen se llenan la boca con la supuesta horrenda
e inaguantable dictadura del ex presidente de Fedecámaras,
como si se tratara de los 17 años de Pinochet. Es interesante
analizar cómo la bobería bolivariana intenta reescribir
la historia, incluso a contrapelo de lo que los venezolanos
de este tiempo han visto como actores y testigos.
Lo Que No Fue.
El gobierno de Carmona no existió. Salvo la reunión
en Miraflores; ese gobierno se derrumbó sin existir.
Se desmoronó apenas hizo el anuncio de la supresión
del ¨Parlamento y de los gobernadores de estado. No fue
derrocado siquiera; hizo ¡plaff! Ocurrió cuando los dirigentes
políticos, junto con los generales y almirantes que se
habían negado a aplicar el Plan Ávila se distanciaron
de aquellos anuncios del gobierno que no llegó a ser.
No es verdad que ese gobierno nonato era el producto de una
vasta conspiración y de un golpe de Estado. Fue, ante
todo, fruto de una inmensa y descolocada improvisación,
en la cual concurrieron piezas no previamente concertadas
entre sí.
Hubo una inmensa marcha -masacrada en el camino- que clamaba
la renuncia de Chávez; hubo desobediencia militar; hubo
las clásicas maniobras de la plutocracia; hubo una conspiración
tal vez lateralmente conectada con los hechos anteriores;
y hubo una implosión del Gobierno, cuyos mandos quedaron
descolgados y ruedalibre, con un jefe que negociaba su rendición,
con pasaje a La Habana. ¡Cómo sería el desastre
que las reuniones de oficiales, junto a los espontáneos
civiles que se asomaban en Fuerte Tiuna, parecían unas
asambleas populares en las que todos opinaban y nadie decidía!
Ni siquiera un asomo de plan operacional. Cuando le ordenaron
perpetrar una masacre, el comandante del Ejército desobedeció,
y Chávez se cayó; ese general buscó a un vicepresidente
que andaba huido y no lo encontró; se produjo el "vacío
de poder" que llenó Carmona y el mismo general pinchó
nuevamente la burbuja y el gobierno de Carmona se desinfló.
Ni hubo golpe ni hubo gobierno "nuevo"; lo que hubo fue renuncia,
desintegración del gobierno chavista en sus mandos civiles
y militares; y una decisión aventurada de un grupo que
quiso tomarse el poder. Si hubiera habido un golpe en serio,
o no se toman esas medidas o, de tomarse, se cumplen.
Hubo tres hechos de violencia cuando ya Chávez había
renunciado y se había acogido a las sotanas protectoras.
Esos hechos fueron la detención de Tarek William Saab
y del ex ministro Rodríguez Chacín, momento en el
cual éstos fueron vejados, sin que ninguna razón
avalara un atropello a quienes estaban indefensos, contrariando
la naturaleza democrática del rescate institucional que
se pretendía. El otro atropello fue contra la Embajada
de Cuba, que algunos de quienes la rodeaban querían invadir,
lo cual no sólo era un error, sino que sería un
error en cualquier nueva circunstancia; porque más allá
del terrible papel de Cuba en la tragedia venezolana actual,
ninguna embajada, en ninguna circunstancia, se puede asaltar.
Esos actos no eran achacables al "gobierno" de Pedro Carmona,
que no llegó a existir. Fueron hechos reprochables, pero
espontáneos; producto de circunstancias que ninguna fuerza
democrática promovió deliberadamente. Nada comparable,
por cierto, con las decenas de muertos del 4-F de las cuales
es personal y directamente responsable Chávez.
Éste retornó al poder porque lo determinaron los
militares que no se avinieron con la improvisación. No
es verdad que había masas que reclamaban su retorno.
Sólo algunos dirigentes del PPT, Podemos y uno que otro
dirigente chavista, trataban de retomar posiciones, los demás
estaban escondidos o negociando con realismo.
Reacción contra
los Decretos. Los decretos de Carmona decían:
"Se suspende de sus cargos a los diputados principales y suplentes
a la Asamblea." "El presidente de la República¿
podrá renovar y designar transitoriamente a los titulares
de los poderes públicos, nacionales, estadales y municipales..."
"Se decreta la reorganización de los poderes públicos
a los efectos de recuperar su autonomía e independencia
y asegurar una transición pacífica y democrática,
a cuyo efecto se destituyen de sus cargos ilegítimamente
ocupados al presidente y demás magistrados del TSJ, así
como al fiscal general, al contralor, al defensor del Pueblo
y a los miembros del CNE".
Esos decretos generaron una fuerte reacción porque,
al destituir a parlamentarios, gobernadores y alcaldes, se
configuraba un golpe de Estado no contra Chávez -que
ya había huido- sino contra la sociedad democrática.
A pesar del contenido autoritario de esas decisiones, Carmona
anunció también elecciones de parlamentarios "a
más tardar para el mes de diciembre de 2002¿" y
elecciones generales nacionales "en un lapso que no excederá
a 365 días contados a partir de la presente fecha."
Los Decretos del
4 de Febrero. El régimen actual se desgreña
cada vez que el agua le llega al cuello y arremete contra
"la dictadura de Carmona". Sin embargo, sus decretos para
el golpe del 92 tenían un talante aun más feroz.
Véase: "Se declara cesante la actividad del Congreso
y los parlamentarios¿ quedan despojados de tal condición
y cesantes de sus funciones¿" "Se declara cesantes las
actividades de todas las asambleas legislativas¿ y los
parlamentarios que constituyeron dichos cuerpos quedan despojados
de tal carácter y cesantes en sus funciones¿" Se
decreta "Constituir los Ejecutivos Regionales con el nombre
de Consejos Regionales de Gobierno, como órganos colegiados
para que asuman las tareas políticas, administrativas
y legislativas necesarias¿" "Se declaran cesantes las
actividades de todas las Cámaras Edilicias de los Municipios
en todo el territorio nacional¿" "Se declara vacante,
provisionalmente, el cargo de alcalde municipal¿" "Se
destituye de sus funciones a todos los integrantes de la Corte
Suprema de Justicia¿"
¿Entonces?Los
compinches del régimen se quejan de "la dictadura de
Carmona", que no llegó a ser ni dictadura ni gobierno
ni nada. Se quejan de lo que habría hecho, que es pálido
frente a lo que el propio Chávez quería hacer el
4-F. Lo más grave es que lo que no pudieron hacer los
golpistas del 4-F lo hacen ahora, montados en Miraflores,
pero a través de un golpe de Estado diferente: la nueva
Constitución, que no es otra cosa que una dictadura del
siglo XXI, posmoderna, la de Chávez.
carlos.blanco@comcast.net