No tengo duda en cuanto a que la reforma constitucional cierra
el círculo de las iniciativas que ha llevado adelante
Hugo Chávez desde 1999, para organizarse su poder a perpetuidad.
La estrategia, revisada y mejorada sobre la base de los errores
cometidos en casa ajena: en Cuba, para el establecimiento
de la dictadura comunista, que éste le ha comprado a
sus asesores de excepción: los miembros del G2 y la claque
que acompañó a Fidel Castro durante el último
medio siglo, sosteniéndolo a contrapelo de la voluntad
popular y mudando a ésta en circo de utilería, que
se instala y desinstala a gusto del autócrata, de sus
dádivas y de sus amenazas.
Ya no son, pues, los médicos, ni los maestros misioneros
quienes ocupan nuestro suelo. Ahora son la inteligencia cubana
y los 30.000 milicianos de los CDR's quienes, como fuerza
de ocupación, cuidan a la reforma desde la trastienda
y entrenan a las huestes de la revolución bolivariana
para que se hagan del poder total y para que usen, si fuere
necesario, de todos los instrumentos intimidatorios, los necesarios
para la instalación del despropósito.
Pero el estilo, vuelvo a insistir, es otro: media un revisionismo
en las prácticas primitivas que conocieran el siglo XX
y los países que cayeron bajo las órbitas del fascismo
o del marxismo, o que, como en Latinoamérica, estuvieron
sujetos a dictaduras militares o personalistas.
Ya no se cierran medios de comunicación ni se hacen
presos a sus directores. Ahora se les cierran a éstos
por vías indirectas -que maneja el poder- todas las fuentes
de alimentación, para que se ahoguen o mueran de inanición
por sí solos. O se les confisca, pero conforme a las
reglas del Derecho y bajo el cínico argumento del interés
social.
No se les renuevan concesiones o autorizaciones estatales,
salvo que se dobleguen: Radio Caracas Televisión sigue
siendo el ejemplo. Como ahora lo son el cantante español
Alejandro Sanz y la misma Sociedad Interamericana de Prensa.
El primero tuvo la osadía de expresar, alguna vez, que
no simpatizaba con el dictador bolivariano. Y no es que se
le niegue venir al país, sino que no encuentra locales
para brindarnos con su canto. Los del Estado no le abren sus
puertas y los privados temen abrírselas.
La SIP ha recorrido la geografía nuestra y sus cadenas
de hoteles, desde Maracaibo hasta Isla de Margarita, para
organizar la asamblea de 2008. Pero hoteleros, luego de comprometerse
para tal fin suspenden sus ofertas, sin más. ¡ Y es que
el temor ya no tiene recodos !
Corre libre por las venas de cada venezolano y atropella
con un nuevo estilo: la insinuación, la presión
indebida o subliminal, el "mensaje" enviado desde el Poder,
sea a empresarios, a periodistas, a colectividades extranjeras,
a trabajadores, a grupos culturales, sea a todo ser discrepante,
propio o extraño, haciéndole ver que si discrepa
de la Revolución o de su mandamás no tendrán
posibilidad de sobrevivir en suelo patrio.
Este ambiente, que duda cabe, es la antesala y el preanuncio
de la reforma en cierne y de su objetivo final.
De modo que, si cristaliza bajo nuestro silencio y el temor,
nadie, ¡óigase bien!, ninguno de nosotros podrá
tener en lo adelante iniciativas propias.
No podremos educar libremente a nuestros hijos. No podremos
disponer de nuestros bienes u oficios personales, si no contamos
con la autorización del Estado gendarme socialista, que
desde ya se nos instala. Nada podremos hacer, legalmente,
fuera del pensar o querer del socialismo marxista dominante.
Dentro del socialismo todo, fuera de el nada, es el objetivo
de la reforma.
La esencia plural de la vida humana, de la libertad y, por
ende, de la democracia, habrán cedido por obra del dogma
marxista y del Partido Único, si llega a término
la reforma.
Solo el autócrata o el partido de éste podrán
hacer y pensar, para disponer a su arbitrio sobre todos y
cada unos de nosotros, sobre nuestras voluntades y familias,
sobre nuestros proyectos de vida, sobre nuestros bienes materiales
o morales, sean pocos o muchos.
A tenor de la modificación recién aprobada del
artículo 337 de la Constitución, si se llegasen
a suspender las garantías constitucionales -lo que ha
sido rutina en el país durante todos sus Gobiernos- quedarán
anulados o en suspenso los derechos humanos al debido proceso
y a la información.
Dicho esto en buen cristiano, si a Usted lo detiene un miliciano
y se lo lleva a la cárcel por contrarrevolucionario,
no tendrá derecho a que juez alguno y la prensa no podrá
informarlo. ¡ Usted y su vida miserable dependerán de
dicho miliciano: prolongación y portavoz del autócrata:
Hugo Chávez ¡ Así de simple.
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