Hoy, al venderse la gasolina en Venezuela en 100 bolívares
el litro, siendo su valor real en el mundo el de 1.500, se
subsidia su consumo con 1.400 bolívares por litro, algo
así como si los compradores de gasolina estuviesen pagando
su debido precio en las bombas pero un funcionario, a nombre
de una "Misión Cochecito", en el acto les devolviese
todo su dinero, menos una pequeña comisión.
No tiene sentido que un país, petrolero o no petrolero,
con un modelo de gobierno socialista, capitalista o de cualquier
naturaleza, subsidie el consumo de gasolina antes de subsidiar
otras necesidades sociales tales como la educación, el
servicio de salud, la construcción de viviendas y el
transporte público.
Estimando un consumo de 300.000 barriles de gasolina diarios
(cada barril contiene cerca de 159 litros), un subsidio de
50 centavos de dólar por litro y dividiendo entre 2.900.000
vehículos obtenemos que el subsidio de gasolina ha alcanzado
un nivel verdaderamente surrealista, ubicándose en 3.000
dólares por año y vehículo.
Tal subsidio adicionado a la existencia de un subsidio cambiario
para la compra de vehículos y la ausencia de opciones
para el ahorro financiero que produzca un rendimiento real,
también ha provocado una explosión en la compra
de vehículos nuevos (importados), 400 mil al año,
lo que no solamente excede la capacidad de nuestras carreteras
sino que además impone una inmensa hipoteca a nuestras
futuras exportaciones petroleras y, por supuesto, a nuestro
medio ambiente.
En tal sentido, como un ciudadano miembro de la sociedad
civil, hoy instruyo al Presidente, nuestro servidor, para
que de inmediato proceda a diseñar y ejecutar un plan
que ubique los precios de la gasolina en Venezuela en un nivel
equivalente al que puede ser obtenido por su venta en el mercado
internacional. Simultáneamente le requiero que ese plan
incluya las medidas que logren aminorar las incidencias más
difíciles que a corto plazo puede provocarle tal ajuste
a la población; por ejemplo mediante la introducción
de subsidios temporales al transporte de los bienes calificados
como esenciales y la inversión masiva en un sistema de
transporte público digno, moderno y que aspire ser el
mejor del mundo.
Por cuanto el país se encuentra polarizado y existen
muchas apreciaciones subjetivas sobre la imposibilidad de
lograr tan necesario ajuste en el precio de la gasolina sin
que se origine un serio conflicto social, igualmente espero
que el Presidente presente una oferta de diálogo sobre
la materia que satisfaga al país, en su totalidad multicolor
y que garantice que los ingresos adicionales obtenidos no
serán desviados a sus causas unicolor o a sus regalitos
de viaje.
Como una mejor alternativa aún, le sugiero que entregue
a cada venezolano un "gasolina-ticket" que otorga a su portador
el derecho de adquirir hasta 700 litros de gasolina por año
al precio de 100 bolívares cada uno, para que así
cada quien que no tenga carro o tenga otras necesidades más
urgentes, pueda vender tales derechos, a quien sea, por un
valor cercano a los 350 dólares.
Aten… ¡Firm…! O algo parecido, a ver si así de repente
se entiende mejor.
Por favor, no le demos el gusto a quienes disfrutan, gozan
y ganan con que nos odiemos.
perkurowski@gmail.com
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