Chávez ha iniciado una nueva etapa dentro del proceso
que busca instalar una revolución en Venezuela (socialismo
del siglo XXI), en el continente (segunda independencia) y
en el mundo (multipolaridad antiestadounidense). Como todavía
se encuentra en el momento de las definiciones conceptuales,
por ahora solamente enfrenta la penúltima realidad, la
que precede a los hechos. Veamos.
1.- En el plano nacional, Chávez ha tomado decisiones
en lo que considera el máximo nivel estratégico,
el que obedece a la hipótesis de guerra final combinada
-convencional y asimétrica. La designación del general
Gustavo Rangel Briceño, quien ha comandado la Reserva
y comparte plenamente las tesis bélicas de Chávez,
a la cabeza del Ministerio de Defensa, debe darle una dinámica
definitiva a la formación del "Pueblo en Armas", dentro
del criterio de fusión Ejército-Pueblo. Con el nombramiento
de Rangel se podrá saber si el general Alberto Müller
Rojas tiene razón cuando afirma que los sectores conservadores
son mayoría en la FAN. Ese es el desafío más
importante que enfrenta Chávez en lo interno.
2.- En el plano continental Chávez optó por avisarle
a Brasil que, en vez de amigo fácil, puede ser un incómodo
vecino. La discusión sobre la naturaleza -comercial o
política- del Mercosur posee otro fondo. La verdadera
confrontación tiene que ver con el nuevo eje Brasilia
- Washington, que ha reemplazado al eje Caracas - Brasilia
- Buenos Aires, necesario para construir la gran nación
del Sur. Los alejamientos o acercamientos en el plano de los
afectos entre Lula y Chávez son simplemente anecdóticos.
En la realidad política mandan los intereses de los Estados.
Hoy Venezuela y Brasil tienen intereses estratégicos
incompatibles, en el medio de los cuales se encuentra la Casa
Blanca. Estados Unidos es el aliado que necesita Brasil para
proyectarse, a mediano plazo, como potencia mundial energética.
Para Venezuela, Washington es el enemigo a vencer. Sobra el
Mercosur. Queda el pentágono revolucionario. Los aliados
continentales de Chávez son Castro, Morales, Correa y
Ortega. Lula no figura en esa lista.
3.- El mapa intercontinental encuentra a Chávez con
un aliado estratégico final: Irán. Ahí no hay
medias tintas ni marcha atrás. El enemigo ha sido definido
con claridad por Chávez y Ahmadinejad. Es el imperialismo
dirigido por los halcones norteamericanos. Rusia y China,
dos de las grandes potencias emergentes, una en el campo militar
y energético y la otra en el económico, operan como
un eje según sus propios intereses, que no necesariamente
coinciden con los del proceso revolucionario que impulsa Chávez.
Esa es la realidad que enfrenta Chávez en la nueva etapa.
El verdadero juego político y geopolítico acaba
de comenzar.
chegarrido@yahoo.com