Muchos le hablan al joven sobre la importancia que desarrolle
un criterio individual sólo como argumento para venderle
lo que ellos consideran debe ser el único consenso colectivo.
En estas últimas semanas nuestros jóvenes parecen
estar enviando el mensaje que ya están hartos de tantas
respuestas… cuando las preguntas claramente son otras. Durante
las últimas décadas y como consecuencia del ritmo
endiablado de lo que aún sin entender llamamos globalización,
han surgido una serie de preguntas que difícilmente pueden
ser respondidas, ni con un discurso neo-moderno, ni por supuesto
con esos lenguajes prehistóricos zamoranos.
Por supuesto que las voces jóvenes que hoy se oyen en
las calles de Venezuela tienen un destinatario directo, el
presidente de la república, al cual simplemente le están
diciendo que tras un periodo de prueba, por el tiempo de una
media generación, como baquiano global simplemente no
sirve. Pero no vayan ustedes a creer que con un yéndose
chávez, en su debido tiempo (ver nota) y reabriéndose
una RCTV, ellos se quedarán tranquilos… amárrense,
de repente los cambios que solicitarán serán mucho
más impactantes, con lo cual ni remotamente me refiero
a golpes, suaves o duros.
De la misma manera que China e India ya intuyen que simplemente
no hay espacio suficiente para en términos económicos
poder crecer hasta llegar a ser otro Estados Unidos u otra
Europa, ni siquiera si éstos desaparecen, nuestros jóvenes
andan intuyendo que el sistema actual (y nuestra generación
con él) está tan desnudo y fuera de onda como puede
estar.
Sé que hay quienes consideraron que los jóvenes
deberían haberse quedado más tiempo en la Asamblea…
hasta debatiendo, pero les confieso que para mí cada
minuto que estuvieron ahí fue un verdadero suplicio,
ya que si los 167 sentados que se encuentran ahí ni siquiera
se representan a sí mismos, cómo esperan poder representar
al país que viene. El otro suplicio mío, al cual
no le puedo hacer nada, es el de no contar con cuarenta años
menos y poder estar entre todos ellos debatiendo ideas de
tú a tú.
No obstante, metiéndome donde puedo, debo y quiero,
entre las revueltas que esperaría que los jóvenes
armen se encuentra por supuesto aquella de castigar el uso
de los carros y usar el dinero que se puede obtener de no
vender la gasolina a un precio menor que el agua, para construir
el más maravilloso sistema de transporte público
jamás visto, preparando así al país para el
futuro de sus hijos, de una manera mejor de lo que nuestra
generación fue capaz. El segundo frente sería iniciar
el proceso de quitarle al gobierno los ingresos petroleros
y entregarlos a la ciudadanía para algún día
lograr que los políticos trabajen para quienes les pagan
los impuestos, en lugar de gozarse los recursos del pueblo.
Jóvenes, tal como el Padre Ugalde, con ustedes grito
¡Libertad!
Nota. Con la cadena donde chávez insultó a buena
parte de la juventud venezolana, otra contundente prueba de
su autoritarismo, como mínimo perdió el derecho
al uso de la mayúscula.
perkurowski@gmail.com
Por favor no le demos el gusto a
quienes disfrutan, gozan y ganan con que nos odiemos.
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