Con la locuacidad propia del más habilidoso vendedor
de tiempo compartido, quien sabe explotar los sueños
y las preocupaciones íntimas de sus clientes, el Actual
se montó en el poder. Los gigantescos ingresos de un
mercado petrolero favorable, así como un sinnúmero
de estupideces de sus contrincantes, lo atornillaron. La fuerte
dependencia sentimental que logró fomentar en uno de
cada ocho venezolanos; y el renombre internacional que obtuvo
asumiendo el rol de campeón en esas causas perdidas,
que por débiles o nostálgicas consiguen las simpatías
del público, o satisfaciendo el imaginario enfrentando
un malvado rival, son sus actuales símbolos de poder.
No hay duda que el Actual, quien busca repetir al infinito,
es un candidato formidable. No obstante, el 3 de diciembre,
perderá.
Durante casi ocho años el Actual decidió, el solito,
qué hacer con todos los recursos del Estado, repartiéndolos
como le daba la gana y divirtiéndose por el mundo con
sus antojos, mientras que el resto del país tuvo que
lidiar, por sí solo, con el tsunami de criminalidad que
incitó el discurso de odios, o con las tantas aleatoriedades
de los secuaces. La oferta electoral del Actual, ante la realidad
que los sueños y las preocupaciones siguen igual o peor,
es demasiado pobre, ya que solo consiste en asegurarnos que
al fin ha logrado calentar el brazo para seguir lanzándonos
sus wild pitch, esta vez con el amor de un solo partido.
En cambio el Próximo nos presenta una sencilla
pero poderosa oferta, que incluye dedicarse él mismo
de lleno a solucionar el problema de la inseguridad; dejar
espacio para las diversas opiniones; que la transición
será digna y pacífica y ante nada, la parte que
a mí más me entusiasma, "La Negra", ésa con
la cual el mismo pueblo podrá comenzar a decidir qué
hacer con lo que la Providencia le legó.
Durante toda nuestra historia petrolera le hemos entregado
los ingresos producto de la liquidación de nuestro petróleo
directamente a nuestros gobernantes, tal cual quien sabiéndose
una víctima en potencia le entrega el revólver a
quien mejor le vende sus ganas de atracarlo. Hoy como el Próximo
nos trae la opción de por lo menos dejarnos una de las
cinco balas del revólver, todos debemos agarrarle ese
dedo, para luego buscar arrancarle el brazo. Si en cada elección
que viene conseguimos que nos dejen una bala más, al
final, Dios mediante, ya no nos podrán atracar más.
Por todo eso estoy seguro que la elección es fácil
y que el Próximo será el próximo.
kurowski@telcel.net.ve
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