EL 6 DE FEBRERO PASADO, Rumsfeld presentó ante el Congreso de su país el Informe de Defensa Cuadrienal. En el mismo aparecen listadas las prioridades de su Departamento para los próximos cuatro años. Como elemento central, dentro de éstas, está la lucha contra el terrorismo. En el iforme se enfatizan los nuevos desarrollos en materia de armamentos, así como las áreas donde habrán de producirse ahorros. El mismo día 6 fue hecho público el presupuesto del 2006, en el cual el gasto militar aparece con una asignación de 439,3 millardos de dólares. Estos dos elementos merecen algunas consideraciones.
EN PRIMER lugar valdría citar lo desmesurado de dicho presupuesto militar. Apenas quince naciones en el mundo disponen de un PIB superior a los gastos bélicos norteamericanos. Entre quienes no disponen de un PIB que alcance a dicho monto se encuentran Rusia (antiguo rival), Suiza, Bélgica, Suecia o Noruega (The Economist, World in Figures, London, 2006).
EN SEGUNDO lugar se encontraría la desproporción absoluta entre su presupuesto militar y los del resto del mundo. Sus gastos bélicos representan más del 40 por ciento de los gastos mundiales de defensa y equivalen al presupuesto combinado de las siguientes nueve potencias militares que la siguen (Clyde Prestowitz, Rogue Nation, New York, 2003. Más aún, su poder bélico es dos veces y media superior al de sus nueve posibles adversarios combinados, es decir, países como Rusia, China, Corea del Norte, Irán, etc. (Ziauddin Sardar, Merryl Wyndavies, Why do People Hate America?, London 2003).
EN TERCER lugar está lo absurdo de seguir desarrollando nuevos sistemas armamentistas, a costos gigantescos, cuando los actuales les garantizan ya una ventaja militar apabullante. Un solo ejemplo puede explicar lo dicho. Estados Unidos dispone de más de mil aviones F-15, lo más avanzado de la parafernalia militar existente. Sin embargo, según nos explica The Economist del 11 febrero, 2006, se planea invertir 61,3 millardos de dólares para el desarrollo de los F22 que tornarían obsoletos a los F-15.
EN CUARTO lugar, podríamos citar la falta de correlación entre las prioridades de defensa y lo que se considera como la mayor amenaza a la seguridad norteamericana. Mientras esta última es identificada con el terrorismo, su énfasis armamentista está en el desarrollo de sistemas ultra sofisticados como las armas espaciales, los F-22 o los armamentos robóticos. Estos sirven poco o nada para combatir a terroristas escurridizos dentro del contexto de una confrontación asimétrica.
EN QUINTO lugar existiría una desconexión entre lo que a simple vista luce como una de sus mayores necesidades y lo que son sus planes. Katrina evidenció que la Guardia Nacional de Louisiana no pudo ser desplegada a tiempo pues gran parte de su contingente se encontraba en Irak. La guerra en Irak misma demuestra la insuficiencia de tropas norteamericanas para controlar la situación. No obstante el Informe Cuadrienal plantea la reducción de más de 100 mil efectivos en uniforme, como fórmula para reducir costos.
EN SEXTO lugar aparece la irracionalidad de gastos como los planteados dentro del contexto de los problemas reales de ese país. El gasto militar no sólo es directamente responsable de un déficit fiscal que supera al 3 por ciento del PIB, sino que supone recortes mayúsculos en seguridad social. De acuerdo a la edición citada de The Economist, el gasto militar condujo a una reducción obligatoria de casi 40 millardos de dólares en el sistema "Medicaid" (atención médica a mayores) y conllevará a recortes de 65 millardos en los próximos cinco años en "Medicare" (atención a los pobres).