AMERICA LATINA pareciera encaminarse hacia el racismo. A la algarabía de la inauguración de Evo Morales como presidente de Bolivia, señalado como el primero de ascendencia indígena, se suma el llamado que hace el señor Isaac Humala, padre de dos candidatos a la presidencia del Perú. Según él, en su país sólo gente de piel cobriza, de ascendencia inca, debe ocupar el cargo.
En Venezuela llevamos años escuchando al primer mandatario enalteciendo a los indígenas, lo cual nada tiene de malo. Sin embargo, tal como ha ocurrido con otros temas, se le pasó la mano al querer cambiar el nombre del Día de la Raza. Algunos de sus fanáticos seguidores de inmediato derrumbaron la estatua de Cristóbal Colón en Los Caobos. ¿Acaso en Venezuela la raza bastante mezclada, por cierto no incluye a todos?
VOLVIENDO AL CASO de Evo Morales, el célebre escritor Mario Vargas Llosa ha señalado que es falso que Morales sea el primer indígena que llega a la presidencia. Son tantos los presidentes que ha tenido su infortunado país, que durante el siglo XIX unos cuantos sargentos y oficiales de pelotón, de claro origen indio, se dieron el postín de nombrarse presidente luego de darle un golpe a quien ocupaba el cargo.
De lo que no cabe duda es que Evo Morales, con su estilizado peinado y suéteres tejidos barrio adentro, por decirlo así, ha dado un golpe a la vestimenta presidencial; al menos en América Latina. En lo que se refiere al atuendo de los jefes de Estado, el boliviano sólo ha sido superado por el de Afganistán. Gracias a su sombrero de piel de cordero nonato y su colorido chal, fue proclamado por quienes se ocupan de la moda como uno de los hombres mejor vestidos del mundo.
El racismo en el mundo parecía estar en vías de desaparecer, al menos en países adelantados. Justo donde más se celebra la ascendencia indígena del presidente boliviano. Antes que en América Latina, es en Estados Unidos y Europa donde el nuevo racismo al revés en contra de la población europea, asiática y africana luciera calificarse de políticamente correcto.
EN AMERICA LATINA, los prejuicios sociales se ventilan mayormente hacia quienes no sean blancos o hacia los pobres, indistintamente del color de su tez. Sin embargo, en toda la región quienes no sean blancos adquieren mérito para formar parte de la élite siempre y cuando tengan con qué.
Vargas Llosa también nos informa que un acucioso sociólogo peruano ha puesto al descubierto que los Humala, antes de haber emigrado del altiplano a Lima, eran pequeños terratenientes que explotaban a los cholos léase mano de obra indígena.
QUIZA LA PEOR MALDICION que azota a América Latina desde la colonia es el desprecio de los más acomodados hacia los pobres cuya tez sea parda o negra. En toda la región y especialmente en Venezuela, son contadas las personas que pueden afirmar que son realmente blancos. Lo irónico es que hasta los negros buscan blanquearse como lo ilustra el furor con que la gente adquiere productos de belleza para evitar el pe lo malo.
El racismo en América Latina quizá no llegará al extremo del genocidio. Pero la politiquería populista de los presidentes Chávez y Morales despierta rencores de maltrato, que seguidores ignorantes achacan al color de su piel.
Por siglos el latinoamericano ha sido humillado por las pretensiones osificadas de las clases media y alta, a quienes ahora les toca su turno. En Venezuela, somos cada vez más los escuálidos a quienes se nos aplica el racismo al revés.