El talón de Chávez
Chávez tuvo un 2005 de logros indiscutibles para su proyecto
revolucionario. Por un lado, el "Eje" revolucionario Venezuela-Cuba
se transformó en el triángulo revolucionario-energético
Venezuela-Cuba-Bolivia, gracias al ascenso de Evo Morales a
la Presidencia de la República.
Por otra parte, su liderazgo en la izquierda latinoamericana
electoral y de calle se consolidó en la Cumbre de los
Pueblos de Mar del Plata, mientras la afanosa búsqueda
del "Eje de Liberación Estratégica" hacia el Sur
(Caracas-BrasiliaBuenos Aires) encontró, por fin, un
punto de anclaje en la Casa Rosada, con un Kirchner enarbolando
posiciones nacionalistas y antiestadounidenses con la ayuda
financiera de Chávez, mientras el debilitado Lula da
Silva comenzó a recibir con resignación el apoyo
de su vecino revolucionario convencido de que o gira nuevamente
hacia la izquierda o se queda sin piso político para
sus aspiraciones de reelección presidencial.
En cuanto al tema multipolar mundial, Chávez consolidó
los vínculos con Irán, convirtiéndose en
el único respaldo público (Rusia y China juegan
con mayor discreción) al gobierno de Mahmoud Ahmadinejad
en sus intenciones de avanzar en el campo nuclear hacia
la crucial fase de enriquecimiento de uranio.
Jugando con el temor de los gobiernos del denominado
mundo desarrollado a una crisis petrolera de mayor envergadura
(la alianza estratégica Irán-Venezuela pudiera
eliminar del mercado, en caso de una agresión militar
a Irán, 7 millones de barriles de crudo por día),
Chávez lanzó el reto de invitar a Ahmadinejad
a visitar Venezuela en el transcurso de los próximos
meses.
Pero 2006 trajo las primeras respuestas.
La prohibición de Washington a los gobiernos
de España y Brasil de venderle a Venezuela equipos
aéreos que contengan tecnología de origen
estadounidense, sumada a la decisión del Pentágono
de excluir a Embraer, la constructora brasileña
de aeronaves, de participar en el desarrollo de un
nuevo sistema de vigilancia (Aerial Common Sensor-ACS)
para el avión espía ERJ-45, indica que Washington
saltó del diplomático terreno de las peticiones
al peligroso campo de las decisiones militares (Pentágono).
Además, la posición del Pentágono
(evitar la venta de material bélico a Venezuela)
confirma la información proporcionada por el
analista militar del diario The Washington Post,
William M. Arker, de que Venezuela aparecía
incorporada como "amenaza potencial militar" en
un nuevo "Eje del Mal" integrado por Irán,
China, Siria y Corea del Norte ("Análisis Cuadrienal
de Defensa 2005").
Pero la reacción estadounidense figuraba
como parte de los escenarios de conflicto de la
revolución.
Por eso Chávez había advertido (Aló
Presidente) que la reacción del Pentágono
recién comenzaba.
Lo que no esperaba Chávez era que en
su propia casa comenzara a abrirse un impredecible
agujero negro, la tragedia del viaducto a
La Guaira, que simplemente puede ser el inicio
del deslave de protestas contra la incapacidad
e insensibilidad de algunos de sus funcionarios.
El mismo Chávez lo dijo: ineficiencia,
corrupción y burocratismo son los males
de su gobierno. Y esos no son problemas
de gobierno u oposición. Son problemas
de la revolución.