La decisión de Néstor Kirchner de nombrar a la abogada Nilda Garré como titular del vital Ministerio de Defensa argentino demuestra que ha comenzado un proceso de mayor radicalización en el Gobierno sureño. Más allá de su prolongada carrera política, que la llevó a ser, cuando apenas tenía 27 años, diputada nacional por la "Tendencia" _agrupación vinculada con los Montoneros_ en 1973 (gobierno de Cámpora), gestión que repitió en el período 1995-1999, para ser reelecta en el año 2000, la vida de Nilda Garré es parte inseparable de la historia argentina contemporánea.
Dos hechos marcaron el arranque de su trayectoria política. Primero, haber estado casada con Juan Manuel Abal Medina, acusado por los militares que desarrollaron la guerra sucia en los 70 y 80 de haber sido uno de los contactos de los Montoneros, circunstancia que llevó al matrimonio al exilio, en México, cuando el golpe de Videla. En realidad, su hermano Fernando Abal Medina fue fundador de la guerrilla peronista y participó en el secuestro y ejecución del general Pedro Aramburu.
Además, Nilda Garré fue una de las acompañantes de Juan Domingo Perón en el vuelo "charter" que sacó al veterano caudillo de su exilio en España para que más tarde retomara el poder.
En 1983 volvió a militar en el Partido Justicialista. Disgustada con el gobierno de Menem, se separó del peronismo y se unió al centroizquierdista Frepaso _1994_, que realizó una alianza con los radicales de De la Rúa. Llegó a ser secretaria de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior.
Garré siempre fue una activista de los grupos de DDHH. Tuvo una actuación relevante en la investigación del caso AMIA, una sede de la comunidad judía donde fueron asesinados en un atentado, el 18 de julio de 1994, casi un centenar de personas. Garré, que dirigió la Unidad Antiterrorista del Gobierno argentino entre los años 2000 y 2001, señaló a la llamada "conexión iraní" de tener responsabilidad en el acto terrorista.
La designación de Garré, por otra parte, debe ser motivo de preocupación para Washington. En su carácter de embajadora de Argentina en Venezuela, Garré calificó como "desproporcionada" la opinión del subsecretario de Estado, Thomas Shannon, quien había afirmado que, con Chávez, la democracia venezolana "estaba en peligro". "Es un gobierno elegido y ratificado en elecciones por el pueblo venezolano", sentenció.
Su defensa de Chávez la llevó a opinar durante el enfrentamiento entre el mandatario venezolano y el presidente mexicano Vicente Fox. Garré expresó que Fox se había dirigido a los participantes en la Cumbre de Las Américas "de manera soberbia, para apoyar la propuesta del ALCA".
Cuando Garré formó parte de la Comisión de Defensa del Congreso, presentó un proyecto de declaración para alertar sobre posibles amenazas militares de EEUU en la Triple Frontera. También propuso que se pronunciara contra las torturas de tropas estadounidenses a prisioneros iraquíes.
Garré ha cuestionado la política militar de Donald Rumsfeld, posición que anuncia tiempos borrascosos entre el Pentágono, que tenía excelentes relaciones con el ministro de Defensa saliente, José Pampurro, y el Edificio Libertador que ocupará la fogosa militante peronista. La designación de Nilda Garré en el Ministerio de Defensa argentino demuestra que el "Eje" Chávez-Kirchner avanza hacia una nueva etapa, donde el tema militar comenzará a ser noticia.