ESTAMOS EN LA RECTA FINAL para las próximas elecciones
del 7 de agosto. Una parte de los venezolanos deshoja la margarita
sobre si ir o no a votar, pues, según le hemos dicho "no
hay condiciones suficientes para el ejercicio del voto".
Ciertamente, desde 2004, a partir del nombramiento de un
nuevo CNE por parte del TSJ, hemos venido perdiendo "condiciones
electorales" para el ejercicio transparente de nuestro derecho
al voto. En eso estamos de acuerdo.
Ahora bien, las diferencias afloran cuando ante el mismo
diagnóstico recomendamos distintas medicinas. Unos,
bajo la premisa de la falta de condiciones, fomentan rabiosamente
la abstención como remedio suficiente para lograr mejores
condiciones electorales, y "deslegitimar" así al régimen.
Otros, con el mismo diagnóstico llamamos y estamos
en la calle organizando a la gente para que votemos y
defendamos el voto, y así, desde la participación,
lograr como si se tratara de una carrera de obstáculos
más y mejores condiciones para cada proceso electoral
que viene. Y, finalmente, por la vía de la construcción
de una nueva mayoría en Venezuela, lograr la ansiada
"deslegitimación" del gobierno y todas sus institu
ciones.
MUCHOS ESTARAN PENSANDO: "¿Es que éste
cree que le van a reconocer que son mayoría cuando
lo sean?". Y otros afirmarán: "¡Qué ilusos!
Con este CNE, Chávez siempre será mayoría.
Ya lo tienen todo arreglado para el año que viene
darle 10 millones de votos!".
Debo responder con mucha sinceridad a quienes así
piensan, que la peor pelea es la que no se intenta,
y que si no hacemos nada, seguramente eso ocurrirá
y nada podremos hacer porque estábamos en nuestras
casas avisando lo que iba a pasar. Si, por el contrario,
nos organizamos, votamos y protestamos, tendrá
el Gobierno que verse en la encrucijada de burlar
sistemáticamente la voluntad popular para mantenerse
en el poder, y por tanto irá quedando al desnudo
el régimen nacional e internacionalmente, lo
cual cambiaría dramáticamente la situación
de legitimidad popular de la que tan pomposamente
presume el gobierno actualmente.
Si la sociedad chilena hubiese renunciado a participar
masivamente en el plebiscito que convocó
el gobierno del dictador Pinochet, seguramente
hoy todavía Pinochet estuviese en el poder
sin tener que someterse al dictamen del soberano.
VOLVIENDO AL DILEMA inmediato de votar o
no de acuerdo a la existencia o no de las
condiciones electorales, simplemente apelo
al ejemplo de muchos. Seguramente millones
de compatriotas, cuando el cielo empieza a
encapotarse, comienzan a rezar porque no saben
si esa noche perderán su casa. Apelo
al ejemplo de cientos de miles de venezolanos
que tienen de patio las aguas negras o basurales,
o que tienen por vecinos a la droga y la violencia
con impunidad. O la situación de miles
de necesitados que tienen por colchón
cualquier acera o banco de plaza de nuestro
país. Ellos sin duda no tienen condiciones
de vida. Sin embargo, todos los días
luchan y luchan sin vacilación, sin pensar
en renunciar a su derecho de vida para lograr
desde el esfuerzo y la denuncia más y
mejores condiciones de vida.
El voto es nuestro y el país también.
¡A votar, que hay mucho en juego!
Miembro de Primero Justicia
jccaldera@cantv.net