Luis Vicente León // Pobres pero honrados...
Mira que he dedicado horas en tratar de responder la pregunta
que más me hacen a diario: ¿Cuál debería
ser la propuesta de la oposición para enfrentar a la
atractiva, populista y peligrosa oferta chavista?
Lo único que me luce claro hasta ahora, aunque pueda
resultar polémico y contraintuitivo, es que buscar consensos
en una oposición, afortunadamente hiperplural, puede
ser un ejercicio frustrante, tal como lo demuestra la tétrica
experiencia que hemos vivido hasta ahora. Es por esto que
me parece más efectivo que un grupo político se
enfrente a sirios y troyanos, con una propuesta propia e independiente,
que intente captar a los indefinidos, a los "light" e incluso,
a algunos chavistas de base. Dedicar energías a convencer
a opositores duros no parece la mejor opción, porque
al final del día estos grupos apoyarán a cualquiera
que aparezca como favorito contra Chávez, les guste o
no.
Una primera aproximación a algo más concreto sobre
este tema, me la dijo el maestro Jacobo Borges en una conversación
casual, en las escaleras del Teresa Carreño: "la única
manera de ganarle a Chávez es haciendo mejor que él
lo que el chavismo le ofrece al pueblo". "Este maestro no
sólo pinta del carajo", pensé y me quedé con
el tema girando en la cabeza, sin poder disfrutar plenamente
la voz de Pavarotti en el segundo "tiempo" de su concierto.
El siempre actualizado politólogo John Magdaleno, me
ayudó a profundizar en este planteamiento empírico,
al mostrarme el concepto de "triangulación" planteado
por Dick Morris, asesor de Bill Clinton por más de 20
años, expuesto en su libro Juegos de Poder.
¿En qué consiste la "triangulación"? Es una
estrategia mediante la cual, en una situación de polarización
-lo que no significa que la sociedad está fracturada
sólo en dos partes-, una de las opciones intenta aproximarse
a segmentos de la población que no se identifican con
ella, pero que pueden ser conquistados por intermedio de algunas
propuestas atrayentes. El atractivo está en que, precisamente,
compite de forma creativa con los temas desarrollados o comunicados
por el propio competidor. En otras palabras, esto equivale
el compartir con Chávez la preocupación por los
pobres, por la igualdad de oportunidades y la co-responsabilidad
social, y ubicar la discusión diferencial en un nuevo
cuadrante de corrupción e ineficiencia versus todo lo
contrario. Aquí entra también el debate sobre la
polaridad capitalismo-socialismo. Es lógico pensar que
frente a Chávez saldrá alguien a legitimar al capitalismo,
y conste que respeto el derecho de quienes plantean ambas
tesis. Pero una táctica exitosa de comunicación
política debe considerar lo que piensa la gente sobre
estos dos sistemas. ¿Y qué piensan? Pues bien, a
juzgar por las dos últimas encuestas Datanálisis,
a la mayor parte de la gente la palabra capitalismo "le suena"
a riqueza y progreso (43,5%) -cosa que, detalle interesante,
no se le atribuye al socialismo!-, mientras que socialismo
"lo relacionan" con solidaridad, responsabilidad social y
sentido de colectividad (44,5%) -seductor para las mayorías,
pero no exclusivo del socialismo.
En definitiva, triangular significa, en la Venezuela actual,
construir una oferta política con énfasis en los
valores positivos y aspirados del socialismo, mezclado con
aspectos que la población percibe como necesarios del
capitalismo. Esta opción, bien manejada, podría
ser tan competitiva que deje de lado la transición hacia
la versión chavista del socialismo del siglo 21. Es decir,
una oferta mixta, con sabor venezolano, podría tener
el potencial para atraer no sólo a opositores y a los
"políticamente no-alineados: (Ni-Ni), sino también
a muchos chavistas. Frente al escenario socialista puro que
se presenta como "vino viejo en botella nueva" que para la
gente común parece implicar infinitos sacrificios personales
para defender al líder -o su poder omnímodo- amenazas
de épocas de vacas flacas, reservas militares y guerra
asimétrica con Estados Unidos, simbólica o imaginaria,
debe enfrentarse otro escenario que ofrezca la posibilidad
de progresar y vivir en paz, en un modelo que también
incluye y se preocupa genuinamente por los temas más
sensibles de nuestra sociedad, ¿qué crees tú
que preferirá Yoleida en Carapita?
lvleon@cantv.net
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