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Caracas, domingo 12 de junio, 2005  
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Luis Vicente León // Pobres pero honrados...

Mira que he dedicado horas en tratar de responder la pregunta que más me hacen a diario: ¿Cuál debería ser la propuesta de la oposición para enfrentar a la atractiva, populista y peligrosa oferta chavista?

Lo único que me luce claro hasta ahora, aunque pueda resultar polémico y contraintuitivo, es que buscar consensos en una oposición, afortunadamente hiperplural, puede ser un ejercicio frustrante, tal como lo demuestra la tétrica experiencia que hemos vivido hasta ahora. Es por esto que me parece más efectivo que un grupo político se enfrente a sirios y troyanos, con una propuesta propia e independiente, que intente captar a los indefinidos, a los "light" e incluso, a algunos chavistas de base. Dedicar energías a convencer a opositores duros no parece la mejor opción, porque al final del día estos grupos apoyarán a cualquiera que aparezca como favorito contra Chávez, les guste o no.

Una primera aproximación a algo más concreto sobre este tema, me la dijo el maestro Jacobo Borges en una conversación casual, en las escaleras del Teresa Carreño: "la única manera de ganarle a Chávez es haciendo mejor que él lo que el chavismo le ofrece al pueblo". "Este maestro no sólo pinta del carajo", pensé y me quedé con el tema girando en la cabeza, sin poder disfrutar plenamente la voz de Pavarotti en el segundo "tiempo" de su concierto. El siempre actualizado politólogo John Magdaleno, me ayudó a profundizar en este planteamiento empírico, al mostrarme el concepto de "triangulación" planteado por Dick Morris, asesor de Bill Clinton por más de 20 años, expuesto en su libro Juegos de Poder.

¿En qué consiste la "triangulación"? Es una estrategia mediante la cual, en una situación de polarización -lo que no significa que la sociedad está fracturada sólo en dos partes-, una de las opciones intenta aproximarse a segmentos de la población que no se identifican con ella, pero que pueden ser conquistados por intermedio de algunas propuestas atrayentes. El atractivo está en que, precisamente, compite de forma creativa con los temas desarrollados o comunicados por el propio competidor. En otras palabras, esto equivale el compartir con Chávez la preocupación por los pobres, por la igualdad de oportunidades y la co-responsabilidad social, y ubicar la discusión diferencial en un nuevo cuadrante de corrupción e ineficiencia versus todo lo contrario. Aquí entra también el debate sobre la polaridad capitalismo-socialismo. Es lógico pensar que frente a Chávez saldrá alguien a legitimar al capitalismo, y conste que respeto el derecho de quienes plantean ambas tesis. Pero una táctica exitosa de comunicación política debe considerar lo que piensa la gente sobre estos dos sistemas. ¿Y qué piensan? Pues bien, a juzgar por las dos últimas encuestas Datanálisis, a la mayor parte de la gente la palabra capitalismo "le suena" a riqueza y progreso (43,5%) -cosa que, detalle interesante, no se le atribuye al socialismo!-, mientras que socialismo "lo relacionan" con solidaridad, responsabilidad social y sentido de colectividad (44,5%) -seductor para las mayorías, pero no exclusivo del socialismo.

En definitiva, triangular significa, en la Venezuela actual, construir una oferta política con énfasis en los valores positivos y aspirados del socialismo, mezclado con aspectos que la población percibe como necesarios del capitalismo. Esta opción, bien manejada, podría ser tan competitiva que deje de lado la transición hacia la versión chavista del socialismo del siglo 21. Es decir, una oferta mixta, con sabor venezolano, podría tener el potencial para atraer no sólo a opositores y a los "políticamente no-alineados: (Ni-Ni), sino también a muchos chavistas. Frente al escenario socialista puro que se presenta como "vino viejo en botella nueva" que para la gente común parece implicar infinitos sacrificios personales para defender al líder -o su poder omnímodo- amenazas de épocas de vacas flacas, reservas militares y guerra asimétrica con Estados Unidos, simbólica o imaginaria, debe enfrentarse otro escenario que ofrezca la posibilidad de progresar y vivir en paz, en un modelo que también incluye y se preocupa genuinamente por los temas más sensibles de nuestra sociedad, ¿qué crees tú que preferirá Yoleida en Carapita?

lvleon@cantv.net



 
 
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