El enemigo total
El presidente Hugo Chávez lanzó el pasado domingo
su aviso de "guerra total" contra sus oponentes. Chávez
utilizó la simplificación: todo aquel que se oponga
o perturbe el proceso revolucionario es su enemigo. En ese
espacio se encuentran el imperialismo, que ahora "actúa
de forma más sutil" ("Estados Unidos no está haciendo
ataques a través de sus funcionarios, sino por la vía
de organizaciones no gubernamentales), la oposición ("está
enfilando sus armas en contra de Pdvsa, la Fuerza Armada y
los partidos políticos de la revolución"), y los
"traidores" (diputados oficialistas que se fueron a la oposición),
fueron reunidos, en su análisis, con la línea informativa
de El Nacional y El Universal. Esos son los elementos de la
nueva estrategia para derrocar al gobierno revolucionario.
El día anterior, el ministro de Información, Andrés
Izarra, había acusado al diario español El País
por "ejecutar consciente o inconscientemente acciones de guerra
psicológica de Estados Unidos, de las transnacionales
europeas y de la mafia financiera cubano-española de
Miami" para justificar una agresión contra el presidente
Hugo Chávez.
El País ha publicado escritos cuestionando la legitimidad
democrática del ejercicio de gobierno de Chávez.
La definición de la agresión final la dio el
propio Chávez: nuevamente se está preparando
el terreno para un magnicidio, lo tienen como objetivo.
Las denuncias se suman a otras, en las cuales se planteó
la estrategia del enemigo externo para crear una matriz
de opinión internacional (Guerra de Cuarta Generación)
contra Chávez: a) armamentismo con fines "no transparentes"
(Rumsfeld), b) posición ambigua frente a la guerrilla
colombiana, c) apoyo al gobierno de Fidel Castro, d)
papel desestabilizador en la región andina (Rumsfeld,
voceros de la dirigencia política tradicional colombiana),
e) formación de ejes multipolares con gobiernos
hostiles (Irán), o incómodos (China, Rusia)
a Estados Unidos, f) utilización del petróleo
como arma geopolítica, g) no cumplir con las reglas
de juego de la democracia representativa (Rice, El País).
En la nueva conspiración el enemigo externo
y el interno pasan a ser aliados, tal como ha sido
caracterizado por los analistas oficiales el 11A.
Chávez anunció la contraofensiva revolucionaria,
en el marco del desarrollo de la guerra asimétrica
planteada por el gobierno revolucionario como hipótesis
de conflicto. Este tipo de guerra, actualmente en
fase de "guerra de información" (o "Guerra
de Comando y Control", de acuerdo con la definición
del Pentágono), encuentra ahora una respuesta
concreta: Chávez ordenó el cese de pagos
en dólares para la compra de uniformes, comida,
vehículos y viáticos a empresas petroleras
transnacionales. A ello se suma la inclinación
petrolera fiscalista (Bernard Momer) de la nueva
etapa. Es decir, el petróleo se hace más
denso en el centro del tablero asimétrico.
Al MVR y a PPT les advirtió que el caso
Manuitt "le da asco", anunciando que no habrá
más "traidores" en las listas a la Asamblea,
de donde debe nacer la legislación socialista
del siglo XXI que sepultará la etapa de transición
a la revolución. Esta semana habrá novedades
importantes. Serán asimétricas.