I. Hace ya 20 años, el padre Arruza intentaba
enseñarnos, a un grupo de adolescentes galfarones, los
secretos iniciales de la lógica, ciencia útil donde
la haya, porque a quien sabe pensar es difícil engañarlo.
Hace poco, y a propósito de la frase "ser rico es malo",
me puse a practicar unos silogismos, corroborando que el cura
_que en paz descanse_, no logró nada conmigo.
En fin, en vez de unos silogismos, éstos más
bien son unos "sinlogismos"; los lectores juzgarán
si es que yo me equivoco en mi desarrollo o la frase está
errada, cosa difícil, porque el comandante poco se
pela. Arranquemos, entonces:
a) Ser rico es malo.
b) Si ser rico es malo, ser pobre es "no malo"; debe
ser bueno.
c) Si ser rico es malo y ser pobre es bueno, entonces
los de la clase media estamos en un estado neutral,
ergo, en el limbo, o en el purgatorio.
d) Si ser pobre es bueno, este gobierno es una
maravilla, porque el número de "buenos relativos"
ha aumentado 10% durante sus seis años de gestión,
y la cantidad de "buenos extremos", ha crecido en
17%.
e) Si pobreza equivale a bondad, entonces la
ONU es un organismo perverso, pues tiene como
objetivo reducir a la mitad la "bondad extrema"
durante los próximos 10 años, o sea,
50% de las personas dejarán de ser buenísimas
y se volverán algo malucas, o al menos llegarán
al limbo.
f) Si alguien te dice "pobrecito", resulta
que no te está compadeciendo, sino adulando.
Podría seguir haciendo "sinlogismos",
pero, está visto, no resultan. Arruza,
te extraño.
II. También puede
ser que no estemos tomando al Presidente
como debe ser, vale decir, en broma, porque
Hugo Chávez (me disculpan el venezolanismo)
es un excelso jodedor.
Entonces, cuando él dice "ser pobre
es malo", ataviado de Cartier, perfumado
de Lanvin y con quién sabe cuántas
cosas más adquiridas en París,
enfrente de unos empresarios a los que
les está prestando billete, es como
un guiño a su audiencia. "Ser pobre
es malo, mírenme a mí", y buscaba
una sonrisa, que no una carcajada por
respeto a la "majestad presidencial",
esa frase contradictoria que en nuestro
caso resulta mucho más monárquica
que republicana. Si no creen lo anterior,
recuerden aquella insólita cadena
en la que Chávez celebraba su medio
cupón de vida en una hermosa hacienda
de Barinas, entre caballos de paso y con
la familia real (perdón, presidencial)
a su lado.
Lo cierto es que, al final, creo que
los silogismos no prosperaron porque
la frase inicial no era correcta. Acuérdense
de aquel aforismo: "Basura entra, basura
sale". Si la premisa inicial no es verdadera,
todo lo que viene después, por
necesidad, estará errado.
A lo mejor, luego lo intento con
otra frase, ésta, de Deng Xiao
Ping en la China de 1978: "Enriquecerse
es glorioso". Quién quita que
Arruza no haya perdido su tiempo conmigo,
después de todo.
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